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Pablo Xurde Merino
Gijón
Miércoles, 24 de julio 2024, 02:00
Talo Arístegui (Gijón, 1995) y su hermano Jaime (Gijón, 1991) son los últimos mohicanos de Destino 48, un grupo gijonés de pop rock formado en ... 2009 que en origen contaba con cinco miembros. Aunque sin proyectos a la vista como grupo más allá de su regreso a los directos en la Semana Grande, Talo se encuentra grabando su primer trabajo en solitario, que comenzará a publicar a finales de año. Por el momento, se subirán al escenario del Jardín Botánico. El éxito está casi asegurado.
–Comenzaron siendo cinco y ahora son dos. ¿Cosas de la vida?
–Sí, ahora oficialmente solo quedamos mi hermano y yo, pero empezamos siendo cinco. El resto se fue a vivir fuera o hicieron su vida al margen de la música.
–¿Cómo harán para el directo?
–Para el concierto contratamos músicos. El de la Semana Grande lo haremos con tres asturianos que viven en Madrid: César Pop, que es pianista de Leiva; 'Chapo', bajista de Amaral, y Luis, a la guitarra.
–¿Qué tipo de concierto darán?
–Aún no hemos ensayado nada, pero el 29 de julio haremos un ensayo general para verlo todo. Es un concierto para tocar nuestros 'Grandes Éxitos', como los hemos llamado medio de coña. Lo que sonará lo definiría como pop rock español.
–Su primer disco, 'Esto no es un simulacro', salió en 2013 gracias a un 'crowdfunding'.
–Es cierto. El primero de los álbumes lo sacamos gracias al apoyo económico de la gente, pero los otros dos que hicimos como grupo fueron de financiación propia. En ese momento ya habíamos crecido un poco y teníamos suficiente dinero para al menos autofinanciarnos.
–Son un grupo muy vinculado a Gijón, ¿cómo afrontan la vuelta en un escenario como este?
–Tenemos muchas ganas de volver a tocar y más aún en la Semana Grande. Es muy especial para nosotros por dos razones: la primera porque es una de las semanas más importantes de todo el año en Gijón y la segunda porque es nuestro primer concierto desde el último que hicimos en 2020.
–También estuvieron de gira con Dani Mateo.
–Así fue. Él hacía por entonces un show cómico en teatros y quería una banda para tener en el escenario y tocar entre medias. Tocábamos pocas canciones, claro, y tampoco estuvimos toda la gira, pero sí unas cuantas fechas.
–Mantenerse tantos años no es fácil.
–La verdad es que no lo es. El mundo de la música es muy precario y cambiante y aquí en Gijón aún más, pero aquí estamos, de momento. Es una verdadera hazaña.
–¿Qué balance hace de estos quince años?
–Ha sido una experiencia muy bonita y muy completa. Tienes que hacer de todo y estar atento a casi todos los aspectos que puedas, porque al final crear un grupo es casi como crear una empresa.
–¿Por qué Destino 48?
–Tiene una explicación sencilla. Las primeras veces que ensayamos y tocamos fue en un garaje del Camino del Destino, en Somió. Y el número del portal era el 48. No nos comimos mucho la cabeza.
–¿Algún proyecto más allá del concierto?
–No. Pero en solitario sí que llevo tiempo trabajando y grabando un álbum que comenzará a ver la a luz a finales de año, espero que en diciembre.
–¿Deja la puerta abierta a Destino 48?
–Por supuesto. En su momento no disolvimos el grupo porque quisimos dejar la puerta abierta a volver a juntarnos y hacer música nueva.
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