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ALEJANDRO FUENTE
MIERES.
Jueves, 1 de noviembre 2018, 00:46
«Era un hombre muy comprometido con su tiempo y con el concejo». Fueron las primeras palabras del alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez (IU), al conocer el fallecimiento en Gijón, a los 88 años, del sacerdote Nicanor López Brugos, párroco de la iglesia de San Juan Bautista de Mieres durante más de medio siglo. Su pérdida dejó un hondo pesar en la ciudadanía. Porque, como recordaba la portavoz del PSOE, Gloria Muñoz, «era el cura de los vecinos, de la calle, jamás se calló y dio cobijo a muchas familias por motivos sindicales y políticos». Era un cura progresista que formó parte activa de la historia del municipio y de las comarcas mineras.
Sus allegados explicaban que Nicanor López Brugos padecía una enfermedad que se agravó en las últimas semanas. Había nacido en un pueblecito de León, pero ya con cuatro años se trasladó con su familia al concejo del Caudal. «Era mierense hasta la médula». Desde hacía unos años disfrutaba de la jubilación en Gijón, pero seguía subiendo cada año al Puerto de Pinos a oficiar la misa en la festividad de la Virgen de las Nieves. El entierro está previsto para hoy, a las 14 horas, en el cementerio parroquial mierense y el funeral tendrá lugar el sábado, a las 12 del mediodía, en la iglesia en la que fue párroco.
Todo el mundo se refiere a él como don Nicanor. «Fue un hombre irrepetible», decía el regidor. Su labor fue reconocida por el concejo. En 1995 fue nombrado Mierense del Año y en 2017 fue homenajeado por el Ayuntamiento por sus 55 años oficiando la misa en Pinos. «Su figura forma parte de la memoria de los mierenses; don Nicanor era nuestro párroco, quien nos dio la primera comunión y quien nos enseñó que el cristianismo era cercano, justo, que hablaba de paz y libertad», añadía Gloria Muñoz.
En muchas ocasiones demostró su talante aperturista. De ello se daba cuenta en diciembre de 2014, cuando se celebraban los cincuenta años de la asociación, 'La Cucaracha', a la que perteneció un joven Víctor Manuel San José. Fue el cura quien les cedió un local para reunirse y ensayar: la antigua Casa Rectoral. El mismo cantante se acuerda del párroco en sus memorias. «Nos la cedió a cambio de que la acondicionáramos».
El artista rememora que López Brugos «llegó a la parroquia de Mieres en el año de la Huelgona (1962) y enseguida se posicionó para ayudar a las familias de los huelguistas con unos vales para entregarles pan y leche diariamente a los niños y aceite y patatas a los adultos». También recuerda que a la muerte de Franco varias familias le pidieron una misa por su eterno descanso, «pero él se negó argumentando que aquel no era feligrés de la parroquia».
En la memoria colectiva está el encierro que protagonizó en la iglesia en la Navidad de 1997. Fue tras la Misa del Gallo; se atrincheró con el también cura José Luis Menéndez en protesta por el encierro de tres trabajadores municipales de CC OO. Querían mostrar su desacuerdo con la actitud de los sindicalistas, que habían incumplido los plazos de permanencia en el interior del templo, en apoyo a un empleado despedido.
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