![La historia popular que se escribe en las postales](https://s2.ppllstatics.com/elcomercio/www/multimedia/2023/03/24/MC004.jpg)
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Comenzaron siendo una suerte de tarjetas comerciales, cartas de presentación de representantes de toda índole, pero enseguida se hicieron continente perfecto para albergar vistas de aquí y de allá, para contarnos a nosotros mismos en formato postal, en imágenes llamadas a sellarse, enviarse y propiciar ... un periplo por un sinfín de mundos, bellezas y actividades.
El Muséu del Pueblu d'Asturies inauguró este viernes la exposición 'La memoria de Asturias en la tarjeta postal (1892-1941). Colección Martín Carrasco' que hasta enero del próximo año muestra 460 imágenes de la compilación del citado, que atesora más de doce mil copias de esta forma de comunicar que nació a finales del siglo XIX y que tuvo un éxito social inmediato y manifiesto.
El recorrido por la exposición muestra la disparidad de temáticas que caben en una tarjeta postal. Más allá de las vistas típicas de cada enclave, hay en estas postales hueco para contar el pasado bélico, con fotografías de la guerra civil y la revolución de Asturias del 34, para trazar un retrato de una época con lavaderos y lavanderas, estaciones de ferrocarril, fiestas, excursiones, industrias, hoteles, hórreos, ferias y hasta cárceles. Todo cabía en las postales, lugar también para artistas como Evaristo Valle, Paulino Vicente o Germán Horacio. Todas las realidades, la social, la económica, la cultural, se dejan ver con embelese en la exposición.
Sucede que Asturias fue pionera en esta industria. Explicaba Martín Carrasco cómo, a principios de siglo, de las diez imprentas que producían postales en España, dos estaban en Gijón y una de ellas, en color. Da cuenta de la importancia de lo que Carrasco calificaba en la inauguración al mediodía de ayer como «la hermana pobre» de la fotografía, que no suele tener espacio en los museos. Y eso que –sostiene– «la tarjeta postal es la historia de los pueblos».
Sí tiene hueco ahora en Gijón y además en un museo que habitualmente tira de fondos propios para sus exposiciones y en esta ocasión ha recurrido a una colección externa, como explicó Juaco López, el director del equipamiento que cuenta con su propia colección de 16.000 tarjetas postales. También destacó López el trabajo de dos imprentas gijonesas precursoras del sector: la Fototipia y tipografía de Bellmunt y Díaz y la Compañía Asturiana de Artes Gráficas. Pero los editores de postales fueron múltiples: comercios, librerías y también fotógrafos, muchos de los cuales positivaban ellos mismos sus copias en sus laboratorios. Laureano Vinck, de Gijón; Celestino Collada, de Oviedo, y Enrique Gómez, de Luarca, son algunos nombres destacados. Carrasco regalaba otro dato revelador: fueron en el periodo de la muestra 425 los editores de postales en la región.
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