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Esther Cuesta, artista multidisciplinar
«Prefiero investigar que encasillarme en nada»Secciones
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Esther Cuesta, artista multidisciplinar
«Prefiero investigar que encasillarme en nada»Como los grandes soñadores de fábulas que fueron Lord Dunsany o Italo Calvino, la artista Esther Cuesta (Avilés, 1964) lleva años construyendo ciudades que solo ... existen en sus cuadros, edificios de aristas imposibles e inverosímil verticalidad delimitando un skyline de nubes con vida propia.
Son retazos de paisajes imaginarios expresados con tanta energía poética y verdad, que el espectador se adentra en ellos tan fascinado como si fueran reales. En la nueva exposición que cuelga en la sala avilesina Amaga hasta el próximo 17 de febrero, su autora apela al humor desde el mismo título de la muestra: 'Sueños de un arquitecto desequilibrado' para ampliar la perspectiva cromática de sus urbes oníricas hacia el vitalismo y una clara luminosidad.
Rojos, azules, amarillos, rosas o naranjas predominan en estos collages de Cuesta, realizados con su técnica habitual: papel de seda encolado sobre metacrilato, vidrio o tabla, jugando con las tintas y creando texturas con la superposición de las distintas capas de papel.
Y al lado de las pinturas, las imágenes se proyectan en una tercera dimensión a través de pequeñas esculturas forradas también en papel de seda o se esquematizan con las mismas formas caprichosas de los cuadros en estructuras de varillas metálicas. Completa el conjunto una pintura de gran formato y de una temática distinta a la de las arquitecturas imaginadas.
Sobre la muestra afirma la propia creadora que «quise darle un carácter algo más desenfadado que en los otros trabajos que llevo tiempo desarrollando sobre ciudades en mis collages y la diferencia está en esos colores más vivos y alegres frente a las tintas en tonos grises y transparencias, más sobrias de las anteriores obras». En todo caso subraya que «no hay nada premeditado, fue surgiendo así. Suelo ir probando y guiándome por las cosas que me gustan. Prefiero investigar, no quiero encasillarme en nada, todo eso es un poco lo que yo sentía en ese momento».
Y si ese ánimo feliz se muestra en los cuadros a través de los tonos vivos, en las esculturitas de papel de seda pone «un toque simpático» al conjunto o surge buscando la pureza «como un dibujo infantil que sale de mi mano» en las casitas esquemáticas de varillas de hierro, apunta.
Sobre sus arquitecturas soñadas, la avilesina asegura que «cada uno se puede imaginar su ciudad, libremente, un poco a lo loco, con edificios en los que se exageran las formas, las ventanas o unas puertas alargadas y estrechas que no se corresponderían para nada con la realidad. Busco esa estética un poco naif».
En los paisajes de esta exposición, la paleta vitalista de los propios edificios contrasta en ocasiones con los cielos brumosos o tormentosos que los cubren y es que, como revela la propia artista: «Las nubes, para mí, son el alma de la escena, marcan el estado de ánimo y el espíritu que da el conjunto de la obra».
Acerca de si la ciudad en la que vive, Avilés, o el entorno asturiano, impregna de alguna manera sus paisajes irreales, la pintora responde que «conscientemente no, aunque inconscientemente podría ser». No en vano, sus ciudades están hechas de la misma materia que los sueños.
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