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Ismael Juárez
Sábado, 27 de mayo 2017, 09:09
Durante el año 2012 Oviedo y Gijón acogieron partidos de la Copa Davis, algo que suponía la cuarta y quinta vez, respectivamente, que el torneo pasaba por Asturias. Sin embargo, la ciudad pionera en traer dicho torneo a la región mucho antes había sido Avilés. Algo que en muchos sentidos resulta sorprendente, ya que durante años, cuando este torneo centenario recalaba en España, solía celebrarse en Madrid o Barcelona. A pesar de ello, la ciudad del Adelantado jugó a entrometida por tres veces y en todas las ocasiones brindó buena suerte al equipo español que siempre consiguió ganar a sus rivales.
El peso de la organización recaería las tres veces en el actualmente denominado Real Club de Tenis Avilés. Aunque más allá de él, el verdadero artífice de conseguir que una de las rondas del torneo de la Copa Davis se jugara en la ciudad había sido Manuel Galé Iglesias, quien durante muchos años fue un destacado directivo de la Real Federación Española de Tenis y que actualmente es presidente la Federación Asturiana en este deporte. Un hombre que se define a sí mismo como «un chiflado del tenis que ha empeñado su vida por el tenis».
El tenis había llegado a Avilés en 1914 y durante la mayor parte del siglo XX, especialmente entre las clases acomodadas de la villa, el deporte fue practicado en diversos lugares con regularidad creándose distintos clubes en diversos lugares de la comarca. En los años sesenta, una década que marcó un antes y después en la proyección de este deporte entre los españoles, debido a los triunfos internacionales de Manuel Santana, en Avilés pudieron convivir durante algún tiempo cinco o seis clubes de tenis. Sin embargo, el encargado de la organización de la primera Copa Davis celebrada en Asturias recaería en el club al que Manuel Galé pertenecía, el Club de Tenis de Avilés. Fue así como comenzó el idilio entre la Davis y la villa a lo largo de dos décadas.
Dentro de unos días se cumplirán 45 años de la primera vez que la Copa Davis pasó por suelo avilesino. Entre los días 14 y 16 de junio de 1972 tuvo lugar la eliminatoria que enfrentaría a España y Mónaco. En principio, el equipo a batir debería haber sido el de Sudáfrica. Sin embargo, dicho equipo fue sancionado debido a su política de segregación racial contra sus ciudadanos negros, y finalmente los monegascos serían los encargados de batirse contra los españoles, entre quienes destacaba la estrella de tenis nacional de entonces Manuel Orantes. El resultado no pudo ser más rotundo. Cinco a cero para los ibéricos que sin embargo finalmente no lograrían alcanzar el título al perder en semifinales unos meses más tarde.
Hay que acudir a la hemeroteca de LA VOZ DE AVILÉS para darse cuenta del tremendo impacto que aquel evento tuvo en la ciudad. La villa se volcó en un acontecimiento que atraía la atención de todos los medios españoles, desde la prensa escrita a la televisión. Para la ocasión, incluso este periódico llegó a publicar un suplemento que, con fotografías y programación de partidos, fue repartido gratuitamente entre los aficionados que abarrotaban las gradas. La organización resultó todo un éxito y ello hizo pensar que aquella no fuera la última vez.
Hubo que esperar hasta 1981 para ver regresar a la Davis, precisamente el año en que se cambiaba el formato del torneo, por el cual los países fueron divididos por grupos y divisiones en función de su nivel tenístico. De esta forma, la ronda que debía jugarse entre España y Hungría significaba subir de categoría. Una vez más, la organización dejó más que satisfecho a todo el mundo y, de nuevo, el equipo español consiguió ganar, a pesar de que el equipo húngaro era mucho más fuerte de lo que había sido el monegasco nueve años antes. El marcador final de 3 a 2 para los españoles dejó claro que hubo que sufrir para lograr el triunfo final.
En 1992 retornaría la Copa Davis a Avilés. Esta vez España se enfrentaría a Israel y también en esta ocasión el equipo nacional resultaría ganador, tras un tercer partido de dobles de casi tres horas y media que daría la victoria a Sergio Casal y Emilio Sánchez Vicario. Por otra parte, el final de la ronda dejaría un sabor agridulce ya que, debido a intensas lluvias y viento, los dos últimos partidos serían cancelados. Que los españoles hubieran vencido en los tres primeros enfrentamientos no permitió que se esperase por un tiempo más sosegado que hubiese permitido disfrutar a la afición de dos enfrentamientos más.
Destacable en este último partido también resultó la despedida de Orantes como capitán del equipo, el mismo que veinte años antes había participado como jugador en Avilés y que ahora se iba tras intensas polémicas con Emilio Sánchez Vicario que llenaban páginas enteras en la prensa deportiva de entonces. Irónicamente, la despedida del campeón Orantes como capitán también supuso la despedida de Avilés de este torneo.
Pronto hará 25 años que la Davis vino por última vez a Avilés, la ciudad que primero la trajo a Asturias y que cuando recientemente ha regresado a la región, ha preferido Oviedo y Gijón. Sin embargo, Manuel Galé cree que ella puede volver. Tan solo necesita «un chiflado por el tenis» que se empeñe en conseguirlo.
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