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GLORIA POMARADA
ARRIONDAS.
Miércoles, 15 de agosto 2018, 00:37
La postura entre las empresas turísticas del Oriente es firme y compartida: la regulación de las canoas del río Sella «conllevaría pérdidas para la comarca». El análisis parte de la asociación de turismo activo Etapa y la entidad que aglutina a los empresarios de los Picos de Europa, Incatur, que ayer se reunieron en Arriondas con una docena de empresarios del sector procedentes de Cangas de Onís, Parres y Ribadesella. Dos son los puntos que motivaron la reunión convocada de forma urgente: las acusaciones de masificación de canoas en el río y las consiguientes reclamaciones de imponer una normativa, que como viene siendo habitual cada verano, este agosto vuelven a avivarse.
En el empresariado local molesta especialmente la postura defendida desde entidades regionales, como la Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias (Otea). «No tiene en cuenta a la comarca oriental», afeó el presidente de Etapa, Alberto García, al término de la reunión. Una de las decisiones que salieron del encuentro fue la de exigir a Otea explicaciones sobre su defensa de la normativa, pues entienden que no cuentan con representación en la zona para encabezar ese movimiento. «Pedimos a Otea y a su presidente que nos digan qué empresas quieren poner la regulación porque de aquí no hay nadie, ni empresarios de turismo activo, ni hostelería, ni comerciantes», insistió García.
La supuesta masificación del río también es puesta en tela de juicio desde las asociaciones turísticas locales. «Es algo que dicen desde los despachos de Oviedo», sostuvo el presidente de Etapa, que representa a una docena de empresarios comarcales.
El número de negocios y plazas existentes es otra de las cuestiones que genera visiones opuestas. Desde el Oriente, los empresarios señalan que actualmente están dadas de alta 26 empresas, de las cuales dos no están operando este verano. Respecto al número de plazas, lo sitúan en «4.500» en los días de mayor afluencia, como «ayer o el pasado sábado. De lo que va de agosto tuvimos dos días buenos», recalca el presidente de Etapa. Por todo ello, temen que tras el debate se escondan «intereses ocultos».
La solución que desde el ámbito del empresariado comarcal vienen defendiendo para atajar los momentos «puntuales» de aglomeraciones en el río, coincidentes con las horas de salida, pasa por ampliar el horario «los días más conflictivos, ni siquiera todo el año». De este modo, la apertura de la actividad se fijaría en las diez de la mañana, en lugar de las once como ocurre actualmente.
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