«Un escritor puede ser una persona inaguantable en ciertos momentos»
Juan Tazón, Escritor ·
El profesor jubilado de la Universidad de Oviedo cierra su 'Trilogía de las sombras' con 'Las manos de la guerra'Secciones
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Juan Tazón, Escritor ·
El profesor jubilado de la Universidad de Oviedo cierra su 'Trilogía de las sombras' con 'Las manos de la guerra'M. F. ANTUÑA
GIJÓN.
Domingo, 24 de octubre 2021, 01:47
Profesor ya jubilado de la Universidad de Oviedo, Juan Tazón (Torrelavega, 1958) pone fin a su 'Trilogía de las sombras' con la publicación de 'Las ... manos de la guerra', una novela que cierra el círculo sobre la figura de Alonso Cobos, un personaje real que de su mano dio el salto a la ficción.
-¿Cuántos años hay detrás de esta trilogía?
-Muchos. Si no me equivoco, el primero fue por el 2010. Los dos anteriores fueron muy rápido, pero el tercero dio más lata y ha salido ahora.
-Pero el proceso de investigación es de toda una vida.
-Sí. La investigación para conocer todo el periodo histórico en que se desarrolla es lo que más tiempo lleva, porque, además, aunque me tome licencias literarias, me gusta ser muy riguroso.
-¿Exige más disciplina la novela histórica que el resto?
-Es una cuestión ética de cada escritor. He visto novela histórica con licencias inaceptables. Yo no digo que esté enseñando Historia pero hay rigor.
-¿Por qué este periodo histórico?
-He sido profesor de Literatura Inglesa del siglo XVI y XVII y eso me llevó a estudiar la época en una doble vertiente.
-O sea que unió dos pasiones.
-A mí siempre me ha gustado escribir y la idea de hacer una novela nació a partir de ciertos misterios, para los que, por mucho que investigara, no iba a encontrar respuestas. Así que decidí hacer mi propia historia, darme solución a mí mismo.
-¿Quién es Alonso Cobos para merecer tres novelas?
-Alonso tiene una base sólida real, fue un capitán de los tercios españoles en varias misiones de espionaje en Irlanda y también jugó un papel fundamental en Países Bajos en labores de información. En el archivo de Simancas tuve ocasión de ver un plano de la costa noroeste irlandesa de 1592 que no sabían clasificar y me pidieron que investigara. Tenía las iniciales AC. Se trataba de mostrar la bahía de un desembarco español de tropas, y Alonso Cobos estaba en Irlanda en aquella parte noroeste y es el autor de ese plano, que es magnífico. Me cautivó, como otros informes que él mandó a la Corte española.
-Y se lanzó a contar que el espionaje no es cosa de hoy.
-Las bases del espionaje moderno contemporáneo se ponen en el siglo XVI, en España e Inglaterra, dos países en contienda. Siempre ha existido, es tan antiguo como la guerra porque siempre ha interesado saber qué hace el enemigo, pero organizado, estatal, dotado de fondos, con infraestructura seria, surge entonces.
-Luego, Alonso fue un espía.
-Lo fue. Y no solo él, había otros soldados españoles en esas labores, buscaban información. No se trataba de gente del ejército regular, se mueve en las sombras, de ahí el título de la trilogía.
-¿Siempre supo que la obra sería una trilogía?
-Yo tenía un final para una novela que me había parecido magnífico y cuando me puse a escribir me di cuenta de que con todo lo que quería contar me iban a salir 2.000 páginas y planteé estructurarla en tres periodos.
-¿Y cómo lo estructuró?
-El primer libro es la década de 1590, 1601, es un periodo de guerra entre Inglaterra y España, y en él se descubre básicamente qué hacen lo servicios secretos, cómo vencen con acciones clandestinas. La segunda va para atrás, los antecedentes, la familia de Alonso Cobos que ha sido asesinada en Madrid, y luego la tercera, la que acaba de salir, se sitúa en 1601-1605, el tiempo de la conjura de la pólvora. En Londres, en ese momento de cambio de dinastía, con la llegada de los Estuardo, pero básicamente tiene que ver con Guy Fawkes y Alonso Cobos.
-¿Los personajes tienen vida propia en un plan cerrado?
-El plan está cerrado en letras mayores, pero de un día para otro cambia, tienes que hacer caso a una voz interna que te dice 'y si hacemos esto'. Es un ten con ten, a veces los personajes te engañan y te llevan a un territorio que no querías. Hay que tomar decisiones difíciles, pero es bonito. Yo me lo paso genial.
-¿Queda cerrada por completo?
-Sí. Pero eso no significa que no vaya a seguir escribiendo.
-¿Cuesta salir de ese mundo?
-Cuesta, y el mérito es de la gente que te rodea. Un escritor puede ser una persona absolutamente inaguantable. En ciertos momentos, estás en tu mundo, comes y no hablas porque no has vuelto del siglo XVI.
-¿Disfruta más escribiendo o documentándose?
-Son dos cosas distintas. Para documentarme trabajo en archivos y es maravilloso meterte en aquel mundo, te dan un legajo de mil papeles y encuentras cosas increíbles: un mosquetero del rey que se quedó mudo haciendo una guardia, el reparto de esclavas moriscas...
-Y luego hay que darle forma...
-Eso sí. Crear el personaje es maravilloso. Yo me escacharro de risa.
-¿Ahora que está jubilado escribirá más?
-A priori, sí. Tengo una nueva novela en marcha, en el siglo XIX, en Inglaterra, me voy al Londres victoriano, que me encanta.
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