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G. POMARADA
PIMIANGO.
Jueves, 28 de octubre 2021, 03:14
El pasado agosto, a la localidad ribadedense de Pimiango llegaban los primeros nueve pigargos del «futuro proyecto de reintroducción» de esa ave, promovido por la asociación conservacionista Grefa en colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Principado, el Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento de Ribadedeva. De aquellos ejemplares, fueron siete los liberados a principios de este octubre, pues dos de ellos tuvieron que ser trasladados al hospital de fauna salvaje que Grefa tiene en Majadahonda, en Madrid, donde se «recuperan satisfactoriamente» de los problemas de salud padecidos.
Desde que el pasado 4 de octubre se produjese la apertura «del jaulón donde han permanecido estas aves durante dos meses», la entidad conservacionista ha constatado que «la mayoría de estos ejemplares ha emprendido largos desplazamientos, aunque seis permanecen o han vuelto a la zona de liberación». Según explicaron ayer, dos de los pigargos «han permanecido asentados en el entorno de la zona de liberación», mientras que los cinco restantes «emprendieron vuelos a larga distancia». De ellos, «ya son cuatro los que han regresado a la zona de liberación». «Que seis de los pigargos se hayan quedado en la zona donde los liberamos o hayan vuelto a ella nos parece una buena noticia», apuntó Lorena Juste, bióloga de Grefa y coordinadora del Proyecto Pigargo. El seguimiento se realiza a través de los emisores GPS que portan los pigargos y de observaciones directas, que han permitido comprobar al equipo que «la mayoría está adaptándose a la vida en libertad con normalidad, realizando movimientos dispersivos de hasta cientos de kilómetros a lo largo y ancho de la cornisa cantábrica, como corresponde a las aves jóvenes que son».
Desde Grefa apuntaron además que los seis pigargos de la zona de Pimiango «están utilizando el punto de alimentación habilitado para la especie por el Proyecto Pigargo, un recurso del que también están haciendo uso otras especies como el milano real». Señalan además que «están alimentándose por sí mismos durante sus movimientos dispersivos, concretamente de carroña».
El proyecto lleva aparejado, con la colaboración de la empresa EDP, «la corrección de tendidos eléctricos peligrosos para el pigargo y otras muchas especies de ave». Esa acción, indican, «ya ha comenzado» en el entorno de la zona de liberación mediante «medidas antielectrocución y anticolisión».
El Proyecto Pigargo persigue -siempre que alcance una «evaluación positiva» en la actual fase experimental- «elaborar un proyecto de reintroducción propiamente dicho, activando las consultas preceptivas». La iniciativa ha suscitado en los últimos meses la oposición de colectivos ecologistas, ornitólogos y ganaderos, que manifestaron dudas sobre la presencia histórica de la especie en Asturias. Entre los ganaderos temen además que el ave rapaz genere daños a sus reses y por ello la asociación Ganagri solicitó este mismo mes la paralización del proyecto.
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