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El equipo del restaurante del Hotel Balneario Mirador de La Franca. Juan Garcia Llaca
Bendía. H. mirador de la franca
RIBADEDEVA

Bendía. H. mirador de la franca

Cocina integrada en un paisaje de mar, río, arenales, acantilados, cuevas encantadas y bufones

Jueves, 6 de septiembre 2018, 17:43

En los últimos años del siglo XIX los balnearios a pie de playa vivían su máximo esplendor, y los inquietos abuelos de Felipe y Marta Sordo, usuarios de Gijón a Biarritz, tuvieron la ocurrencia de aprovechar una de sus fincas, hasta entonces práu de vacas, para construir el propio pequeño y completo. Un balneario salutífero y prestosu con sus bañeras de mármol, sus algas, sus carquexas y sus almuerzos sanos y fortificantes.

Así nació el Hotel Balneario La Franca, casi al borde del punto alto de mareas y al lado del río Cabra, para gradualmente crecer y modernizarse hasta la actual dirección de los hermanos Felipe y Marta, herederos de los herederos: las primeras disposiciones legales, enmarcadas y expuestas, datan de 1884.

En línea discreta pero siempre ascendente, fue adquiriendo fama entre viajeros y peregrinos, que a su vuelta contaban el asombro causado por el lugar y el edifico, aquel de inusual belleza, éste con un cuerpo central y dos alas laterales rodeadas de arenales, olas, cuevas y cantiles. Y poco a poco familias británicas, francesas, alemanas y españolas de tierra adentro comenzaron a repetir temporadas y a sucederse hasta el punto de crear una 'asociación de amigos' que aún mantiene lazos, reuniones y actividades.

Bendía. H. mirador de la franca

  • Dirección: Playa de la Franca. (Ribadedeva).

  • Teléfono: 985 41 21 45

  • Gerentes: Felipe y Marta Sordo Tomás

  • COCINA: José Luis Oliva e Ignacio Prieto

  • SALA: Miguel Ángel Noriega y Concepción Taguas

  • Día de cierre: Ninguno.

  • Menú : 23 euros

  • AJUAR: de calidad

  • Abierto: de Semana Santa a finales de octubre

  • Descanso: nunca

Hay pues, una sesentena de habitaciones modernas con toques clásicos y vistas panorámicas, prácticamente salpicadas por las pleamares, también elegantes salas y salones para la lectura, el juego o la escucha del a veces suave, a veces bronco, cantar cantábrico. Por ellas se reparten ordenadamente alfombras, jarrones, bustos, cuadros, bargueños barrocos, mobiliario de estilo, fotografías nostálgicas y siglo y cuarto de crónicas históricas, administrativas y humanas.

Centrémonos en el Bendía, restaurante abierto a todos que recibe su nombre de uno de los escarpados acantilados vecinos, con comedores clásicos llamativamente cubiertos por vigas de madera y abierto en cristaleras al privilegiado exterior, y una terraza balaustrada y entoldada donde el triste pasa a feliz, y el feliz al karma. O casi.

La cocina gasta y gusta de la tradición y de la proximidad: ensalada de quesos asturianos con frutos secos y compota de manzana, croquetas de centollo y de cabrales con espinacas, paté de pescados de roca, caldo tradicional de pescadores, sopa de aldea de receta antigua, fabada asturiana con su pantruque (que el Oriente así lo exige), garbanzos con callos o canelones Rossini rellenos de picadillo y cubiertos de besamel.

De enfrente llegan pescados de rula al gusto, merluza del pinchu igualmente al gusto y calamares en su tinta con arroz blanco o patatas fritas; de los valles vecinos (que si el mar pone la recta línea delantera del horizonte, el Cuera nace, crece y eriza de picos el horizonte posterior) variados cortes de vacuno y pitu de corral guisado que, para recordar a los muchos ribadedenses mejicanos (algunos casi reyes de Jauja),puede tomar forma de pollo en torto casero y –salsa tan compleja como sabrosa– mole.

Quedan los arroces que exigen espera en la elaboración y puntualidad absoluta en el comensal: arroz con pitu de caleya y setas silvestres, arroz con bugre, arroz caldoso marinero, arroz con sepia, almejas y alcachofas; arroz ciego del pedrero, arroz con verduras y –prima carnal– la fideuá de pescados y mariscos. Postres, los adecuados. Y para licores y cócteles, un magnífico pub.

Un reino tan complejo lo administran Felipe y Marta, tercera generación que, antes de cumplir con sus estudios de turismo, crecieron ayudando a sus padres en todo, de la cocina a la colocación de hamacas, y de la limpieza de habitaciones a los servicios playeros.

Hace dos años Felipe Sordo recibió el premio de la Facultad de Turismo, y viendo la meticulosidad que gastan y la disposición de la gente que emplean, resulta reconocimiento hecho a la medida

Estofado de fabes con pichón

Ingredientes para 4 comensales:

-250 gramos de arroz.

-16 unidades de langostinos.

-250 gramos de pixín.

-200 gramos de pulpo.

-8 mejillones.

-750 gramos de fumet.

-200 gramos de fondo de verduras.

-Aceite de oliva extravirgen.

-Sal.

Elaboración:

1. En una paellera con tres cucharadas de aceite de oliva extravirgen, salteamos los langostinos pelados y el pixín cortado en cuadrinos.

2. Una vez dorado y sellado retiramos y reservamos.

3. En el aceite del salteado rehogamos el arroz con el fondo de verduras (recordemos que un fondo de verduras es un caldo resultante de la cocción de verduras de la temporada, muy lavadas y cortadinas, en abundate agua durante una hora y más que colado, filtrado para que quede sin impureza alguna).

4. Tras el rehogado añadimos hirviendo el fumet o caldo de pescado, para el que podemos aprovechar la cabeza y espinas del pixín y las cabezas y cáscaras de los langostinos.

5. Dejamos que cueza tres o cuatro minutos a fuego fuerte.

6. Probamos y rectificamos de sal.

7. Dejamos que la cocción continúe otros ocho minutos a fuego medio.

8. Incluimos entonces los langostinos y el pixin que teniamos reservados, junto con el pulpo previamente cocido y troceado, y los mejillones hechos al vapor y sin valbas.

9. Dejamos unos últimos cinco minutos de cocción lenta

10. Sacamos la paellera del fuego y dejamos que repose tres minutos para que el sabor adquiera potencia..

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