
A. FUENTE
LA REBALDANA (TURÓN).
Lunes, 19 de diciembre 2022, 00:32
El pozo Santa Bárbara de La Rebaldana, en Turón, fue declarado Bien de interés cultural (BIC) el 29 de octubre de 2009. El pasado octubre, el Consejo de Patrimonio Cultural de Asturias decidió incluir en esta catalogación el economato, edificio que se encuentra al lado de la explotación y que data de 1916. La historiadora del Arte María Fernanda Fernández Gutiérrez, junto con Roberto Álvarez Espinedo, es la redactora del informe técnico en el que se basó esta resolución y que va a favorecer que se ejecute un plan de rehabilitación dentro de la segunda fase de actuación en la explotación minera.
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Esta experta aclara que la protección del economato no se debe a una ampliación del área que comprende el pozo Santa Bárbara. «Es Bien de Interés Cultural por méritos propios. Que se haya conservado desde el punto de vista de ordenación del espacio explica que ahora sea un elemento patrimonial muy relevante. Por su ubicación y por el papel que cumplió generando otras construcciones en su entorno inmediato, como despachos de textiles, a la vez que propició un crecimiento y fue un foco de actividad», indica.
El edificio, como tal, empezó a construirse hacia 1916 (tres años después que el pozo). «No es el de mayor antigüedad que hubo en el valle, pero sí que es el único que se conserva». Se trata de un ejemplo del paternalismo industrial por parte de la sociedad minera hegemónica en el territorio, Hulleras de Turón. «Fue una parte importante de la red de servicios que las empresas ponían al alcance de los trabajadores y de sus familias, y uno de los pilares de ese paternalismo industrial, que son el consumo, la educación y la sanidad». Se ejecutó una ampliación en 1917, «ya que los usos rápidamente se revelaron insuficientes».
Tenía un despacho para atender al público y un almacén para productos a granel, ocupando una parte importante de la parte baja. Albergo también varios servicios a lo largo de su historia, como una carpintería, un pajar o un depósito de materiales de construcción. Asimismo, contaba con alojamientos, tres viviendas y una residencia para ingenieros, «seguramente» solteros, con su comedor. «El economato se mantuvo hasta la llegada de Hunosa, en 1967». Fernández señala que se encuentra bien conservado y que se trata de un edificio «que formó parte de la vida cotidiana de todo el valle. Incluso hoy mucha gente mantiene su denominación con cualquier tienda».
Recientemente, técnicos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural -entidad que va a financiar los trabajos- visitaron las instalaciones mineras para analizar el entorno ante esa segunda fase. «Hay interés en recuperar este elemento tan importante y que sea polo de desarrollo con varias actividades», afirmó el alcalde, Aníbal Vázquez. Se quiere dotar el edificio de usos hosteleros, entre otros. También se prevé, como ya adelantó EL COMERCIO, la recuperación de las subplantas del pozo para que sean visitables.
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