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Las adicciones a sedantes y alcohol copan la atención del Centro Terapéutico de Mieres

Las adicciones a sedantes y alcohol copan la atención del Centro Terapéutico de Mieres

Los usuarios del servicio, que en 2022 ascendieron a 37 en su centro de día y 170 en total, cuentan sus miedos y experiencias

A. FUENTE

MIERES.

Lunes, 20 de febrero 2023, 02:10

Las adicciones a los tranquilizantes -benzodiazepinas- y al alcohol centran el trabajo del Centro Terapéutico de Adicciones (RED) de Mieres. Según la memoria de actividad de 2022, ambos consumos copan el 30% cada uno de ellos de los usuarios que acuden a este recurso. También destaca el consumo combinado de alcohol y cocaína -un 19% de las personas asistidas-; la que mejor incidencia tiene es la heroína, ya que solo supone el 5% del total.

El número de personas atendidas ascendió a 37 en su centro de día, cifra similar a los ejercicios tras la pandemia, que solía ser del doble. La inmensa mayoría han sido hombres y también es mayoritaria la entrada voluntaria. La cifra global de personas atendidas asciende a 170 entre sus diversos servicios.

En la entidad, que dirige Elisabeth Ortega, se señala que «explicar con detalle los proyectos que realizamos no responde a la labor que desarrollamos; sería magnífico poder recoger cada caso, tanto de éxito, como de fracaso, cada enfado y cada emoción compartida. Cada recaída y cada alta terapéutica. Sería magnífico, poder recoger todo el trabajo que esta organización realiza cada día, de cada semana, de cada mes del año».

Se señala que «sería muy interesante poder transmitir a las administraciones públicas nuestras frustraciones, nuestros disgustos ante los abandonos o la falta de motivación y evolución de las personas a tratamiento». «Sería tan necesario, que sintieran nuestro dolor a perder a un paciente que decide acabar con su vida porque no puede más», añaden en el centro, donde recuerdan que esa «es nuestra realidad, la de todos y cada uno de nuestros días». «Ese es el trabajo que realizamos, más allá de las altas terapéuticas, los abandonos o las expulsiones», motivo por el que quieren exponer la realidad más allá de las frías cifras.

«La adicción me controlaba, ya ni sabía quién era. Tuve que poner freno»

Por eso, este año, se ha decido poner voz a las experiencias de quienes han pasado por el centro mierense. «Mi problemática radica fundamentalmente en el sexo y la cocaína. Tengo una adicción que no me fue posible controlar y que, en definitiva, me controlaba ella a mí. Tuve que poner un freno, perdí mi pareja, me estaba perdiendo a mí mismo, ya no sabía quién era, ni por qué estaba en ese mundo», se recoge de uno de los usuarios del centro. Explica que «la determinación estaba clara: o cambiaba o me moría». Sabía que no podía seguir así y que tenía que hacer algo con su vida. «En el centro me encontré con varias fases, como la terapia, las metas, el deporte y todo un equipo de terapeutas y profesionales dispuesto a ayudarme a salir de esta dinámica negativa de la que no me veía capaz de salir».

«No aceptaba el tratamiento, pero después de mi libertad hay cosas que han mejorado»

«Cuando empecé en el centro, la verdad, no me gustaba ni aceptaba las normas, era algo que me costaba mucho. Pero, poco a poco, he tenido que reflexionar y aceptar que tengo que aceptar que tengo una adicción al cannabis, aceptar las normas ya que puede ser un bien para mí, aunque me cuesta». Se trata de una de las personas que llegó a recibir terapia para poder lograr el tercer grado penitenciario. Fueron un total de siete los usuarios llegados por este motivo, derivados de la prisión y de forma no voluntaria. «Aunque no estoy muy seguro de seguir en el tratamiento después de mi libertad, hay cosas en mi vida que ya han mejorado».

«Las drogas me han llevado la cárcel, no quiero volver a la vida de antes»

«Estoy en el centro por dos problemas, uno legal y otro por mis adicciones a las drogas, la cocaína y el cannabis. Por eso he llegado aquí. Quisiera solucionarlo para no volver a la vida que tenía, que solo era consumo tras consumo diario y que, al final, me ha llevado donde me ha llevado, a la cárcel. Por eso decidí cambiar de hábitos, porque ya no quería ese tipo de vida». Este usuario explica que, desde que ha llegado al centro, se nota muy cambiado físicamente, anímicamente y mentalmente. «Es duro, porque lo es, pero es fácil recurrir al camino más corto; pocos elegimos el difícil. En el centro te pueden ayudar en muchos puntos de la vida, que algunos no estamos acostumbrados».

«La limpieza y el deporte nos sirven para la disciplina, las terapias nos ayudan»

«Estoy en el centro por abuso de pastillas y 'speed' de forma desmesurada. Las terapias me valen para el día a día. Las metas me sirven para reflexionar sobre el pasado. Con la planificación consigo estar ocupado. La limpieza y el deporte sirven para la disciplina y hacer cosas que antes no hacíamos. Me ayuda mucho el centro, a estar sin consumir, poder dejarlo para siempre y poder llevar una vida normalizada».

El servicio de Mieres trabaja desde un modelo de intervención bio-psico-social, integral, integrador y educativo. Este modelo, se detalla, se centra en la persona, por tanto, cada intervención, itinerario u objetivo es individualizado y único, en función de la idiosincrasia de cada persona usuaria del recurso. El modelo contempla la parte biológica, psicológica y social, en la que se incluiría la parte educacional, la inserción, empleo, formación situación jurídica o la familiar. El centro trabaja desde un enfoque que contempla la parte biológica, psicológica y social, en la que se incluiría la educacional.

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