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Dentro de la tradición del Concierto de Año Nuevo lo es también en el Teatro Jovellanos, desde hace años, la de contar con el director ... gijonés Mariano Rivas y su Orquesta Sinfónica Mercadante. En cada nueva cita la formación madrileña sorprende al público con un programa que sin renunciar al repertorio obligado vienés lo salpica de piezas igual de chispeantes de la lírica española y además de baile, un menú que entusiasma a los asistentes habituales y logra agotar todas las entradas para disfrutarlo. En una feliz idea de los responsables de programación del coliseo, quienes no hayan podido conseguir su butaca para estrenar 2025 en el clásico recital tendrán esta tarde la oportunidad de escucharlo en el mismo horario y aún con localidades libres.
Rivas, que no pudo estar en Gijón, y la Sinfónica Mercadante contaban en esta ocasión con la dirección musical de Javier Huerta en una formación liderada por María Ramos en el violín concertino, Erik Wenbo Hu en la viola, Simon Veis en el violonchelo y las voces de Javiera Saavedra (soprano), Alejandro Sánchez (barítono), Lucía Casanueva (soprano) y Arnau Torres (tenor). También con los bailarines Susana Algora y Marcos Lozano. Un equipo de auténticos virtuosos para un programa tan intenso como divertido y abierto a los más variados gustos.
El arranque sería ya una invitación a seguir el brío de una velada realmente trepidante y nada mejor para ello que la polka rápida 'Flüchtiger als Wind und welle op.257' de Eduard Strauss. Tras los aplausos y el saludo, un giro acertado para continuar el mismo tono festivo con el 'Vals del Caballero de Gracia' de la zarzuela 'La Gran Vía' de Chueca y Valverde interpretado por Alejandro Sánchez, a la que seguiría el dúo de Lamparilla Paloma en 'El Barberillo de Lavapiés', de Asenjo Barbieri, que cantaron Javiera Saavedra y Arnau Torres. Regreso a los salones vieneses con la Romanza nº2 para Cello y Orquesta de Johann Strauss, y más zarzuela con el dúo de Ricardo y Joaquín de 'La del manojo de rosas', de Sorozábal, muy divertido entre el barítono Alejandro Sánchez y el tenor Arnau Torres, que hizo doblete en el concierto tocando también como contrabajista. El final de la primera parte sería para dos de esas piezas que no dejan a nadie indiferente, 'Le Grand Tango' de Astor Piazzola con la gran viola solista de Erik Wenbo y los bailarines realmente extraordinarios, y el primer movimiento de la Sinfonía nº 5 de Beethoven. «Ahora que no está Mariano la haremos como a mí me gusta», anunció Javier Huerta. Dicho y hecho: los primeros acordes se fueron de fiesta hacia el mambo, el sorprendente ritmo con el que sonaría esta desmadrada y simpática adaptación de la famosa sinfonía, con aprobación general.
Al regreso del descanso nada mejor para abrir boca que el 'Vals de los Bombones de Viena' de Johann Strauss, con preludio castañuelero. Y tras el sabroso dulce, otra perla del repertorio lírico español, el bolero 'Niñas que a vender flores' de la zarzuela 'Los Diamantes de la Corona' de Asenjo Barbieri, en un bello dúo de las sopranos Javiera Saavedra y la también flautista Lucía Casanueva. Lo seguiría un nuevo viaje al otro lado del Atlántico hasta Argentina y la 'Danza de la moza donosa' de Alberto Ginastera. La atmósfera libremente cosmopolita de este concierto de Año Nuevo estaba abierta ya, con el buen ambiente del público, a seguir viajando y llegar bajo la inspiración del mismísimo Julio Verne a la zarzuela 'Los sobrinos del capitán Grant' de Manuel Fernández Caballero con su popular 'En Inglaterra los amantes', otra gran actuación de las dos cantantes. A continuación de esta pieza y fuera de programa: sorpresa y juego de violonchelos con el director Huerta y Simon Veis en la habanera de 'Carmen'.
Y con la celebración aún latente en nuestra tierra por el reconocimiento de la Unesco a la cultura sidrera, se sumaba al festejo con un brindis en la voz de Alejandro Sánchez del 'Canto a la sidra' de la zarzuela 'Xuanón', de Federico Moreno Torroba.
Quedaba ya solo el colofón al recital, sin duda, uno de los más originales y gozosos del primer día de enero, con el vibrante 'Galopp de los bandidos' de Johann Strauss y un teatro completamente entregado al subidón de energía positiva de una Sinfónica Mercadante que se superaba una vez más en su propuesta para recibir con el público gijonés el nuevo año. Tras la primera ovación llegaría la guinda vienesa de 'El Danubio azul' y 'La marcha Radetzky' con las palmas del público, sumándose a la orquesta y a la danza de los bailarines. Una variadísima y celebrada velada de Año Nuevo.
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