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BORJA PINO
AVILÉS.
Martes, 21 de enero 2020, 01:05
Hace ya más de cuatro décadas que el naturalista Joaquín Araujo Ponciano (Madrid, 1947) optó por materializar su compromiso con la naturaleza, abandonar las grandes urbes e instalarse en los bosques extremeños para vivir de forma autosuficiente, en comunión con el medio ambiente. El tiempo le ha convertido en referente de dicha disciplina, merecedor de galardones como el Premio Nacional de Medio Ambiente o el Global 500 de la ONU. Colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente y prolífico divulgador en medios de comunicación, ayer impartió una conferencia en el 40 Nudos, dentro del ciclo que organizan La Serrana y el grupo de ornitología Mavea con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Delibes. Una charla en la que reivindicó la necesidad de recuperar el respeto por el medio ambiente del pasado, y tras la que Mavea le hizo entrega del carnet de socio de honor.
-¿Regresa a Extremadura satisfecho de su paso por Avilés?
-Creo que, sobre todo, lo que he hecho ha sido pedir el reconocimiento a formas que desaparecen poco a poco. A la figura de la maestría, por ejemplo, que tan bien representó Delibes. Personas que, con su forma de pensar, escribir y proceder han ofrecido una lectura del mundo que cada día es más necesaria.
-Usted aspira es también un maestro en el campo del naturalismo.
-Llevo 42 años ejerciéndolo, y soy de los poquísimos ecologistas de este país que no solo defienden la naturaleza, sino que la viven. No sé cuántos habrán aceptado seguir algo parecido a lo que yo hago, es imposible saberlo, pero seguro que alguno lo ha hecho. Para mí, es suficiente conque una sola persona por conferencia haya decidido cambiar algo sus modos de conducta.
-¿Cree que Delibes se escandalizaría ante el estado del planeta?
-Sí, totalmente, y habría renunciado al progreso, tal como advirtió cuando fue admitido en la Real Academia Española. Es más, probablemente el pasaje más espectacularmente contrario a los lugares comunes, al autobombo y a la autoestima de esta civilización está en su discurso de ingreso. Vivimos el absoluto deterioro de todo lo que hace posible la vida en este planeta, en pos del progreso; incluso el de la propia condición humana.
-¿No piensa que haya tiempo aún de dar media vuelta?
-No soy partidario de la media vuelta; mantener un equilibrio con la vida es avanzar. Hay que seguir adelante, pero con la vida, no contra la vida. Estaríamos a tiempo si realmente nos pusiésemos en modo 'economía de guerra', pero para combatir las catástrofes enhebradas de este modelo energético. Y ya es hora de que nos pongamos de acuerdo, porque los expertos alertan de que, a este ritmo, nos quedan diez años... Darse prórrogas y aplazamientos es extraordinariamente peligroso.
-Lo dice desde una de las regiones que más dependen de ese modelo.
-Desde luego, la situación de Asturias es una cara y cruz. Realmente el Principado mantiene algunas de las verdaderas catedrales naturales de vida de este país, pero la catástrofe del mundo industrial ha planteado un problema de empleo, demográfico... Seguir exclusivamente dependiendo de la producción es incompatible con lo esencial de la vida en el planeta.
-¿Y qué alternativa propone?
-Asturias tiene unas condiciones magníficas para ser autosuficiente en cuanto a la alimentación y la provisión energética. Es una opción provocativa. Ahora, cada unidad territorial, desde una familia hasta una comunidad autónoma, tiene la obligación moral de ser autosuficiente, precisamente, para que el mundo sea suficiente para la vida.
-¿Percibe un mayor grado de compromiso social recientemente?
-Real, real, no lo es, y no está generalizado. Ahora bien, sin duda, lo mejor que ha pasado en el campo del ecologismo está circunscrito a los últimos doce o catorce meses. En el último año, bastantes empresas han decidido hacer las cosas bien, como dejar de apostar por el sector energético. También se nota a nivel familiar, mediante acciones cotidianas concretas.
-¿Y en la esfera política?
-Por primera vez hay una reacción. Es significativo que, al fin, haya una vicepresidenta para lo ecológico, aunque eso se lo pedí a Zapatero ya en su primera legislatura. Se ha perdido mucho tiempo. Pero, en general, creo que las cosas van bastante bien en cuanto a gestos, con los jóvenes manifestándose los viernes a favor del planeta, los profesores sumándose a las protestas...
-¿Figuras como Greta Thunberg son beneficiosas para la causa?
-Estoy encantado con su aparición. Es de las mejores cosas que han pasado, porque vivimos en una sociedad de idolatrías y liderazgos. Solo espero que no se convierta en otro objeto de consumo.
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