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BELÉN G. HIDALGO
VEGADEO.
Viernes, 20 de septiembre 2019, 02:14
Más de 80 agentes de la Guardia Civil se reunieron ayer en el recinto ferial vegadense con motivo de la exhibición organizada por el Foro Comunicación y Escuela, que permitió al Instituto Armado demostrar «todo lo que es capaz de hacer por los ciudadanos» a más de 800 escolares de diversos colegios de la comarca. Así, el coronel jefe de la Zona de Asturias, Francisco Javier Almiñana, animó a los estudiantes a sumarse al cuerpo «por la vocación de servicio y que puedan ser felices escogiendo ser guardia civil». Más allá de las ventajas económicas, confesó que «servir al ciudadano da felicidad y satisfacción». A la jornada asistió la delegada del Gobierno, Delia Losa, que agradeció al cuerpo su gran trabajo.
Tras sonar por todo lo alto el himno de la Benemérita, desfilaron agentes de las diferentes especialidades que conforman el cuerpo . Y en apenas unos minutos, comenzó la acción. Lo hizo desde las alturas y corrió a cargo de los agentes del Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM), que recrearon el rescate de un herido que no podía salir de una cueva. En un camilla, lo izaron y lo llevaron a un lugar seguro a través de un tirolina para evacuarlo. «Me parece súper difícil salvar tantas vidas», decía sorprendida la alumna Laura Marcos.
Pero faltaban aún dos platos fuertes. Un coche a toda velocidad entró en el pabellón. Los agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana Comandancia (Usecic) hicieron gala de su «rápida respuesta» y les dieron el alto. Entró en escena el perro detector de drogas, 'Thor', que inspeccionó las maletas y confirmó las sospechas de los agentes para concluir con el operativo. «Me encantaría dedicarme a esto. Pillarlos y a la cárcel», comentaba el joven Javier Amago, seducido por el material que llevaron los efectivos.
No tuvo descanso. Poco después, un sospechoso que portaba un maletín volvió a requerir de sus servicios. Sonaron tiros e intervino la perra especialista en detección de explosivos, 'Tirsa'. «Me parece increíble que un perro sea capaz de hacer todas estas cosas», destacó Lorena García. Había que llevar el maletín a una zona de menor peligro para desactivar los explosivos que contenía. Así fue como conocieron a 'Ambrosio', un robot inglés de gran precisión pensado para manipular artefactos y que los expertos en explosivos de la Guardia Civil eviten que explote por los aires. «Con esa máquina corren menos peligro si estalla», apuntó Mónica Fernández. Tras comprobar que no había gases en el entorno que pudiesen resultar tóxicos, se personó un agente enfundado en un traje antibombas que pesaba 40 kilos.
Mientras, la Unidad de Criminalística trabajaba enumerando las pruebas en el escenario de un crimen. «¡Como en CSI!», repetían en los corrillos. Otros rodeaban a los agentes de Tráfico y algunos hasta se sometieron a un control de alcoholemia. «Si conduces, no puedes beber», dijo Pablo González con la lección aprendida. Y de pronto, todas las miradas apuntaron al cielo. Era el helicóptero para acudir a un rescate, que permitió concluir la jornada con una exhibición de altura.
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