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BORJA PINO
SALINAS.
Viernes, 29 de julio 2022, 00:58
Ya lo declaró la banda de rock británica Queen en 1991, en su canción homónima: el espectáculo, pese a todo, debe continuar. Y esa misma máxima es aplicable a la longeva vinculación de Salinas con el surf. Porque, aunque el Festival Longboard no vaya a celebrarse este verano, y quién sabe si retornará en años venideros, los propietarios de las escuelas y albergues locales dedicados a dicho deporte tienen claro que el sólido nexo de la localidad con ese deporte, muy anterior al certamen, sigue ahí, férreo y constante, y así continuará.
Entre esas voces está la de Paulino Rodríguez, cabeza visible del 'surfcamp' Las Dunas, convencido de que «Salinas ya tiene un nombre. El surf está consolidado y deberían pasar muchas más cosas para que afectasen a todo lo que hemos creado». Es más, para él, un hecho como el ocurrido podría constituir una oportunidad. «En parte se estaba perdiendo la esencia del surf, eclipsada por la faceta lúdica. Quizá sea bueno volver a los orígenes».
Tampoco en el plano económico propio percibe un impacto negativo, pues «las escuelas trabajamos todo el año. Con una media de ochenta surfistas en cada una, pero solo cien atletas para las pruebas, la suma es fácil». Esa postura esgrime Lucas García, al frente del centro que lleva su nombre. «Tal vez alquilaba un poco más estos días, pero apenas. Y, en todo caso, las cosas hay que organizarlas bien», señala, aunque sin negar que «el Ayuntamiento debería haber puesto una fecha límite antes; no se puede permitir llegar al último día».
No obstante, a nadie escapa la dimensión negativa de la pérdida. «Que caigan eventos así daña. Todos tendríamos que remar a favor de la imagen», recalca Pelayo Suárez desde la escuela Horizon. A pocos metros, en el 'surfcamp' Longbeach, Luz Quiles lo vive como «algo nefasto. Tenemos el albergue lleno de gente que vino al Internacional, y si sobrara el turismo...». E Idoia Núñez, del centro Alamar, aún trata de asimilar «que haya sido de hoy para mañana. No se debería haber hecho de ese modo».
Con todo, si hay entre ellos una voz autorizada, esa es la de Carlos Meana, director de la escuela El Pez Escorpión y, a la sazón, organizador del festival Surf, Music & Friends. «El Longboard es uno de los principales atractivos turísticos del concejo y de la región, y perderlo tiene una repercusión negativa», concede. Ahora bien, sin rechazar que «hay unas normativas que todos tenemos que cumplir; si no, pueden llegar a pasar estas cosas».
En el caso del certamen que organiza desde hace nueve ediciones y en cuya documentación «llevamos trabajando meses», no se plantea recoger el testigo de las pruebas que aglutinaba el Longboard, pues «tenemos enfoques diferentes». Y, en lo concerniente al futuro de la cita cancelada, «espero que solo sea un parón y que el festival vuelva con todas sus fuerzas el año que viene».
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