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Era, lo dijo él mismo, una rueda de prensa «singular». En silla de ruedas, con un hilo de voz, rodeado de familiares y amigos (entre ellos Daniel Ripa) en la entrada del HUCA, Gerardo Iglesias, histórico líder sindical, denunció este viernes la «situación de abandono que sufro por parte de la Seguridad Social» tras años de operaciones, dolor y deterioro físico. Habló de abandono pero también de «maltrato» y de las causas, que pasan por «un servicio sanitario deshumanizado, por las plazas de médicos que no se cubren, la externalización de servicios en un intento de ir privatizando poco a poco la Seguridad Social». Habló de «largas listas de espera», de médicos que no escuchan a los pacientes «porque no tienen tiempo»... Ponía voz Iglesias a todos los que «sufren una situación de marginación por parte de la Seguridad Social».
Pero añadió otra cuestión. Porque Gerardo Iglesias cree que «en mi caso concreto hay algo personal, estoy convencido de ello. Hay un entorno social determinado que me tiene odio y tiene que ver con el maltrato que me está dispensando la Seguridad Social. No digo que sea el único factor, pero sí uno de ellos». El que fuera líder del PCE y de Comisiones Obreras desgranó su largo paso por consultas, hospitales y quirófanos (públicos y privados), desde el accidente que sufrió en la mina en 1990 y que le dejó gravemente dañada la espalda. A eso se ha sumado, a lo largo de los años, una «desacertada concanetación de de intervenciones quirúrgicas» y fuertes dolores neuropáticos que apenas le permiten caminar y ser autonómo. En medio, dice, no ha logrado que «ningún médico se haga cargo del seguimiento de mi caso» ni que nadie estudiara a fondo su caso para saber dónde está el origen del problema. Habló de «ensañamiento».
Explicó una «interminable cadena de desaciertos y abandono médico, lo que me he acarreado largos años de enorme sufrimiento e incapacidad». Ahora está pendiente de una nueva intervención para extraer uno de los tornillos que tiene en la espalda y que parece ser el origen de muchos de los problemas. «Firmé la autorización en enero y el doctor me dijo que me operaría en junio». Según la documentación que facilitó, realizó el preoperatorio en julio. Pero «tras preguntar, nos dicen que hay sesenta pacientes delante de mi y que solo operan una vez a la semana. Por tanto, tardían un año y medio en operarme».
Todo ello le llevó a reiterar la denuncia inicial, que en su caso existe una motivación de «sectarismo político por llamarme Gerardo Iglesias». En estos años, Iglesias a numerosos organismos. También al presidente del Principado: «Su respuesta no pudo ser más hiriente, porque no hubo respuesta sino indiferencia».
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