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El dueño del café-bar 112 y una de las empleadas, en la calle Rivero, limpian los daños de las inundaciones. A. J.
«La lluvia nos ha inundado el bar; es algo terrible tras un año tan difícil»

«La lluvia nos ha inundado el bar; es algo terrible tras un año tan difícil»

Hosteleros de la calle Rivero, en Avilés, han sido los más afectados por la borrasca 'Bella'. «Es lo peor que nos podía pasar», subrayan

ALEJANDRO L. JAMBRINA

AVILÉS.

Miércoles, 30 de diciembre 2020, 01:34

Hacía tiempo que los avilesinos no veían llover y granizar con tanta intensidad como lo hizo durante la tarde del pasado lunes. El resto de la jornada fue más tranquila, por lo que todo parecía indicar que la borrasca 'Bella' había perdido fuerza, pero desde las ocho de la tarde y en apenas un par de horas varias calles del centro de Avilés acabaron inundadas y cubiertas por una capa de hielo que es poco habitual ver tan cerca de la costa.

Una de las zonas más afectadas por el temporal fue la céntrica calle de Rivero, uno de los ejes comerciales del casco antiguo que conecta la plaza de España con los barrios de la periferia. Allí hubo varios locales de hostelería que se llevaron la peor parte como el negocio de Víctor Valín, el café-bar 112, que se inundó por completo y terminó lleno de una espesa capa de lodo que cubrió el suelo más allá de la barra y dejó inutilizada hasta la cocina.

«Cuando llegamos al bar y vimos cómo estaba todo no nos lo podíamos creer. En la calle había una capa de hielo de un palmo de grosor que se había mezclado con aguas fecales y lodos. La lluvia nos ha inundado el bar y para nosotros ha sido algo terrible y encima nos ha pillado en el primer día de apertura después de un fin de semana parados por problemas de salud, acabábamos de limpiar el bar a conciencia», lamentaba ayer este hostelero avilesino mientras trataba de limpiar los desperfectos.

«Lo que está claro es que no podremos abrir en un par de días y es lo peor que nos podía pasar después de un año tan malo y de haber tenido que cerrar tantas semanas. Ahora a ver que pasa con el seguro y si no nos dejan vendidos», señala Valín, cuyo negocio no lleva ni un año abierto.

Otro de los locales más afectados por las inundaciones es el bar El Bohio, que también es administración de lotería. Su ubicación es la más comprometida de toda la calle, al principio de la misma y situado junto a una escalera que hizo las veces de dique y acumuló todo el agua, el granizo y el lodo de Rivero. «Hay una sola arqueta que no tiene la capacidad suficiente para desaguar la cantidad de lluvia que cayó durante la noche y claro, cuando me avisaron los vecinos y pude llegar al bar el agua salía por debajo de la puerta», explica con resignación el dueño de El Bohio, José Antonio Vázquez.

Su establecimiento tiene unas dimensiones reducidas, por lo que el agua de lluvia lo inundó por completo y cubrió unos diez centímetros de altura que ayer aún estaban marcados en la barra y las paredes. No obstante, ese no fue el desperfecto más grave. «Somos punto de recepción de paquetería y tenía en el suelo una treintena de cajas y sobres que se han empapado y ya no sirven para nada. Ahora a ver cómo gestiono las devoluciones», lamenta Vázquez, consciente de que el temporal quizás ha dejado sin regalos de Reyes a unas cuentas personas.

Por lo demás, el temporal dejó algunas inundaciones en Llano Ponte que no afectaron a los negocios de la zona. Hubo cortes de tráfico de aproximadamente una hora de duración en El Reblinco, la calle Valdés Salas y la travesía de Los Canapés, así como desprendimientos de chapas y tejas en algunos edificios que obligaron a intervenir a la Policía Local y a los Bomberos de Asturias. En el barrio de El Pozón el viento derribó un muro que causó daños leves a algunos vehículos.

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