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ÓSCAR PANDIELLO
CASTROPOL.
Viernes, 5 de julio 2019, 06:07
Dudas y escepticismo. El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo se mostró ayer precavido a la hora de analizar los últimos movimientos en la venta de las plantas de Alcoa. Lo hizo en Castropol con motivo de su intervención en el XI Foro de Comunicación y Escuela, donde impartió una ponencia sobre el futuro del medio rural. La negociación de venta, que afecta a las plantas de La Coruña y Avilés, queda para el presidente gallego en un segundo plano, si no se ataja un problema de fondo. Esto es, el precio de la energía para la industria.
«No se ha atacado el problema principal, que es el estatuto de las electrointensivas. Mientras no lo haya, Alcoa y el resto de empresas están con la espada de Damocles encima. Se pueden buscar parches, se pueden buscar fondos de inversión que se queden durante un par de años con Alcoa operando al 50 o al 60% pero esos fondos de inversión dicen que si no hay un estatuto para este tipo de empresas cerrarán y despedirán a todo el personal», argumentó a su entrada a la Casa de la Cultura de Castropol.
Feijóo, en este sentido, lamentó que se sigan buscando «soluciones provisionales» al conflicto de la industria española «cuando lo que habría que buscar es una definitiva». Así, recordó que el cierre de deslocalización y de pérdida de empleos aumenta sustancialmente si no se consigue reducir la factura eléctrica de las empresas. «Lo llevamos diciendo desde hace añoso: el 40% de sus costes son por el precio de la luz. Y con este precio no se puede competir», argumentó.
También pidió Feijóo una rebaja, en este caso fiscal, para las familias que decidan asentarse en núcleos rurales. Es una de las muchas medidas que, a su juicio, se deben potenciar desde el Gobierno central. Todo ello, con la financiación autonómica como eje central. A su juicio, el Estado debería fijar como objetivos prioritarios de las zonas más despobladas la mejora de las conexiones viarias y digitales, la ayuda a la financiación a los residentes en estos ámbitos de población y el apoyo a los distintos sectores productivos del campo.
En este ámbito, destacó que dos regiones como Asturias y Galicia deben trabajar de manera conjunta para atajar sus problemas de base. Una tarea en la que, según reconoció, se sintió muy cómodo con el todavía presidente de Asturias, Javier Fernández. «La España vaciada es un planteamiento que ocho presidentes de comunidades autónomas hemos puesto sobre la mesa y vamos a seguir con ello. Asturias y Galicia hemos trabajado bien con el presidente Fernández. Esperemos seguir trabajando así con el que salga elegido del Parlamento asturiano», afirmó.
No quiso entrar en más valoraciones políticas Feijóo, que preguntado sobre el reciente sondeo del CIS prefirió hacer hincapié en un indicador demoscópico concreto: el del descontento ciudadano con los dirigentes políticos. Así, subrayó que el 85% de los encuestados están cansados de las dificultades y trabas de los últimos meses a la hora de formar gobiernos. «Lo comparto como español y lo lamento como político. El espectáculo que estamos dando no se lo merecen los españoles».
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