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Los datos de enero ya fueron un aviso a navegantes. El turismo rural asturiano, la joya de la corona de la oferta de alojamientos ... y fórmula de la que Asturias fue pionera en toda España, cerró el primer mes del año en números rojos: perdió un 20% de visitantes y un 8% de reservas. Los de febrero solo han servido para que la bandera roja levantada por el sector tras la pandemia ahora ondee a todo trapo: el Principado ha perdido desde el 1 de enero una media de 60 estancias diarias en casas, hoteles y apartamentos rurales.
El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), el que recoge los datos de la oferta extrahotelera, es decir, de casas rurales, campings y apartamentos, deja claro que el inicio de 2025 no pasará a la historia como un buen año para el sector rural asturiano. En febrero, los establecimientos alojaron a 8.883 personas y comercializaron 17.070 estancias. Unas cifras que suponen pérdidas del 0,2 y del 7,1%, respectivamente, respecto a año anterior. Y son las peores desde la pandemia. Salvo los meses de enero y febrero de 2021, cuando la covid multiplicó las restricciones de movilidad, los empresarios rurales no han tenido unas cifras de negocio tan bajas como las de 2025.
Además de caer respecto a años anteriores, el turismo rural asturiano también aparece en números rojos respecto al grado de ocupación en comparación con lo que ocurre en el resto de regiones. La media en fin de semana, la más alta, se quedó en Asturias en 12,99%. Es la más baja del país. La media de España subió al 26,97%, mientras que las comunidades que, junto con Asturias, se promocionan bajo el paraguas de la España Verde, Galicia, Cantabria y País Vasco, también superan el 20% de ocupación: 22,09% para los gallegos; 21,33%, para los cántabros, y 25,22% para los vascos. De hecho, Asturias es la única comunidad española que no llega al 20% de ocupación media en fin de semana.
¿El informe del INE permite algún dato para la esperanza? En lo que al turismo rural se refiere, solo uno: Asturias ha sido el destino favorito del norte. De entre todas las comunidades de la España Verde, el Principado, con sus 8.883 clientes y las 17.070 pernoctaciones, supera las cifras de Galicia (4.440 turistas y 6.644 pernoctaciones), Cantabria (5.662 turistas y 9.836 pernoctaciones), y País Vasco (6.197 turistas y 11.934 pernoctaciones).
Pero, a diferencia de lo que ocurre en la temporada alta, la que protagonizan los meses de julio y agosto, no supera Asturias los números de comunidades de mayor volumen de población. Castilla y León, por ejemplo, logró 78.759 estancias; Extremadura, 34.116 y Baleares superó las 30.000.
¿Qué está ocurriendo? Esa es la pregunta que se hacen tanto empresarios como el Gobierno regional. El turismo rural asturiano llegó a batir todos los récord en 2019, incluso en el verano de 2020, en el que la pandemia permitió la movilidad nacional, fue la clave para que Asturias, junto a Cantabria, fueran el destino favorito de toda España. Pero, desde aquel momento, las cifras no han sido las esperadas, aunque en algunos momentos parecía remontar. Desde la Viceconsejería de Turismo se puso en marcha un grupo de trabajo el año pasado, que encargó un estudio cuyos resultados adelantó EL COMERCIO y que hablan de un sector con un solo trabajador (el propietario de la casa), que no está llegando al público joven y que está lastrado por el boom de las viviendas vacacionales o las de uso turístico, tipología que no tiene las mismas obligaciones tributarias y legales que la oferta al uso.
Desde el sector reclaman ayudas para la promoción y la comercialización de los destinos, así como herramientas legales para competir con la oferta no profesional. Y explican que llegan menos viajeros porque la oferta, en febrero, es menor, al ser momento de cierre de muchas casas. Cierto que es menor: la de febrero de 2025 ha sido la oferta más baja desde la pandemia. De los 1.248 establecimientos abiertos en febrero de 2019, Asturias pasó a tener 836 en el segundo mes de este año. Nunca antes había habido tantos establecimientos cerrados. Como tampoco nunca había habido menos plazas disponibles: 8.111, una cifra muy lejana de las ofrecidas en 2019, cuando los turistas tuvieron en febrero 12.069 plazas para elegir.
Esa menor oferta ha mejorado la tasa de ocupación que, pese a ser la más baja del país, llegó al 12,99% frente al 10,74% registrada en 2019. No obstante, con más plazas disponibles, 10.191, en 2022 los establecimientos rurales lograron su mejor tasa de ocupación desde la pandemia: 17,35%.
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