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SUSANA BAQUEDANO
GIJÓN.
Jueves, 5 de octubre 2017, 07:42
«¿Cómo definiría a Serafín Abilio Martínez? Sobre todo, como un gran paisano, una buena persona». Lo dice, no un empresario de la construcción, sino un ex dirigente sindical. Eduardo Donaire negoció con él cientos de convenios del sector cuando dirigía la Secretaría General de la MCA-UGT de Asturias y conoce bien a quien ha sido durante 34 años presidente de la patronal de la construcción. Al igual que Donaire, el actual secretario general de CC OO de Construcción y Servicios, Jeremías Dos Santos, a quien también le tocó compartir «horas y horas» de «debate, discusión y negociación» con Abilio, destaca «la capacidad de diálogo» y «el respeto» que el empresario mostró siempre hacia las organizaciones sindicales, un respeto que con el paso del tiempo se ha tornado en un aprecio sincero y en el reconocimiento hacia la labor de quien, junto con los líderes sindicales, creó en 1989 la Fundación Laboral de la Construcción (FLC), «un ejemplo y referente» de las relaciones laborales en el sector para todo el país.
Serafín Abilio dejará hoy el cargo en el acto que se celebrará en Oviedo y en el que se proclamará a su sucesor, Ramón Montero Arjonilla. Será un día especial para ambos, pero quizá más para quien cierra una de las etapas más importantes de su vida, volcada en la defensa de los intereses de los empresarios asturianos de la construcción. Abilio también se apasionó con la política y llegó a ser en Asturias «el hombre de Adolfo Suárez en la sombra», sin restar un ápice de protagonismo a Adolfo Barthe Aza. El empresario asturiano (nacido en Ribera de Arriba) se volcó en el apoyo a la UCD entre los años 1978 y 1980 y «entraba en Moncloa como Pedro por su casa». Dicen quienes conocieron su faceta política que Abilio «siempre tuvo mucho poder». Un poder que le llevó también a «influir», apuntan las mismas fuentes, en la elección de los presidentes de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade).
Además de su influencia, primero política y luego empresarial, lo que más destacan quienes han estado cerca de él en estos 34 años es su capacidad de diálogo y de negociación. «Él defendía los intereses de los empresarios como yo el de los trabajadores, pero siempre fuimos capaces de encontrar puntos de encuentro. Ha sido muy dialogante y moderado, aunque a veces hubiera algún puñetazo sobre la mesa», recuerda Donaire.
La FLC ha sido clave para este entendimiento. «Los sindicatos nos reuníamos con Abilio dos veces al mes para abordar las necesidades de formación de los trabajadores. La historia está ahí. A partir de 1990 no se produjo ninguna movilización general del sector en Asturias», destaca Dos Santos. Y lanza un aviso a navegantes: «Ese es el modelo de relaciones laborales que vamos a seguir reivindicando».
Vicente Álvarez Areces coincidió con Abilio, tanto en su etapa de alcalde de Gijón como en la de presidente del Principado. «Ha sido una persona muy representativa del sector, como prueba su dilatada trayectoria. De Abilio destacaría su capacidad negociadora, porque siempre ha tratado de llegar a acuerdos, y su capacidad innovadora, creando, junto con los sindicatos, la Fundación Laboral de la Construcción, un referente en España».
El presidente de Fade, Pedro Luis Fernández, destaca también que «su talante negociador, su conocimiento del sector, su capacidad incansable de trabajo y su bonhomía hacen de Serafín Abilio una figura clave en el asociacionismo empresarial asturiano».
La trayectoria empresarial de Serafín Abilio comenzó en 1966. Lideró numerosos proyectos, especialmente en el sector de la construcción, pero también tocó negocios de los servicios y el comercio. En 1976 y 1977 fundó y expandió, junto con otros empresarios, la Cámara Asturiana de la Construcción, hoy CAC-Asprocón. Fue en 1983 cuando accedió al cargo de presidente de la patronal asturiana por primera vez.
El estallido dela burbuja inmobiliaria le golpeó de lleno. Como a tantos otros, a él le tocó sufrir en primera persona una durísima crisis que acabó con la mayor parte de su conglomerado empresarial, tras entrar en liquidación la matriz Hormigones el Caleyo.
Desde la CAC-Aprocón, Abilio siguió defendiendo la obra pública y al empresariado asturiano frente a la competencia del exterior, pero también tuvo más tiempo para dedicarlo a la Fundación Cruz de los Ángeles, de la que es presidente. Ahí, este «buen paisano» se siente a gusto.
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