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JESSICA M. PUGA
Jueves, 5 de noviembre 2020, 08:04
El mercado de la sidra no para. No lo demuestran solo los grandes grupos multinacionales, que están sumando a su oferta 'ciders' de nuevo cuño. En Asturias también se están elaborando propuestas novedosas, que vienen a ampliar un sector lleno de posibilidades y en alza. En esas está Campple Cider, un producto recién salido al mercado, conseguido a partir de 100% mosto de manzana prensado mecánicamente y fermentado de forma natural durante unos noventa días. A esa sidra base se le añade posteriormente una pequeña cantidad de azúcar y gas y se embotella en vidrios de 33 centilitros, entendiendo así una forma de consumo individualizado, al estilo de la cerveza.
Un gijonés, un vasco y un andaluz están detrás de este proyecto, que viene a ser «la respuesta natural, local y fresca a las 'ciders' más industriales», explican. Ricardo Hierro, Jon Murillas y David Figueroa son tres emprendedores procedentes del sector de las bebidas, a los que se les ocurrió la idea hace tres años después de un viaje por Estados Unidos y Canadá. «Tuvimos ocasión de familiarizarnos con las sidras de nuevo cuño, marcas como Angry Orchard, Crispin o Woodchuck, y quedamos fascinados por su trago fácil que no restaba ni un ápice de calidad y naturalidad en el proceso», recuerdan. Volvieron con el proyecto Campple en mente confiados en que, igual que ocurre con la cerveza, se pueden sacar propuestas artesanales respetuosas con el proceso natural de elaboración.
«El tema está en que muchas de estas sidras que llamamos de nuevo cuño, de carácter industrial, apuestan por el empleo de levaduras externas que aceleran el proceso de fermentación, así como de zumos concentrados de frutas que incrementan la carga calórica con respecto a la que se asume para una sidra natural. Además de usar frutas diferentes a la manzana», advierten. Ellos presumen de todo lo contrario. Su producto, el cual les fabrica en Asturias el gigante sidrero Trabanco, se puede adquirir en tiendas especializadas y en la propia web de la marca.
En cada botella de 33 centilitros de Campple hay, explican, 450 gramos de manzana, la protagonista indiscutible del producto, de ahí que tanto la marca como su logo sean un homenaje «a la fruta más honesta que existe».
El futuro del producto pasa, cuentan sus responsables, asentados en Madrid, por llegar a la hostelería y las grandes cadenas de distribución, tarea que no será sencilla en tiempos de coronavirus.
Los tres amigos recomiendan beberla bien fría, pero sin añadir limón ni hielo ni ningún otro aditivo que reste personalidad y camufle el aroma frutal del producto. Se bebe directa de la botella o, si se desea, en un vaso, pero sin necesidad de escanciado. Tiene un contenido alcohólico moderado (4.5% vol), baja carga calórica y está libre de gluten, por lo que se convierte en una opción también apta para celiacos.
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