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Un verso de Mario Benedetti da título a la exposición, 'Si el sol o el corazón se esconden', y tras esas palabras está toda la ... lírica y la poética de la obra de Javier Garcerá, pero también toda la pragmática del apabullante hoy que nos acecha. Porque si el sol y corazón se esconden desaparece la empatía y aparece un mundo atenazado y dolido. Tiene muchas capas, muchas lecturas, la exposición que el viernes próximo desembarca en la capilla de la Trinidad del Barjola de la mano de este artista nacido en Sagunto en 1967 que es catedrático de Pintura de la Universidad de Málaga y que ha expuesto de forma individual en Francia, Italia, Alemania, Suecia, Marruecos, Brasil, EE UU, Argentina y Japón.
Ese verso de 'Eclipses' conduce a muchos lugares y a un relato escrito a través de pintura, dibujo y escultura ideado específicamente para la capilla de la Trinidad. «La práctica totalidad de las obras han sido creadas pensando en ese espacio y en su simbología», señala Garcerá, que tiene en cuenta esa trinidad y se adentra en todo lo que el tres significa. «La pieza más significativa es el políptico a manera de retablo de tres módulos, de 3,70 por 3 metros, que ocupará la zona del altar», revela. Es una pintura con temple acrílico sobre seda que mira hacia el ayer, que tiene referencias en la historia del arte pero al tiempo es una pieza absolutamente contemporánea. Hay alusiones a Fray Angélico y a Velázquez, pero con una perspectiva muy actual y pensada para mirar a este mundo confuso que nos toca habitar.
Estará en el centro de la hermosa sala el sillón que habitualmente usa el creador en su estudio y un libro de 99 páginas de tela de algodón, que de una forma metafórica e inquietante muestra los dibujos que la humedad ha ido realizando sobre sus hojas. «La exposición es una invitación a reflexionar sobre esta situación por la que todos estamos pasando, en la que el sol como metáfora del conocimiento y de orientación cuando se esconde nos debilita y se crean momentos de incertidumbre, de no saber hacia dónde va el mundo, y cuando el corazón se esconde, la dureza sustituye a la empatía», revela el artista. «Toda la exposición gira en torno a esa situación de alerta o de inquietud frente a la posibilidad de que el sol y el corazón se estén escondiendo».
Poética para este hoy que se dibuja también sobre papel japonés. Un par de obras en esta técnica se acompañan de otros objetos que dialogan con sus marcos dorados con todo el conjunto, que incluye otras dos pinturas. Hay una pieza final que se ubica ya fuera de la capilla. A la salida, a la derecha, se podrá ver una obra de seda erosionada de 1,10 por 1,10 igualmente dorada en su enmarque que trata de llamar a la reflexión. «Una vez que has vivido la exposición, cuando te vas, ves esa pieza silenciosa en la que aparecen unos círculos; yo lo único que he hecho es dibujar una imagen sacada del satélite que reconoce basura espacial en el planeta», señala. Un nuevo anclaje político que es pura lírica.
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