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E. C.
Oviedo
Domingo, 5 de enero 2025, 01:00
En nada llegará 'Las bodas de Fígaro' de Mozart (el estreno es el día 25) y con ello el final de una temporada de ópera, ... la LXXVII, que se augura registrará un nuevo récord de público. Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, en el ecuador de su segundo mandato al frente de la Fundación Ópera de Oviedo, asegura que es un hecho incuestionable que los nuevos públicos no paran de crecer, que el milagro de la ópera gana adeptos y va borrando de la lista prejuicios y miedos.
–Año nuevo y final de un ciclo con el final de temporada. ¿Habrá nuevo récord de público?
–'Aida' fue un 'sold out'.
–Estuvo cerca, el mayor 'sold out' fue el de 'La Traviata' de la temporada anterior. Hay dos llenos, el normal, y con las entradas ciegas, y con 'Aida' quedó alguna ciega. En general, estamos satisfechos con los resultados, con la evolución y con el potencial que tenemos para hacer crecer la ópera por el territorio y que al final nadie se quede sin haber pasado por el teatro, que tengan la experiencia de ver una ópera y sentirla.
–Este año todo indica que entre funciones de Total Energies y las infantiles y juveniles van a ver aumentado el público.
–En la temporada pasada estimamos que fueron alrededor de 33.000 personas y esta creo que vamos a superarlo bastante, pero no le puedo dar datos todavía. Hemos visto incluso ensayos llenos de público, pregenerales y generales, con treinta colegios invitados de toda Asturias... Son personas que se exponen por vez primera a una ópera y eso nos llena de satisfacción. Esa apertura, siempre con el plácet de los maestros, nos resulta atractiva, porque además queremos rentabilizar al máximo la presencia de esos elencos aquí. Hay, además, en muchos casos, un primer y segundo reparto y tenemos muchas posibilidades de hacer cosas con ellos. Tenemos ese sueño de llevar a todo el territorio la ópera, y si no puede ser entera, sí que se haga un aperitivo. Esperamos de esa manera que ese público vaya progresando hasta hacerse abonados.
–Pero todavía hay muchos prejuicios en torno a la ópera.
–A mí me llaman la atención quienes dicen 'es que yo no entiendo', y siempre replico que no hay que entender nada, que hay que sentirlo. Cuando vas a ver un cuadro tampoco tienes que ser un experto en pintura. Sí te pueden orientar para que puedas apreciarlo mejor, pero no hay que ser un experto. La ópera es igual.
–Pero aún quedan esos prejuicios por romper y lo sabe.
–Sí. Y los estamos rompiendo. La ópera no es un elemento elitista, es cultura.
–Dice que estamos solo empezando a recoger frutos. ¿Qué nos depara entonces el futuro?
–Tenemos una temporada con un presupuesto pequeño comparado con otras óperas. Invertimos dinero en difusión y esperamos que eso redunde en una mejora. Tenemos un potencial tremendo de crecimiento, sobre todo en público y un público fiel, eso nos permite trabajar con más solidez. Y si unimos más ayudas públicas, que todo el mundo está en la idea de hacerlo pero el proceso es el que es, puede llegar ese crecimiento. De momento seguimos con las cinco representaciones. Seguimos también con acciones de colaboración con empresas que nos permiten abrir la puerta a la ópera a mucha gente.
–¿Y una vez que se abre ya no se cierra?
–Eso es lo que queremos: que entren, se enamoren y se queden.
–Ha citado las ayudas públicas y dice que hay voluntad de aumentarlas.
–Creo que sí. Nos conocen bien todas las administraciones, los partidos políticos, el parlamento regional... Todos sin excepción nos apoyan y están encantados de lo que hacemos. Pero no se trata de llamar un día y decir 'auméntame esto', tienes que demostrar que eres capaz de hacer cosas. El otro día llevamos una producción infantil al HUCA. Es un ejemplo de acercar la cultura a otros sitios.
–¿A qué presupuesto aspiran?
–Tenemos 3,4 millones y creo que en el futuro deberíamos de ir a superar los cuatro. Estamos en contacto permanente con el Gobierno de la nación, cuyos presupuestos todavía no se han aprobado, y de hacerlo probablemente tengamos alguna noticia, el Ayuntamiento de Oviedo nos ha mantenido la ayuda y el Principado nos ha aumentado de 210.000 a 250.000. Pero también tenemos que buscar ayudas para otras actividades, hay treinta acciones por todo el territorio que tienen que ver con la ópera, al margen de la temporada, que es nuestro 'business' y tenemos que hacerla, mantenerla, solidificarla.
–Patrocinadores privados. ¿También necesitan más?
–Una de nuestras grandes satisfacciones es que los patrocinios han crecido de forma notable. Pero nuestra gran preocupación es aumentar el número de abonados, tuvimos épocas extraordinarias en las que no había sitio, con unos 3.200 abonados, ahora hablamos de 2.700 y nuestro objetivo para dos o tres años son los 3.000. Tenemos también empresas y mecenas. En cinco años hemos logrado más que duplicar su presencia, de 22 empresas hemos pasado a 55. Vengo de los negocios y trato de vender la ópera y lo hago con convencimiento porque me lo creo.
–Dígame cómo vende ese beneficio de las empresas por apoyar la cultura.
–Si una empresa tiene vocación de patrocinio, per se le vendes la colaboración, pero también es importante darle acciones a su medida. Por ejemplo, estamos durante un mes en el teatro y siempre hay opción de hacer encuentros con clientes o colaboradores de una empresa y enseñarles cómo se hace una ópera, ver de cerca cómo el día cero se monta el equipo y el 25 se levanta el telón. Todo lo que pasa en ese tiempo puede ser un ejemplo para muchas actividades industriales que las empresas valoran. Se trata de engranar unos intereses con otros y es muy variable, depende de cada tipo de compañía. Hay de todo y nosotros tratamos de adaptarnos.
–Pero seguimos sin medidas a favor del mecenazgo.
–Sí, en España estamos un poco mal con eso. Esperamos que haya una ley. No se puede fiar todo a una expectativa de futuro incierto, así que trabajamos con lo que tenemos. En cuantías estamos hablando de ingresos por patrocinio que han crecido de 209.000 a 458.000 euros.
–¿Cuál es el objetivo a futuro?
–Es un goteo, cuesta que crezcan los patrocinios, pero hay grandes empresas locales que tienen que conocer y valorar lo que estamos haciendo y hemos de dar con la forma de que puedan ayudarse y ayudarnos.
–Está claro que la ópera es imagen de Oviedo.
–Es imagen de Asturias. Es marca Asturias claramente. Somos una de las instituciones más valoradas de la región. Nosotros apoyamos a muerte el proyecto de la Capitalidad Cultural, es una oportunidad de oro para Asturias. Somos 1,1 millones de habitantes y tenemos que trabajar de forma conjunta y creo que así se ha entendido. Si empezamos a disgregar esfuerzos, estamos perdidos. La capitalidad dejaría después muchos activos para Asturias.
–¿Valoran llegar las producciones fuera como se hizo en ocasiones con Gijón?
–Nosotros tenemos que hacer la temporada aquí y luego otras actividades y en ello estamos. De hecho, tenemos ahora una producción para jóvenes que va al Jovellanos, 'El secreto del otro', en la que colaboramos con la Filarmónica. Y colaboramos con la Feria de Muestras, que también nos permitió acercar la ópera a muchas personas. Hay que colaborar, juntos es como podemos conseguir las cosas.
–Antes hablábamos de abonados, ¿cuántos son jóvenes?
–Siguen siendo pocos, un 15%. Y eso que tenemos muchos incentivos para que la gente joven se abone. Todos los días me encuentro con personas que no lo saben, pero por ejemplo los menores de 35 años tienen un descuento del 35%. Me hace gracia que los que espabilan son los Erasmus, siempre encontramos a grupos que están en la ópera y de repente los locales no vienen.
–¿Quiere eso decir que tiene la ópera de Oviedo más prestigio fuera que dentro?
–Yo creo que estamos empezando a ganar prestigio fuera. En Asturias tenemos que ser positivos y aprender a vender lo que tenemos. A veces somos demasiado críticos con lo nuestro. Asturias tiene unos activos espectaculares y esta ópera es un milagro que exista aquí, en una ciudad de 200.000 habitantes, es un lujo asiático. Que de repente vengan cantantes de todo el mundo, que se monte una escenografía, que se arranque una ópera es un milagro. En general, la imagen de dentro es buena y fuera está empezando a serlo también.
–¿No la tenía antes?
–La tuvo.
–¿Y qué peso tiene el prestigio a la hora de montar las funciones?
–Los cantantes quedan impresionados por todo lo que ha pasado por aquí. Y se van todos encantados con Asturias.
–También viene mucho público de fuera.
–Mire, en 'Arabella' tuvimos a cincuenta personas de Albacete, hubo gente que vino de Santiago de Compostela, de Madrid... A 'Aida vino un autobús de Bilbao... Tenemos un estilo de planificación que hace que respetemos mucho la producción y eso atrae público. Por eso hablo de ese potencial de producción. Y sí, la historia de una ópera de 77 años de antigüedad es importantísima, pero hay que solidificarla aún más. Somos herederos de todo eso. Hay que agradecerle mucho a todos los equipos que nos precedieron y decidieron profesionalizar la casa.
–Lleva desde 2019, cuando sustituyó a Jaime Martínez, ¿cuál es el balance personal?
–Con los bagajes que tengo de mi propia vida he tratado de buscar, de ver cómo puedo ayudar. Soy una persona positiva, demasiado apasionado a veces, pero tengo cierto conocimiento de lo que es la actividad económica, la industria, he estado en diferentes compañías y muchos años en Dupont y creo que todo eso es bueno. Pero es que además yo me lo paso muy bien. Si estás convencido de que lo que tienes es algo de gran valor, lo vendes bien, y yo lo hago porque –reitero– es un milagro y un lujo accesible a todos. Y hay barreras, sí, pero barreras que se pueden derribar.
–¿Cómo es usted como público?
–Siempre veo lo positivo, me meto en la obra y me dejo llevar. Yo disfruto muchísimo de todo. Cuando veo las fotos de las representación me doy cuenta de que son cuadros. Estéticamente es de una gran belleza, pero también hay música, evolución dramática... Hay que disfrutar de todos los elementos.
–¿Sus momentazos de esta temporada?
–Los coros de 'Aida' me impresionaron; 'El barbero de Sevilla', una función sencilla, me gustó mucho; 'Arabella' me pareció maravillosa... Son todos los momentos y ahora me quedo con 'Las noches de Fígaro' que está por venir. Ver a Emilio Sagi es maravilloso, es otro lujo que tenemos en Oviedo. Él y los de su generación que crearon las bases artísticas de lo que ahora tenemos. Hay una cantidad de gente capaz asturiana que es espectacular. Pero es que tener a Sagi es garantía de éxito, él todo lo que hace lo hace bien, con elegancia y sutileza.
–¿Qué le falta por ver en Oviedo?
–La temporada próxima (risas).
–Cuente por qué.
–Los títulos que hacemos tienen que ver con la visión estratégica de la ópera, y eso significa que tenemos que traer cosas nuevas, que nunca se han visto, y éxitos de repertorio asegurado. En la próxima temporada están 'Romeo y Julieta', de Gounod; 'Rigoletto', de Verdi, y 'Carmen', de Bizet, que a todo el mundo le van a gustar, y por otro lado tenemos 'Hansel y Gretel', de Humperdinck, que todos tenemos la idea de que es un cuento del niños y no lo es, por eso hay que verlo, y un 'Orlando Furioso', de Vivaldi, que es una producción preciosa.
–Le quedan dos años de mandato. No le veo con ganas de irse.
–La vida es aquí y ahora, vivir el momento, hay que pensar como si estuvieras toda la vida, con perspectiva de futuro, pero sin aferrarte a ello. Yo sigo empeñado en lo mismo, en que no puede haber ningún ovetense y muy pocos asturianos que no hayan pasado nunca por el Campoamor. En eso estoy y en romper prejuicios. Todavía hay gente que me pregunta cómo hay que ir vestido a la ópera: 'Vete cómo te dé la gana'.
–Seguro que ha habido momentos durante este tiempo en que dijo: 'buff, qué lío es este'.
–La pandemia fue una prueba de fuego para nosotros, pero mantuvimos la temporada y conseguimos sacarla a flote con creatividad. Hubo más momentos complicados, llegué aquí y se marchó Javier Menéndez y hubo que hacer un proceso de selección para elegir a Celestino Varela como director artístico. Tampoco es bonito que tengas que ir a juicio porque determinadas personas del coro se enfadan con la directora y plantean un pleito sobre la laboralidad. Yo estaba allí como imputado y no es agradable. Pero de ahí salió la decisión de externalizar el coro y fue fantástica.
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