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Óscar ye Cimavilla, playu puro y por tanto mundial; lo dijimos y lo repetimos. Lleva casi quince años en este chigrín piquiñucu ante el que los guiris se hacen fotos. ¿Quince ya? ¡Pero si yo pasaba por el Gijia suyo hace nada! El tiempo no corre, vuela. Y después del feliz Gijia, abrió La Colegiata, y después La Tabacalera, y luego desapareció en uno de sus años sabáticos, quien sabe si por California o Afganistán. Al reaparecer, con la sabiduría que da la edad, díjose: «voy poner xunto la mió mar otra Mar de tintos, blancos y birras». Un desafío. Él venía de locales grandes, gayoleros, muy del Barrio Alto y siempre bohemios. «Pero mira, mejor, que así llévalu yo y controlo que a nadie le falte lo pedido» -pensó. Un acierto: con frecuencia los grupos de amigos ocupamos hasta el último rincón de barra, mesas y bancos, para luego desperdigarnos por la acera como sucursal de la Cuesta del Cholo.
Dirección: C/ Escultor Sebastián Miranda - Gijón 695 205 465
Cocina y sala: Óscar González Vena y Rocío Ibáñez Hermoso
Comer aquí, igual que estar aquí ye, ante todo, prestoso. La cocina se centra en tapas, tostas, tablas, tortillas de patata gruesas y melosas, y cosas así cuando vamos de calores y ligerezas. Y en bonito, que aprovechan hasta el último día de la costera (en puertas). Pero los fríos pueden salvarse sana y sabrosamente gracias a cebollas rellenas, pote asturiano, callos, cocido maragato, menestras según huerta y mes, ensaladas ilustradas lo que el mercado y Rocío convengan, que para cocinar xunto al su hombre dejó una peluquería en la Plaza de La Corrada: «Vine por amor y cocino con amor» –aclara. Y se nota de nota.
Adaptándose a la cuesta subida de la calle, donde en mi recuerdo infantil hubo barucu centenario que servía carajitos a los marineros y asaba sardinas fuera (al otro lado había huertas y casines), podemos comer, beber, alternar e, incluso, saludar a conocidos que no veíamos desde el Instituto. Gijón posee muchos lugares con encanto, y luego Casa Oscar.
Ingredientes: 500 gr de bonito fresco. 2 cebollas. 12 pimientos del piquillo. Huevo. Pan rallado. Aceite de oliva virgen.
Elaboración
1. Picamos el bonito en casi migas, siempre a cuchillo, quitando espinas, pieles y desechos.
2. Convertidos lomos o rodajas crudas en picado, reservamos.
3. En una sarten o cazuela de buen tamaño, que todo quepa bien, doramos los ajos.
4. Acto seguido echamos la cebolla, en cantidad y muy picadina, así como pimientos del piquillo igualmente picadinos.
5. A fuego lento dejamos que las verduras pochen.
6. Una vez muy tiernas, echamos en un bol el bonito picado y –más o menos– la tercera parte de las verduras ya pochadas, además de un huevo y el pan rallado (tres o cuatro cucharadas) necesario para ligarlo.
7. Revolvemos, amasamos y formamos un rollo cilíndrico.
8. En otra sartén con aceite, y a medio fuego, doramos el rollo por todos sus lados.
9. En cuanto dore, pasamos las verduras que sofreímos (y con parte de las cuales amasamos el rollo) por una batidora, incorporando salsa de tomate siempre natural.
10. El puré de verduras resultante lo echamos sobre el rollo de bonito, bajamos el fuego al mínimo, y esperamos que guise sobre tres cuartos de hora.
11. Ya terminado, retiramos, que enfríe, y que además repose unas horas, o mejor aún,de un día para otro.
12. A la hora de servirlo, cortamos el rollo en rodajas y lo calentamos al fuego en sartén con su salsa.
¡Y a servirlo y disfrutarlo!
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