

Secciones
Servicios
Destacamos
Alberto Rendueles
Lunes, 31 de marzo 2025, 08:28
En el local que ocupó la Asociación Atlética Avilesina en la calle La Fruta se amplió la oferta a nuevos sectores de la población local, incluso muy novedosos para la época como fue el caso de los jóvenes que sufrían algún tipo de tara física o problema de salud, a lo que un deportista tan polivalente como Ramón Granda quiso darles su tiempo en pos de su desarrollo.
Allí les fueron impartidos conocimientos de gimnasia y boxeo con un notable éxito, hasta el punto de tener que ampliarse el número de monitores y trasladar frecuentemente la actividad a La Exposición para lograr un mayor espacio al aire libre para los jóvenes. De esa forma, se permitió a los mayores contar con más espacio para desarrollar estas mismas prácticas en el local atlético, incluidas reuniones en una sección dedicada a los masajes.
Con la llegada del invierno de 1934, unido al bullicio que generaba un exceso de practicantes, entre protestas vecinales, hizo preciso buscar una nueva ubicación para el club. Por consiguiente, cambio de ubicación. Y este iba a llegar de la mano de un nuevo directivo que se había unido al club: Indalecio Fernández Balsera. Allegados suyos contaban con un local en los arcos de la Plaza Nueva (Hermanos Orbón), próximos a la ubicación de Bolsos Luis y Pepita, y que en la misma época formaban unas únicas dependencias, que acababa de abandonar la Biblioteca Popular Circulante.
La nueva ubicación de la Atlética Avilesina era un local cuadriculado, idóneo para la práctica del boxeo y mayor que el anterior de la calle La Fruta. Los regentes de la entidad polideportiva realizaron una serie de reformas para oficinas, aprovechando que la renta se había pactado a bajo precio. Pero el exceso de ruido volvió a jugar una mala pasada antes las protestas vecinales, y solo les permitió asentarse en el lugar durante seis meses. Un tiempo intenso, hasta el punto de que allí se llegaron a celebrar combates de boxeo de un campeonato local de aficionados.
El nuevo cambio de sede se llevaría a un local ubicado al principio de la calle Fernández Balsera, que era propiedad de Jesús 'El Caramelero', donde luego se ubicó la destilería 'La Avilesina'. Era por entonces una zona alejada del centro del casco urbano, y en el que los atléticos se asentaron hasta el inicio de la guerra civil. Aquí se volvió a crear espacios para un ring, duchas, vestuarios, secretaría y una pequeña biblioteca aportada por miembros de la sección de IDO, que era una especie de esperanto.
En este local de Fernández Balsera se pudieron contemplar campeonatos local de boxeo, ajedrez y gimnasia, y estaba ubicado relativamente cerca de La Exposición de ganados, donde los componentes del club entrenaban habitualmente. Pero a pesar de todo el esfuerzo que supuso la reforma, fue objeto de una total destrucción al inicio de la guerra.
Finalizada la contienda bélica, e iniciados los primeros pasos de la reconstrucción de la Atlética Avilesina, los dirigentes del club se volvieron a encontrar sin sede fija, a pesar de su inicial integración de Educación y Descanso, cuyas oficinas también fueron usadas. En ocasiones se producían reuniones en la propia La Exposición, también en los altos del Café Colón o se jugaba en el Casino.
Ese periodo de posguerra fue problemático para el club en muchos sentidos. A partir de 1942 se impidió a utilizar su nombre por connotaciones políticas, y sus componentes pasaron a llevar únicamente la indumentaria y el nombre de Educación y Descanso, hasta que mediada la década de los cuarenta, pasaron a integrarse en el Club de Mar de Avilés. Los competidores eran los mismos, unidos a las nuevas promesas deportivas locales, pero los colores eran otros hasta que en el año 1949 la presión social hizo que se volviese a recuperar el nombre y simbología de la triple A (Asociación Atlética Avilesina).
El club empezó a utilizar nuevas instalaciones a partir de 1945 con la inauguración de las pistas del estadio de La Exposición, dos años después de la zona dedicada al fútbol. Y dispuso de su zona exterior para la práctica de otras modalidades. Así se iría arreglando hasta la llegada a la presidencia del recordado Toso Muñiz en 1961. La dirección de este hombre supuso una revolución para la entidad y para el deporte avilesino en general, unido al hecho de su conexión directa con el Ayuntamiento, del que prácticamente era de facto concejal de deportes.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.