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El choque entre Indra y General Dynamics (GD) debido al interés mostrado por la multinacional que preside Ángel Escribano en adquirir Santa Bárbara Sistemas ... (SBS) –la filial de GD que gestiona la fábrica de armas de Trubia– ha hecho saltar las chispas en el sector. La contratista estadounidense ya ha dejado claro que no tiene intención de vender la planta, pero Indra, que cuenta con el respaldo del Gobierno –el Estado cuenta con una participación del 28% a través de la SEPI– no ha dado su brazo a torcer. Al menos hasta ahora.
Según ha podido conocer 'Abc' –diario del grupo Vocento, al cual pertenece EL COMERCIO–, la amenaza de General Dynamics de abandonar España y llevarse a Alemania tanto sus licencias y patentes para construir vehículos blindados como su sede de Madrid ha frenado por el momento los planes de Escribano, que tiene entre ceja y ceja adquirir la filial española del grupo norteamericano.
General Dynamics calificó ese empeño como un «brusco y continuado intento de asaltar su filial en España». El asunto escaló hasta tal punto que Phebe Novakovic, presidenta de General Dynamics, decidió enviar a Moncloa hace unos días una delegación liderada por Danny Deep, vicepresidente ejecutivo de la división de Sistemas de Combate, con el objetivo de trasladar al Ejecutivo sus quejas por las presiones y, al mismo tiempo, advertirle de que los próximos movimientos de la compañía no serían «nada positivos para España» en el caso de que Indra no frenase las presiones. A la reunión acudió la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, acompañada por otros representantes del Estado.
El Gobierno quiere convertir a Indra en el 'campeón nacional' de defensa; es decir, una empresa respaldada por el Estado que lidere el sector y ejerza un efecto tractor en el resto del tejido productivo a semejanza de otros grupos europeos como Leonardo, Thales Rheinmetall o BAE Systems. Para ello, necesita dar el salto y construir vehículos blindados porque –por el momento– no ha fabricado ninguno. Ese fue el principal motivo esgrimido ante General Dynamics para justificar los intentos de comprar SBS. Una operación que se ha puesto en 'standby' ante las advertencias de la multinacional estadounidense, que también se siente amenazada por los continuos fichajes de directivos por parte de Indra.
Como alternativa, el Gobierno propone adquirir activos en lugar de hacerse con la sociedad. Es decir, comprar las factorías que Santa Bárbara tiene en Trubia y Alcalá de Guadaíra, aunque es una opción que tampoco convence a los estadounidenses. Mientras tanto, Indra ha decidido diversificar sus opciones y, por eso, ha pisado el acelerador con la compra de El Tallerón de Duro Felguera. La idea es cerrar la operación en las próximas semanas para poder realizar cuanto antes la transformación necesaria para fabricar vehículos blindados en Gijón.
Sin embargo, ese plan tiene un escollo complicado: Indra no cuenta con las patentes y el desarrollo que requiere un vehículo de estas características –sí los tiene Santa Bárbara–. Por tanto, serán fundamentales los socios que le acompañen en este proyecto y posicionarse como un integrador de sistemas válido. Ahí es donde otros fabricantes extranjeros que sí cuentan con ese conocimiento y patentes pueden jugar un papel importante. Sobre todo, es relevante el acuerdo suscrito entre el grupo que preside Ángel Escribano y la turca Otokar, especialista en diseñar y fabricar blindados, un vínculo que podría otorgar a Indra las licencias necesarias para construir sus vehículos en Asturias.
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