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Félix Domínguez, uno de los responsables del festival, en una de las salas de Ocine en Los Fresnos. paloma ucha
Festival de Cine de Gijón: El FICX sumará este año más de 220 butacas con la incorporación de los cines de Los Fresnos
Festival de Cine de Gijón

El FICX sumará este año más de 220 butacas con la incorporación de los cines de Los Fresnos

Tres salas de Ocine completarán la oferta de un festival que «continúa avanzando hacia los niveles históricos de público de 2019»

Ana Ranera

Gijón

Martes, 8 de noviembre 2022

Miles de personas empezarán a disfrutar, en muy pocos días, del Festival de Cine de Gijón. Será un verdadero placer para todas ellas que regrese la normalidad plena a esta cita porque eso les permitirá, durante nueve jornadas, ver -o intentar ver- un total de 250 películas. Estas proyecciones se repartirán por nueve espacios diferentes, entre los que este año se incorpora más de una novedad. La principal: las tres salas de Ocine, en el Centro Comercial Los Fresnos, que se suman a la cita añadiendo 386 butacas relucientes a la espera de cinéfilos.

Y eso no es todo porque el Centro Municipal Integrado de Pumarín-Gijón Sur aportará también sus 350 asientos, a los que hay que añadir los que ya estaban en la edición pasada: Yelmo Ocimax (635), Escuela de Comercio (123), Teatro Jovellanos (900) y Laboral (988). Sumando todas esas plazas, este año el FICX contará con 3.382 butacas, lo que supone 221 más de las que ofrecía hace justo un año.

Ese crecimiento supone «una gran alegría y una gran ilusión» para Alejandro Díaz Castaño, el director del festival. Él está feliz de «poder incorporar las salas de Ocine y de recuperar el CMI de Pumarín-Gijón Sur», confiesa. «Estamos seguros de que ambos espacios nos van a ayudar a continuar avanzando poco a poco hacia los niveles históricos de público que alcanzamos en 2019».

Y, sobre todo, esta incorporación de las salas de Los Fresnos permitirá disfrutar de «unos proyectores maravillosos y de unos espacios increíbles», como señala Félix Domínguez, uno de los profesionales del festival, a quien, estos días, le toca adaptar estos rincones a las necesidades del cine independiente. «Tenemos que acondicionar las salas para hacer algo que se hace mucho en los festivales y que no es habitual en el cine comercial: ofrecer la oportunidad de charlar con los directores y de hacerles preguntas», cuenta.

Además, el equipo técnico se está afanando en comprobar que todas las cintas están ya listas para su proyección. «En el cine comercial prueban una vez la peli y la ponen durante quince días seguidos. Nosotros, sin embargo, tenemos dos o tres proyecciones al día, así que tenemos un ritmo frenético», confesaba con tanto cansancio como ganas en la mirada.

Ganas de estar en sitios nuevos porque Ocine también les permitirá acercar el FICX a El Llano y, nunca lo olvidan, a cuantos más sitios llegue la cultura, mejor. «Es fundamental que los festivales, así como el resto de actividades municipales, se extiendan lo más posible a los distintos barrios de Gijón», opina Díaz Castaño. Y, según él mismo desvela, «las entradas ya están volando» y con esas, en la ciudad, empieza a sentirse el ambiente que trae cada otoño consigo el Festival de Cine. Ambientazo.

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