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El presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago Rodríguez Vega, rechazaba ayer el contenido de la autorización medioambiental para el dragado de la ría en los próximos cuatro años por las consecuencias «gravísimas» que puede tener para el puerto. «Nos ponen medidas excesivas que no tiene ningún otro puerto de España y que nos restan competitividad por su alto coste».
En su opinión, la resolución «es desproporcionada y un sin sentido porque parece que nos quiere hacer responsables de toda la pérdida de arena en las dunas y la playa, cuando hay muchos otros factores que han influido, ¿o es que otras playas del Cantábrico no han perdido arena en este tiempo o somos también responsables nosotros de ello?», se preguntaba.
Pero es más, Rodríguez Vega cree que las administraciones están «tratando de lavarse las manos y transferirnos toda la responsabilidad a nosotros cuando durante años no han hecho nada para aportar arena a la playa». Reconoce la posibilidad de poder «verter toda la arena limpia que saquemos entre la Peñona y San Juan, pero que se nos haga aportar por encima de ella más es muy complicado porque requiere unos costes importantísimos que tiene que asumir el puerto y afecta a su competitividad, porque la ley nos obliga a repercutirlos sobre nuestros clientes».
El puerto necesitará seguramente acometer un nuevo dragado la próxima primavera, puesto que después del último realizado el calado se ha mantenido, pero un nuevo invierno seguro que ya lo dejará mermado. «Para este no tenemos problemas porque podemos hacerlo, pero si no conseguimos aportar la arena que se nos pide a la playa y poner en marcha el sistema nuevo que se nos exige para depositar la otra arena en el mar, el siguiente año si tenemos tormentas muy fuertes ya no podremos hacer el dragado y el calado del puerto será menor, con las consecuencias que tiene eso para nuestros clientes», denuncia el presidente. Rodríguez Vega confía en que las conversaciones que iniciará ahora puedan dar resultados y que se mitigue las medidas que se exigen en la autorización medioambiental.
Por su parte, la alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, mostraba su satisfacción con que se reconozca que el dragado del puerto tiene su influencia sobre la playa «después de años de estudios y negaciones». No obstante, también recordó que no es solo eso lo que influye sobre el arenal y las dunas, y que otras administraciones tienen responsabilidades en ello que tienen que cumplir. Consideró que «debe encontrarse un término equilibrado que permita que continúe la actividad del puerto como hasta ahora y a la vez mantenga también el ecosistema dunar y de la playa».
Triguero se mostró también satisfecha porque se haya incluido a su Ayuntamiento en la comisión de seguimiento que controlará los dragados que efectúe el puerto en el futuro.
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