Miércoles, 25 de abril 2018, 00:09
Las obras para reparar el alero del conocido como chalé de Albo, en Candás, ya han llegado a su fin. El deterioro de la infraestructura obligó a la Policía Local a acordonar la zona el pasado mes de febrero para evitar posibles incidentes por el posible desprendimientos de cascotes del tejado. Dos meses después, la vivienda ya no supone un riesgo para los viandantes. Desde la Asociación Vecinal de Candás lamentan ahora que «en las obras no se haya aprovechado para sanear del muro de cierre de la finca, que está impresentable. Lleva años de abandono y afea el entorno», afirman.
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