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GASPAR MEANA
Mercedes Prendes Estrada (1903-1981), célebre actriz gijonesa
OPINIÓN ARTICULOS

Mercedes Prendes Estrada (1903-1981), célebre actriz gijonesa

EN EL RECUERDO

SERGIO SÁNCHEZ COLLANTES INVESTIGADOR EN EL DEPARTAMENTO DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO

Jueves, 27 de noviembre 2008, 04:06

Q UIENES ya tengan cierta edad, puede que recuerden a la actriz Mercedes Prendes. El 4 de julio de 1981, un periódico madrileño se hacía eco de su fallecimiento, indicando que había nacido en Gijón en 1908. El presunto centenario era una buena razón para recordar a esta convecina, pero lo cierto es que había un error en la fecha. La 'Gran Enciclopedia Asturiana' compartía el extendido gazapo en su 'Apéndice 1970-1980', pero Juan Bonifacio Lorenzo Benavente se encargó de subsanarlo en el que se publicó quince años después: la actriz había nacido en Gijón el 17 de abril de 1903. En efecto, la prensa local del día 21 de aquel mes recogía su inscripción -hecha la víspera- en el Registro Civil.

La «bellísima actriz», según la calificaron durante años las críticas de los periódicos, recordaba sus inicios en una entrevista que vio la luz, en 1932, en la publicación barcelonesa 'Popular Film': «Tenía diez y seis años y debuté en el Rey Alfonso, con 'La extraña aventura de Martín Pequén', al lado de Emilio Thuiller» (la obra se representó en Gijón en 1922, en el teatro Jovellanos). Confesaba, asimismo, que el trabajo que hasta ese momento le había reportado más éxito era 'Fruto bendito', una comedia de Eduardo Marquina (los gijoneses pudieron disfrutarla en 1928 en el teatro Dindurra).

El arte escénico fue, ciertamente, lo que monopolizó su trabajo, ya que sus inmersiones en el mundo del celuloide fueron muy pocas y en películas menores, como 'Estudiantes y modistillas' (1927), que se proyectó al año siguiente en el referido coliseo Dindurra; 'El rayo' (1936) o 'La bien pagada' (1934), con la que -según se dijo en su día- el erotismo surgía como tema en el cine español. Esa predominancia teatral, asimismo, diferenció notablemente su trayectoria de la de sus hermanos, más presentes en la cinematografía (los también actores Luis y Mari Carmen Prendes, fallecida hace un lustro largo). Precisamente pocos días antes de la citada entrevista, una importante casa americana deseaba contratar a Mercedes Prendes para filmar películas habladas en castellano, aunque ésta dudaba de que hubieran quedado satisfechos con las condiciones apalabradas. «Haré de mujer fatal; una mujer de esas... por las que se vuelven locos los hombres. Ya verá usted...», le comentaba la gijonesa a su interlocutor. Éste le respondió con cierto atrevimiento: «Usted no puede hacer de 'vamp'...». «¿Qué dice?», le interrumpió ella. Y el periodista le espetó, ahora ya con osadía: «Su temperamento es otro. Los 'roles' de ingenua la irían bien». La gijonesa lo puso entonces en su sitio: «Se engaña. No es ese el camino por el que debo seguir, como hasta ahora... Yo me conozco... Y, créame, dentro de mí, aunque parezca una «mosquita muerta», hay, se lo aseguro, una mujer terrible... ¡Oh, si yo pudiera en la vida real, como en el cine, como en el teatro, hacer que todos los hombres, todos, sufrieran las consecuencias de mi carácter! ¡Cómo me gustaría verlos suicidarse, uno a uno, por no conseguir mi amor! Yo misma pondría en sus manos el veneno, el puñal, la pistola...». «¿Es que le han hecho algún mal los hombres?», le preguntó desconcertado el entrevistador. Mercedes respondió: «Ninguno. Ja, ja, ja... Ahora estaba en situación para rodar mi papel de vampiresa». Entonces el reportero se quedó en silencio, 'pillado' que diríamos ahora: él fue entonces el ingenuo.

Durante la República, Mercedes Prendes actúo en diversas ocasiones en su villa natal, por ejemplo en el teatro Jovellanos (en las comedias 'Amanecer' o 'Sol y sombra'), y trabajó como intérprete en alguna de las películas vistas en la ciudad (así, 'Tu hijo' o 'La bien pagada', proyectadas en el Dindurra); también al terminar la Guerra Civil (en 'El refugio', con la compañía de Pepe Isbert, representada en las instalaciones de los Campos Elíseos en 1939). Por aquel entonces, Mercedes Prendes destacó en el madrileño teatro Español, protagonizando diversas obras clásicas bajo la dirección de Cayetano Luca de Tena. En 1949 formó su propia compañía de teatro con su esposo, Carlos Martínez de Tejada, y realizó varias giras por distintos países hispanoamericanos a comienzos de los cincuenta. Mediada la década, obtuvo la cátedra de declamación en el Real Conservatorio de Madrid, en la que pronto empezaría a llamarse Escuela Superior de Arte Dramático. Allí fue profesora de un sinfín de actores célebres y anónimos. Uno de ellos, Josep Maria Pou, tras ser galardonado con el Premio Nacional de Teatro 2006, decía en una entrevista de profesores admirados como Manuel Dicenta y Mercedes Prendes: «supieron envenenarme del veneno del teatro». Por su parte, Nati Mistral, que había sido agraciada con el citado premio en 1997 y que lo fue el año pasado con el José Isbert, sentenciaba en otras declaraciones hace un trienio: «Yo adoraba a doña Mercedes Prendes como actriz y como persona, (...) me deslumbraba».

Después la actriz gijonesa pasó largas temporadas sin actuar en su ciudad natal, lo que no fue óbice para que lo hiciera muchas veces. Una de ellas fue el verano de 1961. El periódico gijonés 'Voluntad' publicó aquel mes de agosto una entrevista en la que su autor, Daniel Arbesú, recordaba cómo hacía once años que Mercedes no venía por la ciudad. «Puede suponer las ganas que tenía de presentarme de nuevo ante mis paisanos», le confesaba ella a su interlocutor. Durante la charla, también lamentó que no hubiera más autores españoles que escribieran obras; dijo que se podía creer en los clásicos sin anquilosarse y destacó el valor que le otorgaba en sus clases a la versificación: «quien dice bien en verso -que es lo difícil- lo hará mucho mejor en prosa». Aunque sus incursiones en el cine fueran limitadas por copar los escenarios su trabajo, la participación de Mercedes Prendes en la televisión popularizó su rostro entre los aficionados al espacio 'Primera fila' y a su inmediato continuador 'Estudio 1', en los que TVE, durante los años sesenta y setenta, emitió obras de teatro televisadas cuyo plantel de actores incluyó a la gijonesa.

De un tiempo a esta parte, la Real Academia de la Historia ultima un 'Diccionario biográfico español' que despertó cierta polémica no hace mucho, cuando fue noticia en los periódicos que los asturianos incluidos en dicho repertorio son mil ciento y pico varones, frente a cincuenta y cinco mujeres, que prácticamente son tantas como el referido 'pico' (un 4,7% largo). La sombra del patriarcado es alargada, y la del androcentrismo historiográfico también, por lo que reunir otro millar de nombres femeninos podría resultar, cuando menos, arduo; pero ignorar o subestimar los nuevos trabajos de investigación en los que se rescata del olvido a otras desahuciadas de la Historia, distintas e inéditas, aparte de manifestar una evidente falta de voluntad, tiene poca justificación, aunque sólo sirvieran para recabar otro modesto puñado de nombres, porque como decía mi abuela, que ni figuró en diccionarios ni fue la creadora del refrán: «poco a poco hila la vieja el copo». En cualquier caso, volviendo al tema central, una de las agraciadas por la restringidísima selección -al parecer, la única actriz- es precisamente la gijonesa Mercedes Prendes.

El arte escénico fue lo que monopolizó su trabajo, ya que sus incursiones en el mundo del celuloide fueron muy pocas y en películas menores, como 'Estudiantes y modistillas' (1927), 'La bien pagada' (1934) y 'El rayo' (1936).

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