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Carmen Polo inauguró el primer horno alto de Ensidesa en 1957.
Asturias, 75 años después del INI

Asturias, 75 años después del INI

La ría de Avilés fue la zona que vivió de forma más intensa los planes del Instituto Nacional de Industria, con Siasa, Endasa y la gran Ensidesa

SUSANA BAQUEDANO

Lunes, 17 de octubre 2016, 09:51

Asturias se ganó durante años la etiqueta de 'Inilandia'. No en vano, en los años ochenta, más de 55.000 personas, un 13% de su población activa, trabajaba en las empresas dependientes del Instituto Nacional de Industria (INI), puesto en marcha el 25 de septiembre de 1941. Hoy, 75 años después, menos de 3.000 trabajadores, de los que 1.300 corresponden a Hunosa, dependen de la que se conoce desde 1995 como SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales).

En un periodo de autarquía, el régimen de Franco pretendía con el INI, según reza en el artículo primero de su acta fundacional, «la creación y resurgimiento de nuestras industrias, en especial de las que se propongan la resolución de los problemas impuestos por las exigencias de la defensa de nuestro país o que se dirijan al desenvolvimiento de nuestra autarquía económica». El nacimiento del INI tiene su origen e inspiración en instituciones similares creadas en Italia y Alemania. La pretensión no era otra que crear un conglomerado empresarial con forma mercantil de empresa y criterios privados de gestión, pero con capital público. Los primeros años de actividad del INI estuvieron fuertemente influidos por la gestión de su primer presidente, el ingeniero militar ferrolano Juan Antonio Suanzes, figura muy próxima a Franco y que gozaba de una importante capacidad de maniobra, según recogen los autores Paz Benito del Pozo y José Luis Carrera en una publicación sobre la siderurgia asturiana y su eco patrimonial.

La ría de Avilés sería la zona asturiana que más se benefició de los planes industrializadores de Suanzes. Además de Ensidesa, el INI llevó allí a cabo dos grandes proyectos: Siderurgia Asturiana, S. A. (Siasa) y la fábrica asturiana de la Empresa Nacional de Aluminio (Endasa, hoy Alcoa), así como la Empresa Nacional de Fertilizantes (Enfersa).

Siasa 1942

Aprovechamiento de minerales pobres de hierro

En plena reconstrucción del país, tras la guerra civil, el 9 de diciembre de 1942 se constituyó en Madrid la sociedad Siderurgia Asturiana, S. A. (Siasa). Su objeto social era el aprovechamiento de minerales pobres de hierro con alto contenido de sílice para obtener un producto sustitutivo de la chatarra. Los criterios que motivaron la construcción de esta fábrica en Avilés derivan de la situación política y económica de los años cuarenta: el régimen de Franco necesitaba crear empleo y contribuir a la industrialización en un clima de paz social y al margen de los intereses del sector privado. En ese contexto, se buscó una actividad que a priori ofreciese un producto con una alta demanda y que, al mismo tiempo, no requiriese un alto grado de tecnificación y pudiese ocupar a un elevado número de trabajadores. Con estas premisas, Siasa inició en 1942 las obras de su primera y única fábrica en San Juan de Nieva, en la ría de Avilés.

Pero el negocio no era viable y decayó hasta el punto de que en 1963 Siasa entró en pérdidas sostenidas, con Ensidesa ya como único cliente. Para superar el fracaso la empresa pasó a fabricar un nuevo producto, la llamada esponja de hierro. Tampoco dio resultado. Finalmente, la dirección de Siasa optó por la integración en la compañía siderúrgica.

Ensidesa 1950

Acero en forma de productos laminados

La Empresa Nacional Siderúrgica S. A. (Ensidesa) tiene su origen en un decreto de 15 de junio de 1950, si bien el germen de la sociedad se gestó varios años antes. En septiembre de 1945 se rubricó un contrato entre el INI y la firma de ingeniería londinense H. A. Brassert and Company Limited, con objeto de identificar el lugar más adecuado para la implantación de dos factorías siderúrgicas en el norte de España, una en Asturias y otra en Ponferrada (León). El informe remitido por la consultora inglesa, conocido como Informe John Miles, recomendaba la construcción de una sola factoría e indicaba como lugares más apropiados las localidades de Lugones, Avilés o Gijón. En cuanto a la planta de Ponferrada, se desaconsejaba su construcción y abogaba únicamente por habilitar una industria auxiliar de laminación para productos fabricados en Asturias, que se enviarían a Ponferrada por ferrocarril.

Se decidió ubicar la factoría en Avilés. Tras un largo proceso administrativo y las posteriores obras, en 1956 la instalación estaba casi finalizada y las líneas estratégicas de la corporación definidas: se trataba de producir 700.000 toneladas anuales de acero en forma de productos laminados para abastecer a la industria transformadora nacional. En 1957 se inauguraba el primer horno alto; un año después entrarían en funcionamiento el segundo horno alto y el primer convertidor Martin-Siemens, junto con las demás instalaciones para obtener acero. Así, a finales de la década de 1950 Asturias contaba con la más moderna y completa instalación siderúrgica del país, dotada de equipos alemanes y estadounidenses.

En diciembre de 1973, Ensidesa absorbió Uninsa (Unión de Industrias Siderúrgicas Asturianas, S. A., que había sido creada en julio de 1966 por un acuerdo entre Duro Felguera, SIA Moreda-Gijón y Fábrica de Mieres). Integraba así en la estructura del INI una empresa que producía más que la propia Ensidesa, unos dos millones de toneladas de acero anuales y que sumaba dos hornos altos, baterías de coque, una acería LD, dos plantas de sinterirzación y trenes de perfiles y chapa gruesa.

La siderúrgica y sus auxiliares generaron ríos de empleo. En 1975 era la primera empresa del Principado, con una plantilla de 26.789 trabajadores. Ensidesa era como un seguro laboral para toda la vida. La siderúrgica asturiana del INI generaba cerca de 25.000 puestos de trabajo inducidos en Asturias y unos 30.000 en el resto de España. Y no solo era la empresa con más trabajadores, también la que más espacio ocupaba, al extenderse sus instalaciones por terrenos de Avilés, Corvera, Gozón, Carreño y Gijón.

Hunosa 1967

Minería del carbón y actividades complementarias

Hunosa se crea por decreto de 9 de marzo de 1967, y en ella se integran la mayoría de las compañías mineras asturianas. El INI se hacía cargo de las empresas y aportaba una inyección de capital de 3.380 millones de pesetas. Las empresas que se integraron en una primera oleada en la compañía estatal minera fueron: activos mineros de Fábrica de Mieres, Duro Felguera y SIA Santa Bárbara, Carbones Nueva Montaña, Carbones Asturianos, Industrial Asturiana, Industrial Minero-Astur, Hulleras de Turón, Hulleras de Veguín y Olloniego y Minas de Langreo y Siero.

Las únicas compañías que mantuvieron su independencia fueron Minas de Figaredo -que se integró en 1979-; Solvay, cuyos trabajadores también se integraron, y Mina La Camocha, que se mantuvo como empresa privada hasta su cierre en 2008. La relación de sociedades pertenecientes al INI rondaba las 15 hacia 1985 (Hunosa, Ensidesa, Tabacalera, Santa Bárbara, Juliana, Domi, Enfersa, Juliana Constructora Gijonesa...). Era el tiempo en que entre la siderurgia de Ensidesa y la minería de Hunosa sumaban cerca de 50.000 trabajadores directos. De todo aquello, hoy queda en manos estatales Hunosa, con 1.300 trabajadores, y otros 1.600 que se reparten entre Correos, Tragsa, la Agencia Efe, el grupo Sepides de promoción empresarial y gestión inmobiliaria y Mercasa, dedicada a la distribución alimentaria.

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