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Las baterías de cok permanecen apagadas desde el 1 de octubre a la espera de que se de a conocer el plan de Sepides para los suelos. MARIETA
Arquitectos e historiadores piden conservar las chimeneas y gasómetros de baterías de cok

Arquitectos e historiadores piden conservar las chimeneas y gasómetros de baterías de cok

El Centro de Estudios del Alfoz de Gauzón edita un estudio sobre el valor y la necesidad de protección de la ya apagada instalación de Arcelor

RUTH ARIAS

AVILÉS.

Martes, 26 de noviembre 2019, 01:18

Los dos gasómetros, una batería de cok completa con su correspondiente maquinaria, cribaderos y todas las chimeneas, además de los edificios de almacenes generales y el taller de mantenimiento mecánico. Eso es lo mínimo que, según los historiadores y arquitectos se debería conservar de las instalaciones de baterías de cok, apagadas el pasado 1 de octubre y cuyo futuro está pendiente del plan de la sociedad pública Sepides para esos terrenos. Esa propuesta de conservación «de mínimos» forma parte de un informe interdisciplinar coordinado por el historiador Rubén Domínguez y el arquitecto Daniel Fernández, que se presentó ayer en el marco de unas jornadas del Centro de Estudios del Alfoz de Gauzón sobre baterías celebrada en la Factoría Cultural.

El informe, suscrito además por el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, que participó activamente en las reuniones de trabajo, defiende que el complejo de baterías «debe ser un elemento del patrimonio industrial fundamental para el desarrollo del Avilés y de la Asturias del futuro», y que su puesta en valor «tiene que servir no solo para lograr una conservación que evite repetir errores del pasado, sino también para que la ciudad no pierda una seña de su identidad industrial y de su realidad histórica».

El equipo redactor del informe defiende además otra propuesta, esta de máximos, que incluye conservación de las baterías completas «con todos sus horneo, torres de carbón, torres de apagado y chimeneas de baterías y de la fábrica de naftalina, cribaderos, oficinas, taller de mantenimiento mecánico y almacenes generales, una deshornadora, un carro de carga, un carro guía, los volcadores y un vagón de apagado, además de los dos gasómetros. Creen que es posible darles nuevos usos y que pueden convertirse incluso en «uno de los motores de transformación de la ciudad.

El informe pide fijarse en ejemplos europeos que ya han salido a colación en los últimos tiempos, como los gasómetros de Viena, rehabilitados como edificios de viviendas, o la fábrica de Zollverein, en Alemania, transformada en un centro cultural. «La variedad de ejemplos disponibles a tomar como modelos consolidados de reutilización tipológica de los elementos que conforman baterías debería constituir un valor añadido para su conservación», reza el informe.

Sus autores consideran que las instalaciones de baterías podrían llegar a ser «un elemento diferenciador de Avilés en comparación con otras ciudades», y recuerdan la idea, que no se llegó a materializar, de reutilizarlas para convertirlas en un centro tecnológico «en la línea de las nuevas actividades económicas a las que se pretende enfocar el desarrollo de la ciudad y de la región», un plan que «consolida la idea de que la reutilización es posible».

Miran hacia la «economía verde y los proyectos de I+D+i» para ocupar estos espacios, para «guiar los pasos de las nuevas industrias de la zona», pero reclaman que esa transformación se lleve a cabo desde el respeto al patrimonio existente, «promoviendo su reutilización y rehabilitación», también porque son las únicas que se conservan en nuestro país de manera íntegra.

El informe pide, sobre todo, protección para sus elementos más destacados, que actualmente no se encuentran incluidos en ningún catálogo ni inventario ni local ni regional.

Sin protección

En este sentido, los historiadores y arquitectos destacan que «tampoco han sido declaradas Bien de Interés Cultural, por lo que son uno de los pocos elementos conservados de la fábrica que carecen de este tipo de protección», señalan. Proponen el estudio interdisciplinar de sus edificios para solicitar la incoación de expediente de inclusión en el Catálogo Urbanístico del Ayuntamiento de Avilés y en el Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA), «por su relevancia y en consonancia con el resto de los inmuebles conservados».

Recuerda además que, como todo el conjunto de la antigua Ensidesa, las baterías han sido incluidas en el Plan Nacional de Patrimonio Industrial, así como en la selección de '100 elementos de Patrimonio Industrial en España', realizada a instancias del Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial y del Instituto de Patrimonio Cultural de España.

«Su cierre deja a la sociedad como depositaria de un nutrido patrimonio cuya herencia en forma de gasómetros, chimeneas, edificios, archivos o memoria oral debe ser valorada y gestionada de manera que sirva para no perder la singularidad como una sociedad que ha sido y es, aún, industrial», defienden. El informe señala que sin las baterías «es imposible entender cómo son el Avilés contemporáneo y, dada su trascendencia supramunicipal, la Asturias de hoy».

Desde este punto de vista, el documento apuesta por mantener la planta para «formar parte del venidero progreso de la ciudad», y que sirva para «dar paso a nuevas industrias que continúen la labor que se sustente sobre una sólida identidad forjada gracias a la actividad del potente complejo de Ensidesa», que data de los años 50.

Historiadores y arquitectos piden poner en valor el proyecto urbanístico y arquitectónico de la siderúrgica, que contó con ingenieros cono Amalio Hidalgo, Carlos Fernández Casado, Francisco Goicoechea Agustí o Juan Manuel Cárdenas Rodríguez, entre otros. Recuerdan además la complejidad de su construcción por las condiciones del terreno, en una zona de marismas, que requirieron de cajones indios o 'campanas' «para transformar el paisaje marítimo de Avilés y asentar la mayor instalación siderúrgica del país, levantada a instancias del Instituto Nacional de Industria».

La administración, de momento, no se ha pronunciado sobre la conservación de los elementos de baterías, aunque un primer esbozo del plan para el suelo plantea mantener al menos uno de los dos gasómetros y los edificios de talleres y almacenes generales. La propuesta de estos historiadores y arquitectos del Alfoz de Gauzón es más ambiciosa.

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