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La casona de Llano Ponte, con sus moldurados huecos y capilla blasonada, merece visita sin más. Se trata de un sereno palacio rural del XVIII, en el que pasó los veranos Juan de Llano Ponte o 'Juan de las Carreteras', erudito escritor que luchó contra el atraso de las comunicaciones. Previamente alojó al odiado general Ney durante las invasiones napoleónicas, una ocupación militar que retornó con la Guerra Civil. Y antes del destino actual fue escuela religiosa para huérfanas mineras bajo la lógica advocación de Santa Bárbara. Su interés patrimonial se une al paisajístico: domina los últimos meandros del Nalón, las elegancias indianas de Somao, el apiñamiento urbano de Muros, el ensanchamiento en ría entre San Esteban y La Arena, y la torre del amurallado castillo de San Martín, atalaya privilegiada a la que salvaron del abandono y el deterioro los hermanos Teodoro y Ricardo Tascón con su sobrino Javier, y que actualmente protege y proyecta Samuel, el delfín de la familia.
Dirección: Finca de la Magdalena, s/n - Soto del Barco
Teléfono: 985 58 88 99
Director gerente: Samuel Tascón
Directora ejecutiva: Azucena Menéndez Verdín
Jefe de cocina: Diego Martínez
Cocineros: Luisa Robredo y Daniela Bravo
Ayudantes de cocina: Alessandra Hernández y Miguel Coll
Maitre: Manuel Miranda
Segundo maitre: Isaac Palacios, Laura del Oso, Laura García, Eva Gutiérrez y Alejandro Cedillo
Menú laborales: 20 euros
Menú finde: 30 euros
Ayer se cumplieron quince años de su apertura, los mismos que tiene mi amor, según rocanroleaba el Dúo Dinámico.
Tras el severo exterior, entramos en el patio, que apoya sus arcos sobre columnas con traza de pegoyo. Predominan los colores suaves y cálidos recorridos por cenefas geométricas y florales; la madera cubre suelos y zócalos, la piedra alza paños, la capilla techa con artesonado de fino cincel, la pintura contemporánea lleva firmas notables, y las florales vidrieras de las claraboyas tamizan la luminosidad. Queden, además, sólo apuntados los salones de encuentro y lectura, las salas de reunión, las acogedoras habitaciones, el espacioso balneario y el acristalado edificio adjunto de bodas y banquetes.
Pero a comer vinimos, y a comer nos disponemos tras saludar a Azucena, excelente amiga de este suplemento y directora ejecutiva de trayectoria amplia y brillante, y a Samuel, continuador de la saga, que muestra en humildad y dedicación el sello familiar.
Comenzamos con un fresco salpicón de mariscos cantábricos en concha de vieira, pues el Camino de Santiago pasa por aquí mismo hacia las temidas Ballotas. La ensalada de queso de cabra planchado y manzana asada llegó crujiente y cremosa, mientras el arroz negro de chipirones ponía al suelto grano un intenso toque de potera. ¿Qué decir del suave lenguado relleno de marisco, o de los intensos aunque delicados pitu de caleya y rabo de toro? ¿Y qué decir de un equipo, encabezado por Manuel, chef de escuela que repicó previamente en La Campana de Pruvia, cuyos guisos parten de un clasicismo pleno, de una asturianía indudable y de un respeto por la materia prima escrupuloso, empero adjunten enriquecimientos y modernizaciones pertinentes y revalorizadoras?
Pues decimos sencillamente, factura incluida, que chapó. O chapeau.
Ingredientes
150 gramos de langostinos. 1/2 buey de mar. 1 huevo. 50 gr. de pimiento rojo. 50 gr. de pimiento verde. 1/2 cebolla. 100 gr. de aceite de oliva virgen extra. 25 gr. de vinagre. Pimienta. Sal.
1. Cocemos los langostinos tras retirarles el hilo del intestino a punta de cuchillo.
2. Los echamos en un cazo amplio con abundante agua hirviendo, y cuando el hervor se reanude dejamos que cuezan unos diez minutos.
3. Partida en vertical por la mitad la ñocla, de estar viva la salamos, cubrimos de agua fría, y dejamos que permanezca en ebullición sobre un cuarto de hora. Si está muerta opera como con los langostinos.
4. Fríos y manejables, pelamos los langostinos y retiramos de la ñocla sus carnes y jugos en un recipiente.
5. Cortados los pimientos en palitos finos, los troceamos a lo ancho dándoles tamaño y grosor mínimos.
6. Picamos así la cebolla.
7. En recipiente aparte, juntamos los pimientos, la cebolla, el aceite, el vinagre, la pimienta molida, la sal (apenas un toque) y, con varillas, montamos una vinagreta.
8. Por otra parte, ya cocidos los huevos y cortados menudos, mezclamos y revolvemos todos los ingredientes con cuidado y constancia hasta aunar el salpicón.
9. Lo metemos en nevera unas horas, hasta que enfríe, y lo servimos en cochas de vieira.
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