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Brindis de Nochebuena en la residencia San Ramón. J. C. TUERO
«Aquí estamos en la gloria, que no se preocupen»
Coronavirus

«Aquí estamos en la gloria, que no se preocupen»

Muchos residentes en geriátricos prefieren no salir en Navidad por miedo a la covid. Sus familias no quieren ponerlos en riesgo

EVA FANJUL

GIJÓN.

Sábado, 26 de diciembre 2020, 02:24

La barra de labios rojo coral, «peinadina y arreglada», Marichu de la Riera se preparó para disfrutar de la Nochebuena junto a sus compañeros de la residencia San Ramón de Gijón, donde vive. «Son mi familia», asegura. Cerca de las nueve de la noche del 24, se sentaron a la mesa decorada al detalle, con distancia, pero «alegre a pesar de todo». Son el segundo turno de la cena. Las medidas de seguridad por la covid impiden que los once residentes de este centro compartan la mesa. Y ellos cuatro, que son los más autónomos, se reúnen animados. A la izquierda está Marina, al fondo Tina, a la derecha Julio y frente a él Marichu que levanta animada su copa para brindar.

Sobre el mantel azul se van poniendo los platos y los recuerdos. «Mi madre cocinaba muy bien y decoraba toda la casa en Navidad», recuerda Marichu. Estas son unas fiestas muy diferentes a las anteriores para ella, «siempre las paso con mi sobrino en Oviedo, pero este año dije que no iba, no me apetecía salir, y les aseguro que mejor que aquí, en mi casa, va a ser imposible pasarlas», reitera. Señala sonriente la decoración de la sala y «el cariño y la simpatía» de Lorena Menéndez, la directora de la residencia y de todo el equipo. Echa en falta pocas cosas, quizá «el champán para brindar, la sidra está rica pero no es lo mismo», ríe divertida. Aunque disfruta de la comida, lo que más le interesa a esta exprofesora de comercio es «el turrón, aunque el que más me gusta es el duro, que es el que más me cuesta comer», comenta con un envidiable humor. De la edad no se habla, ese es un «tema tabú», responde coqueta. Ahora solo espera que el nuevo año sea diferente, que se ponga coto «al bicho» y poder volver a salir a pasear sin miedo y «a sentarse en una terracina a tomar un café como antes».

Josefina Álvarez presume de sus 87 primaveras en la residencia Los Arces, de Gijón. Esta es la primera Navidad que pasa en el centro geriátrico y lo hace agradecida de haber encontrado allí «una familia con la que, si Dios quiere, me voy a quedar toda la vida». Ella tampoco se planteó salir, «con la que está cayendo fuera». Y a pesar de este retiro voluntario asegura estar bien entretenida con todas las actividades y talleres navideños que organizaron en el centro. «No paramos de hacer cosas para decorar la sala y quedó muy guapa», destaca. Josefina manda un mensaje de tranquilidad a las familias de los residentes. «Aquí estamos en la gloria, que no se preocupen que no nos falta de nada y podemos hablar por videoconferencia», recuerda. Precisamente, por videoconferencia hablaba ayer con su compañera y amiga Araceli Francia, que se encuentra en aislamiento tras permanecer hospitalizada. «Es muy duro estar aislada, pero ya me queda menos, el 29 salgo ya», dice resignada. El suyo es un aislamiento obligado, tras regresar del hospital. Una dura experiencia que la mayor parte de las familias quieren evitar a sus mayores y por el que han decidido no llevarse a sus abuelos a casa esta Navidad.

Entre ellos está María Antonia Fernández. Su madre, Tina, y su tía Gelinos, residen en San Ramón. «Para mí es muy triste no poder estar con ellas, pero estoy tranquila porque sé que las tratan de maravilla, como si fueran suyas. No se los puede poner en riesgo por egoísmo», asegura emocionada. De la misma opinión es Isabel Iglesias. Su padre Genaro, de 97 años, vive en Los Arces. «Sacar a los abuelos para pasar la Nochebuena sería un crimen. Luego tienen que pasarse dos semanas aislados en una habitación, es terrible», asegura.

Menús especiales en el ERA

Los menús en los geriátricos públicos también han sido especiales y han seguido el protocolo de seguridad. En Nochebuena, las 26 residencias del ERA prepararon revuelto de langostinos y setas, crema de nécoras, rollo de ternera y turrones. Ayer, día de Navidad, tocó paella de marisco, carrilleras ibéricas al vino tinto y, de postre, casadielles. En la cena del 31 ofrecerán entremeses calientes, sopa de marisco, lenguado relleno, uvas de la suerte y turrones. El día de Año Nuevo el menú consistirá en fabes con langostinos, lechazo al horno y postres navideños. En Reyes se servirá fideuá con gambas, pitu de caleya y tarta. No faltará el tradicional roscón en el desayuno o en la merienda.

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