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C. DEL RÍO
AVILÉS.
Lunes, 21 de febrero 2022, 00:50
José Luis Poyal Costa (Estella, Navarra, 1930) es, posiblemente, una de las personas que más sepa de la historia de Ensidesa. No solo porque ... fue la empresa para la que trabajó la mayor parte de su vida profesional, sino porque su curiosidad y espíritu de analista siempre trascendió su desempeño como jefe del gabinete de comunicación de Ensidesa y de la División de Siderurgia del Instituto Nacional de Industria (INI). Fue un responsable de prensa atípico que reclamó transparencia y libertad de información a la siderúrgica y la ejerció desde dentro y en las páginas de LA VOZ DE AVILÉS. Aquellos artículos, alguno de los más representativos de ciertas épocas de la compañía pública, son los que integran 'Ensidesa. Apuntes para una historia', un libro concebido como «un regalo de Navidad para mis amigos».
«Me pedían desde hace diez años que escribiera sobre Ensidesa, aunque fuera una historia abreviada. Llegué a empezar, pero lo dejé», en su defecto, y como las «presiones» no cesaron, revisó y recopiló catorce artículos publicados entre 1973 y 1985 que, a su modo de ver, reflejan la situación de cada momento en la compañía. El decimoquinto y último es una reflexión no exenta de juicio crítico.
José Luis Poyal se licenció en Derecho en la Universidad de Granada, fue ayudante en el departamento de Derecho Constitucional y ejerció de abogado en Marruecos, país al que se había trasladado la familia y en el que comenzó a escribir en prensa. La escritura siempre ha sido su pasión y, tras sus primeros artículos en el diario 'España', de Tánger, y 'Diario de África', editado en Tetuán, se sacó el título en la Escuela de Periodismo.
Diplomado en lo que hoy sería Gestión de Organizaciones Empresariales, aprobó un concurso del INI (la actual SEPI) que le permitió escoger entre trabajar en una industria de celulosa en Motril (Granada) o Pontevedra o en la siderúrgica que se estaba montando en una ciudad del Norte de España, en Avilés. Era 1956 y él se puso al frente del departamento de Organización, con una treintena de trabajadores a su cargo. Poco tiempo después, el primer director de la Escuela de Aprendices, José María Soriano, lo quiso también con él en el centro.
Quizás por su conocida afición a la escritura y el periodismo, le pidieron que se hiciera cargo de la revista de Ensidesa. En ella dio muestras del oficio y así en 1974, el entonces presidente de la siderúrgica José Luis Baranda Ruiz, le relevó de su trabajo en el departamento de Organización y le encomendó el gabinete de Comunicación, que hasta entonces había estado dirigido por Juan Muro de Zaro.
Poyal puso algunas condiciones que hoy parece difícil que las aceptaran en cualquier empresa. Pidió la supresión del consejo de redacción, el respeto a la libertad de prensa y un cambio de talante, menos político, que fue apoyado por el presidente. «Cada vez que cambiaba el presidente de Ensidesa, la intención era cargarse al responsable de prensa, que era yo», recuerda con satisfacción porque, al final, «se cambió el estilo en lo que se podía, que fue bastante».
Tras jubilarse en Ensidesa, el abogado y periodista fue asesor de empresas como Dupont, Central Lechera, Duro Felguera y CAF y todavía hoy, a sus 92 años y con una vista y una movilidad un tanto mermadas, sigue en plena forma intelectual. Aunque ya definitivamente jubilado.
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