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G. P.
ARRIONDAS.
Lunes, 18 de enero 2021, 02:30
La historia de los puentes de Ribadesella y Arriondas ha discurrido en paralelo desde su construcción en la segunda mitad del siglo XIX. Hasta que el primer viaducto parragués se levantó en 1859 por importe de 702.956,66 reales, el paso de la orilla de El Barco a la de El Portazgu se hacía en barca. En Ribadesella, el puente primigenio se construyó en madera en 1865 y fue sustituido en 1898 por otro de hierro, obra del ingeniero José Eugenio Ribera. Sus 302 metros le otorgaron entonces el honor de ser el puente metálico más largo del país. En el curso de las infraestructuras sobre el Sella se cruzó la Guerra Civil, durante la cual ambos fueron destruidos a manos de los republicanos en un intento de frenar el avance del bando sublevado.
Tras la contienda, llegó el momento de la reconstrucción y aquellas estructuras resultantes son las que hoy se mantienen en pie. En Arriondas se dispuso en un primer momento un paso provisional, hasta que en 1939 el ingeniero Francisco González diseñó el nuevo viaducto, en tramos rectos de hormigón armado.
El riosellano se inauguró por su parte en 1940 y la reconstrucción fue obra de presos republicanos.
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