Borrar
Encuentro del presidente del Principado de Asturias con la Redacción de EL COMERCIO
Cuestión de valentía política

Cuestión de valentía política

José María Urbano

Jueves, 9 de abril 2015, 17:19

Cualquier persona, pero más un político, y mucho más un político local, sabe que esconder un problema es agravarlo. Y es consciente también de que hagas lo que hagas, tomes la decisión que tomes, siempre habrá alguien que te dirá que estás equivocado. Yo estoy seguro que estas mismas líneas van a obtener el rechazo de mucha gente, pero a la vez pienso que callar y encogerse de hombros ante una realidad que ven todos los años en Avilés cientos o miles de personas es como ese sinsentido de hacerse trampas al solitario.

Dice la concejala de Festejos, a la que hay que reconocerle su trabajo y el de su equipo para que las fiestas de Avilés superen con creces el listón de la dignidad habida cuenta de que los recursos son cada día más exiguos, que la única pega que le pone a las fiestas de El Bollo es «lo que sucede en el parque de Ferrera». Y hace votos para que entre todos «mejoremos esto».

La concejala de Festejos pertenece a un partido que gobierna en esta ciudad desde hace décadas, con un único paréntesis de cuatro años, y de la misma forma que un día se inventó la comida en la calle casualmente siendo concejala de Festejos en aquella época la actual candidata socialista a la alcaldía, no ha tenido la valentía política y el coraje suficiente para plantear que el Lunes de Pascua debería procederse al cierre total del parque de Ferrera para evitar simplemente que allí se celebre una romería de prao. Y para evitarnos a todos, los que vivimos aquí y los de fuera, el bochorno de asistir todos los años al espectáculo de que el parque sea cerrado dos, tres o cuatro días para que una docena de trabajadores se pongan de rodillas y lo vayan verificando centímetro a centímetro en busca de los cristales rotos, después de haber sacado en contenedores kilos y kilos de basura en forma de vidrios rotos, botellas, plásticos y todo tipo de desechos.

Ingenuamente, todos los años se pide desde la oposición que se instalen más contenedores, sumándose así a esa falta de valentía política y de coraje para exigir lo que es solo de sentido común. El parque de Ferrera, el pulmón verde de esta ciudad, el rincón más admirado por quienes nos visitan, el parque inglés que es envidia de todo el mundo, no puede someterse cada año a un destrozo gratuito. La única disculpa que se plantea es que los jóvenes no quieren participar de la comida en la calle una idea original que es alabada en todo el país e incluso fuera de él ocupando las mesas de calles y plazas del casco histórico porque ellos prefieren el parque de Ferrera y el formato de romería, como si alguien estuviera empeñado en recordarnos el Xiringüelu, ese edificante gran espectáculo que se nos muestra cada año a la entrada de Pravia

Yo no veo a nadie pedir que la jira al embalse de Trasona, que es otra fiesta tradicional en esta comarca, con un formato y una ubicación bien definidos, pudiera tener un traslado a las calles de Las Vegas, simplemente porque los jubilados, los padres de familia o los parados, por ejemplo, deciden un buen día que estarían más cómodos al lado de sus domicilios.

Los políticos, que se encargan de tomar las decisiones por todos, son los que deben dar un paso al frente para evitar algo que no tiene lógica, ni desde el punto de vista de la fiesta, cuya única razón de ser es ocupar la mesa kilométrica que se extiende por la ciudad, ni desde el de la preservación de un tesoro que nos pertenece a todos. Para ello tendrán que anteponer el interés general al del miedo de sus formaciones por el coste en votos de una medida que claramente va a ser criticada por los jóvenes.

(En este asunto llama la atención el silencio atronador de los grupos ecologistas).

Y ya que hablamos de fiestas, resulta también muy curioso que Avilés no figure nunca, en ninguna estación del año, en la estadística de visitantes y ocupación hotelera de Asturias que, prestos, facilitan las asociaciones regionales de hostelería y hotelería en fechas señaladas como la de Semana Santa. Avilés, simplemente, no existe. Por un lado es bueno que se sepa esto para que los profesionales de la hostelería y la hotelería de Avilés sepan quién defiende sus intereses, cuando rechazan o menosprecian a las entidades locales representativas, como la UCAYC o la Cámara de Comercio en donde sus directivos, todos, trabajan gratis et amore y en cambio no tienen inconveniente en pagar sus cuotas en asociaciones regionales que pagan sueldos de ejecutivos para, al final, constatar que Avilés es despreciada. La concejala de Promoción Económica debería explicarnos si considera que el que Avilés no figure en esas estadísticas no es una pésima promoción para una ciudad que en Semana Santa puso el cartel de completo.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elcomercio Cuestión de valentía política