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Los farolillos de las fiestas de la Soledad, la 'leche de pantera' o la actual sede del centro social del barrio de Cimavilla de ... Gijón, más conocida como la 'Casa del Chino', son algunas de las herencias que Chaoyo Wei ha dejado imborrables en la memoria del barrio de pescadores.
Ahora, un documental dirigido por Luis Felipe Capellín recupera una parte de su historia, la que lo conecta con un joven de Shangai que huía del gobierno chino en 1937 y a quien la vida trajo a parar también a Gijón. La cinta, 'Shangai en España', se proyectará por primera vez este lunes, 31 de marzo, a las 19 horas en el salón de actos del Antiguo Instituto, fruto de una sucesión de casualidades que han hecho posible que se cuente esta historia.
La primera, la forma en que llegó a manos de su director: después de 50 años, un viejo compañero de universidad con quien había compartido estudios en Salamanca le hizo llegar la historia de Aking Chan, un joven chino que, perseguido en 1937 por el gobierno de su país de origen –en plena guerra con Japón–, desembarcó en El Musel, participó en la guerra civil española con un batallón vasco y terminó siendo apresado por las tropas de Franco en Mieres en 1943.
Recluido a partir de este momento en varios campos de concentración, Chan, apodado 'Shangai', coincidió con figuras como José Hierro, Premio Cervantes y Premio Príncipe de Asturias, o el dramaturgo Buero Vallejo, también galardonado con el Cervantes. No sería hasta 1943 cuando finalmente fue puesto en libertad, eso sí, bajo la condición de abandonar inmediatamente el país. El 21 de septiembre de aquel año fue entregado a Moncha Wei, una joven china que acudió en representación del país mandarín y con quien el joven shangainés acabaría casándose y viviendo en París hasta su muerte, en 1975.
Y es aquí cuando la historia, siempre caprichosa, relaciona ambas vidas: Moncha Wei había llegado a Gijón junto a su familia y su hermano Chaoyo Wei, más conocido como 'el chino', quien quedaría para siempre en la memoria de los habitantes de Cimavilla.
Dos relatos que tienen en común la huida del país asiático en un momento en el que las guerras azotaban buena parte del planeta y que Capellín ha trazado con el cuidado de quien habla de una figura querida por todos. Lo ha hecho gracias a testimonios como el del hijo de 'el chino', conocido vecino de Gijón, o la documentación disponible en archivos y bibliotecas. Contada a través de imágenes y vídeos, el director cuenta que la imagen de Aking Chan llegó a emitirse incluso en un Nodo, pues la dictadura trataba de mostrar que había extranjeros en la guerra que luchaban a favor de la República y no solo los alemanes e italianos que apoyaban a Franco.
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