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Sara Ruesga, en su local de San Bernardo.

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Sara Ruesga, en su local de San Bernardo. ARNALDO GARCÍA

Peluquerías y centros de estética temen una caída de la clientela pese a seguir abiertos

Algunos cifran la pérdida de ingresos de este año en un 50%, que podría elevarse «por el efecto en cadena de los cierres»

NATALIA VIVAR

GIJÓN.

Miércoles, 4 de noviembre 2020, 01:39

Pese a quedar exentos del cierre quincenal, el gremio de los peluqueros y centros de estética teme ir a pagar igualmente sus consecuencias, pues la clientela ya comenzó a bajar desde el cierre perimetral. «Hemos perdido ya clientes que están fuera porque no les dejan entrar», explica a EL COMERCIO Sara Ruesga, quien tiene su negocio en la calle San Bernardo y prevé que la amenaza latente de un nuevo confinamiento, sumada al cierre de muchos negocios, repercuta en los próximos días en su caja, que este año ha caído, en su conjunto, «hasta un 50%». En este contexto adverso, afirma que está «sobreviviendo» gracias a los ahorros, que le están sirviendo «para continuar respirando, pues pese a todo seguimos teniendo que pagar impuestos», revela. «Los autónomos somos siempre los gran olvidados, la presa fácil», denuncia esta gijonesa.

Iván Blanco, de Iván Blanco Peluqueros, en Munuza, declaraba ayer que ya está notando «una bajada importante» tan solo un día después del anuncio de clausura del lunes. A su juicio, uno de los motivos de la disminución en la facturación es la actitud ciudadana, que está «respondiendo» al termómetro de la actualidad. «Así, en julio, época en la que estábamos sin contagios, notamos una gran subida de clientes», resaltó Blanco, quien también ha visto una conversión en los hábitos sociales a cuenta de la pandemia, que ha reducido las visitas al peluquero. Ahora, teme «el efecto en cadena de los cierres».

La pérdida de clientes que acudían como 'hábito social' ha hecho que «se estire más en el tiempo», expresa Alberto Montes, de Mon's Peluqueros, en Capua. A ello se suma el aumento del teletrabajo, que ha alterado las costumbres de muchas personas, «agravando la bajada de visitas porque baja la necesidad de cuidar la apariencia», constata Montes. Desde el estado de alarma del 14 de marzo, hubo quien optó por la asistencia a domicilio, una fórmula que la Asociación de Peluqueros del Principado desaconsejó al considerar que no se podía realizar con seguridad «y que nos está haciendo daño al sector».

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