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El solemne acto celebrado hace una semana en el Salón Europa de la Junta General para escenificar el acuerdo entre el grupo parlamentario del PP, liderado por Álvaro Queipo, y el diputado de For ... o, Adrián Pumares, supone un paso sin precedentes para la reunificación del centro derecha asturiano y, a dos años de las próximas elecciones, agita el tablero político de la región. Desde el surgimiento de Foro Asturias de la mano de Francisco Álvarez-Cascos como escisión del PP, en 2011, la guerra fratricida ha sido constante y hasta ahora un acercamiento en clave autonómica parecía imposible. El paulatino desplome electoral de Foro y el auge del PP, que rozó en las pasadas elecciones su primera victoria electoral desde hace tres décadas, ha sido clave para dar este paso. Pero no decisivo. Las relaciones personales entre los protagonistas del pacto, la actual distribución parlamentaria en la Cámara asturiana o el acercamiento programático en cuestiones como la llingua han sido determinantes. Estas son algunas de las claves:
Aunque enfrentados del túnel del Negrón hacia el norte, PP y Foro ya se dieron la mano para concurrir con éxito a las elecciones nacionales de 2015 y 2016, con acuerdos suscritos entre el propio Álvarez-Cascos y la entonces presidenta de los populares asturianos, Mercedes Fernández, así como para las dos citas con las urnas de 2019, trasladándose entonces a Asturias el propio Pablo Casado para estrechar la mano de Carmen Moriyón, ya en aquel momento presidenta de Foro.
La coalición entre PP y Foro a nivel autonómico siempre estuvo descartada por los foristas, aunque hubo intentos claros por parte del PP. Mercedes Fernández tendió la mano en varias ocasiones sin éxito pero fue especialmente comentado el intento protagonizado por quien fuera candidato del PP en las elecciones de 2023, Diego Canga. El alto funcionario de la UE ofreció café y pastas en su casa a Carmen Moriyón y, sin dejarla tomar la palabra, le lanzó una propuesta «que no puede rechazar»: la integración de Pumares en el puesto número 6 de la lista del PP y una lista cremallera en Gijón. El tajante «no» de Moriyón pilló desprevenido a Canga que, relatan fuentes de Foro, perdió las formas.
El resultado de las elecciones de 2023 confirmó que, de haber ido PP y Foro en coalición, el bloque de la derecha (PP-Vox-Foro) se hubiera impuesto al de la izquierda (PSOE-IU-Podemos) y Diego Canga hubiera arrebatado el sillón de la Presidencia a Adrián Barbón. Una cuestión que Canga reprochó públicamente a Foro, que, por su parte, le acusó de haber sido con sus formas y falta de diálogo el único responsable de haber dinamitado cualquier posible acuerdo. Tras el verano, cuando comenzó la actividad parlamentaria, Canga le pidió el teléfono al diputado de Foro, Adrián Pumares, para tratar de reconducir la situación. Poco después, recuerdan en Foro, dimitió.
La marcha de Diego Canga y la ratificación, un mes más tarde, de Álvaro Queipo como presidente de los populares asturianos supuso un giro importante en los acontecimientos. La estrecha relación de amistad que une a Pumares y a Queipo y la búsqueda de una fórmula más sutil de colaboración en el marco parlamentario favoreció el entendimiento. Fue clave también el acercamiento de ambos partidos en posiciones en las que venían manteniendo fuertes discrepancias, como la defensa del asturiano. La sensibilidad demostrada por el nuevo dirigente del PP hacia la llingua, ofreciendo incluso al Gobierno regional su apoyo para la revisión de la ley de uso y promoción del 1998, fue muy aplaudida en Foro, que en la pasada legislatura llegó a negociar con la izquierda la oficialidad del asturiano. Significativa fue también la decisión de ambas fuerzas de rechazar la iniciativa impulsada esta legislatura por Adrián Barbón en favor de la oficialidad, que tanto PP como Foro enmarcaron en una estrategia meramente política y una oportunidad perdida para buscar un verdadero consenso en torno a llingua.
Otro empujón para llegar hasta el momento actual lo provocó el actual reparto parlamentario en la Junta, donde los 23 diputados que suman PSOE-Convocatoria por Asturias y Covadonga Tomé han constituido su propio «bloque» para poner freno a todas las iniciativas de la derecha. Incluidas las de Foro pese a que, hasta hace relativamente poco, había sido parte activa de la llamada transversabilidad de Adrián Barbón y clave para sacar de más de un apuro al Gobierno regional. Que Foro se viera desplazado de ese juego político por Tomé fue un punto de inflexión para Pumares y que éste decidiera rechazar los últimos presupuestos autonómicos una clara señal para el PP.
Las conversaciones no comenzaron, al menos formalmente, hasta que quedó despejado el futuro del PP de Gijón, con la elección de Andrés Ruiz como nuevo presidente local. Desde el partido que lidera Carmen Moriyón no olvidan las tensiones que existían con el PP a nivel local y no ocultan la importancia que para ellos supone mejorar la relación entre ambas fuerzas en Gijón, como tampoco es un secreto que para la dirección regional del PP fuera de vital importancia resolver estas diferencias para favorecer una buena relación con Foro.
Aunque los contactos vienen de largo, las negociaciones entre PP y Foro para firmar este acuerdo comenzaron hace unas semanas y ambas partes quisieron que fueran especialmente discretas. Hasta prácticamente la víspera apenas conocían el acuerdo tres o cuatro personas de cada formación, aunque los protagonistas mantuvieron informados a sus superiores: Alberto Núñez Feijóo y Carmen Moriyón. El acuerdo se circunscribe al ámbito parlamentario y con él ambas partes se comprometen a trabajar conjuntamente las iniciativas para una mayor coincidencia en las votaciones, pero manteniendo la autonomía y, por lo tanto, sin disciplina de voto.
Utilizar la planta noble de la Junta para el solemne acto tampoco fue baladí. La ocasión merecía un escenario especial y fue el PP quien solicitó el permiso, argumentando que IU también había usado el emblemático edificio para una interparlamentaria. No fue necesario explicar el motivo, lo que permitió mantener el secreto hasta última hora, pero sí se les exigió que fuera un acto de índole parlamentario y se les instó a celebrarlo el viernes por la tarde o el sábado para no interferir en la actividad parlamentaria.
El pacto de colaboración pone fin a la transversalidad que venía utilizando desde la pasada legislatura Adrián Barbón para pactar indistintamente con derecha e izquierda, en función de sus intereses, y otorga un peso crucial a Covadonga Tomé. La exdiputada de Podemos ya advierte de que hará valer su voto en la futura negociación presupuestaria.
Aunque desde PP y Foro evitan por ahora abordar esta cuestión, a nadie se le escapa que un pacto de colaboración a estas alturas de legislatura supone un punto de partida muy importante de cara a la negociación de una futura coalición electoral que, reconocen, debería ser también en clave local. Desde Foro, eso sí, descartan la integración.
A falta de que Adrián Pumares explique el acuerdo en la comisión directiva de Foro, el pacto ha generando entusiasmo tanto en las filas de este partido como en las del PP, que lo ven necesario para hacer frente al PSOE. La izquierda, por su parte, ha tratado de desacreditarlo vinculándolo a una estrategia electoral y señalando a Vox como parte necesaria de la ecuación, al tiempo que ha afeado a Foro que perdiera su capacidad para ser una fuerza útil.
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