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ROSANA SUÁREZ
BELMONTE DE MIRANDA.
Sábado, 14 de agosto 2021, 00:49
Los técnicos de la Dirección General de Energía, Minería y Reactivación acudieron ayer a la zona donde se produjo el argayo en la mina de oro de Boinás, en Belmonte de Miranda, para evaluar la situación del talud. La actividad sigue paralizada, de manera preventiva, en la planta de tratamiento después de que así lo decidiese la dirección de la empresa Orovalle Minerals, a pesar de que no hubo que lamentar daños personales ni en el interior de la mina. La filial española de la compañía canadiense Orvana también hace hincapié en que no ha habido afecciones medioambientales.
El desprendimiento se produjo en la madrugada del jueves y ahora los técnicos se encargan de realizar una evaluación geotécnica que aporte alguna solución para fijar el talud de sujeción de la antigua carretera AS-310 y que da a la balsa de decantación de la mina.
La directora general de Energía, Minería y Reactivación, Belarmina Díaz, apuntó ayer que «probablemente» habrá que hacer un nuevo proyecto para la mejora del talud. «Ya había un nuevo proyecto aprobado para hacer una modificación del talud existente porque sabíamos que tenía problemas. Seguramente habrá que volver a evaluarlo y calcular tiempos», afirmó Díaz.
La alcaldesa de Belmonte de Miranda, Rosa María Rodríguez, espera que se solucione «cuanto antes» para que la actividad en la mina se pueda reanudar, consciente de que los tiempos los marcará la valoración técnica que se está realizando.
La regidora afirma que se trata de «una zona muy sensible», pero «afortunadamente no ha tenido repercusión en las infraestructuras ni en las comunicaciones del concejo al ocurrir dentro de la explotación minera».
Rodríguez recuerda que hace dos meses se inauguró una vía de acceso alternativa a Begega desde el Alto de Carricedo debido, precisamente, a que las grietas no dejaban de crecer en este tramo y amenazaban con precipitarse sobre la explotación minera. «Un tramo completamente nuevo para evitar la inestabilidad de la ladera», destacó.
Se trata de un nuevo trazado que ha permitido a los vecinos respirar aliviados tras una larga espera. No en vano, tuvo que ser adaptado a las exigencias de la Dirección General de Patrimonio, pues afectaba a un yacimiento del Inventario Arqueológico del concejo. En concreto, al embalse del Alto La Cueva.
La Coordinadora Ecologista de Asturias ha exigido tanto al Gobierno regional como a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) la investigación «sin demora» del impacto y afecciones del derrumbe, así como sus efectos secundarios, al considerar que «se pueden agravar en cuanto empiecen las lluvias».
La entidad afirma que este desmonte demuestra «la falta de control» por parte de la compañía y del Ejecutivo autonómico sobre los impactos de la actividad minera, «cuando hace meses que no llueve en condiciones para poder justificar el derrumbe».
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