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Marco Santurio (Gijón, 1974) lleva toda una vida dedicado al arbitraje. A sus veinte años en los campos suma los de director de la Escuela ... de Árbitros y los de presidente del Comité Técnico asturiano. Desde esta última posición, la de gestor de los jueces del fútbol regional, analiza la situación de un colectivo imprescindible en la competición y siempre vilipendiado.
–¿Acude a ver partidos en Asturias?
–Muy habitualmente. Es raro que acuda al fútbol base, me centro en Tercera RFEF y Primera Asturfútbol.
–¿Qué percibe en esos partidos en cuanto al trato a los árbitros?
–Nada que no haya visto en los últimos 34 años que llevo en el arbitraje asturiano. Puede haber habido alguna evolución en el respeto, pero nos falta avanzar. En Asturias no hay una situación crítica en cuanto a agresiones físicas. Aquí se juegan 700 partidos todas las semanas y las incidencias de ese tipo son mínimas. Que haya una ya es grave y hay que castigarla, pero el porcentaje de problemas de índole física es mínimo. Donde hay que avanzar es en el respeto y la violencia verbal, sigue habiendo una vejación continuada hacia el árbitro. No se le critica de una forma respetuosa, se le insulta y se le veja desde la grada. Sucede hasta en partidos de prebenjamín.
–El clima de tensión que se vive en el ámbito profesional, ¿cómo afecta a esta situación?
–Afecta, pero no es de ahora. Estamos viendo una situación más exaltada en el fútbol profesional, pero los insultos a los árbitros profesionales han ocurrido siempre. Cuando alguien lee o escucha que el árbitro nos ha robado, luego ve un partido de territoriales o de niños y también piensa que el árbitro le está robando. La mala imagen del árbitro a nivel profesional repercute en la que tiene a nivel territorial, que muchas veces son chicos menores de edad. Se va a equivocar, pero no por ello hay que pensar que nos está robando.
–Todos los actores del fútbol contribuyen a crear esa imagen.
–Presidentes, entrenadores, los propios jugadores que hacen una entrevista y dicen que se van a morder la lengua porque les sancionan... no es así, puedes decir todo lo que quieras, pero con respeto. Puedes decir que el árbitro se ha equivocado, lo que no puedes decir es que no ha querido ver un penalti. No es una cosa solo de los medios de comunicación, la tergiversación de la imagen del árbitro está presente en todos los actores del fútbol.
–La captación de árbitros nunca ha sido sencilla. ¿Es más complicada con este clima?
–No nos ha dado tiempo a percibir que pueda ser así. Cuando empieza la temporada todo es una balsa de aceite. Luego, cuando algunos clubes tienen problemas porque no consiguen sus objetivos es cuando empiezan a atacar al arbitraje de forma organizada. No diría que estamos teniendo problemas de captación debido a la situación externa, no tengo los números que lo avalen. Problemas de captación hemos tenido siempre. Donde más dificultades tenemos es en la retención.
–¿Es muy alta la tasa de abandono?
–Las causas son muy diversas. Trabajamos con chavales jóvenes cuya vida cambia y deja de ser compatible con el arbitraje. También los hay que dicen que no se sienten cómodos con que les insulten o con tener problemas cada dos por tres. Pero no es la causa mayor de abandono. La entrada de árbitros nos sirve para reponer.
–¿Cuentan con un número suficiente?
–Tenemos los justos. Si por suficiente entendemos cubrir las necesidades de la competición, sí, los tenemos, pero nos gustaría contar con un 10-15% más. Estamos en 500 árbitros, 370 de fútbol y 130 de fútbol sala. A veces nos cuesta, cubrimos la competición a base de que algunos piten dos, tres, cuatro partidos cada fin de semana. Eso, todos los fines de semana, acaba machacando a la gente. Contar con más árbitros nos serviría para ser más selectivos. Pero el fútbol asturiano no está en peligro.
–¿Cuántos menores dirigen partidos?
–Unos 75.
–¿Se les trata diferentes desde que están identificados como menores?
–Además de estar identificados, hemos cambiado la reglamentación para que un insulto a un árbitro menor sea un agravante. No tengo datos, pero creo que las personas se cortan un poco más cuando tienen delante un menor de edad. Colocarles el brazalete indentificativo es como poner a las personas delante del espejo.
–Los colegiados pueden detener e incluso suspender un partido por insultos desde la grada. ¿Se ha aplazado alguno esta temporada en aplicación del protoclo de violencia verbal?
–Se está aplicando, es una buena herramienta. El árbitro ya no tiene por qué soportar de todo, hasta hace poco estaba normalizado. No se ha llegado a suspender ningún partido. Es habitual dar el paso uno (aviso), no es raro que se dé el paso dos (equipos a vestuarios) y lo que hasta ahora no hemos tenido es una suspensión, lo que es una buena noticia.
–¿Se retraen a la hora de aplicar el paso tres?
–No creo, sí se retraen a la hora de aplicar el protocolo en sí.
–¿Cree que se sienten seguros a la hora de aplicarlo?
–No creo que los árbitros tengan miedo por su seguridad.
–¿Colaboran los clubes en la identificación y expulsión de espectadores?
–Hay de todo.
–Pero la responsabilidad de lo que ocurre en la grada es de estas entidades.
–Se actúa más de manera reactiva que preventiva. No he visto, y si hay alguno que me perdone, que estén insultando al árbitro desde la grada y que alguien del club local vaya a reprender a esa persona.
–¿Les consta que se haya expulsado a algún aficionado?
–Algún club nos ha dicho que lo ha hecho. Pero cuando una entidad hace eso es porque ha sucedido algo, una agresión, un intento de agresión... Me gustaría que se actuara de manera preventiva. Es el club local el que tiene que velar por el buen comportamiento de los espectadores.
–¿Hay margen normativo para actuar contra este problema?
–No creo que la cosa vaya por la parte económica, quizá sí por la disciplinaria, sanciones por ejemplo como tener que jugar en otro campo. Pero no creo que la represión sea la solución: más sensibilización, fomentar la cultura deportiva, hacer ver que el árbitro no es el malo, que se den cuenta de que se van a equivocar, seguro. En nuestros 500 árbitros los hay mejores, intermedios y con menos nivel, pero como en cualquier colectivo. Cuando les doy charlas a los entrenadores siempre les digo: tenéis dieciséis jugadores. ¿A que sabéis quienes son los buenos, los intermedios y los menos buenos? Pero, ¿a que los menos buenos los tenéis que poner a jugar, porque estamos en un fútbol formativo? Pues yo también los tengo.
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