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MARIETA

«Nos concentramos por el maltrato a la enfermería eventual e interina»

Profesionales de enfermería y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería protestan en el HUCA, Cabueñes y San Agustín por la precariedad laboral y los derechos mermados

Lucía R. Lorenzo | Eva Fanjul

Miércoles, 25 de noviembre 2020, 16:29

Los enfermeros y auxiliares de enfermería interinos y eventuales dicen basta. Ni la lluvia, el frío ni el cansancio frenó sus reivindicaciones. Es más. A las protestas realizadas cada miércoles en el Hospital de Cabueñes en Gijón, hoy se han sumado también los profesionales de este colectivo que trabajan en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y en el San Agustín de Avilés. Estas concentraciones continuarán cada miércoles mientras siga activo el conflicto. «Nos concentramos por el maltrato a la enfermería eventual e interina», dice Miguel, representante del Colectivo de Enfermería de Asturias Unida que se encontraba en este centro sanitario ovetense. Una situación que viene de atrás, reconocen, y que la pandemia evidenció aún más.

El colectivo advierte de que les están denegando vacaciones y no les permiten cogerlas el año que viene. «Nos están coartando los contratos sin decirnos a dónde vamos ni en qué turno empezamos», expresan. Para ellos, «la gota que colmó el vaso», explican, es que desde la semana pasada el Servicio de Salud del Principado (Sespa) «parece que quiere contratar a alumnos de enfermería». Una actuación que califican como un «parche» y consideran que se pueden optimizar las plantillas de otra manera. «Muchos de nosotros acabamos el contrato el 31 de diciembre sin saber si vamos a ser contratados más allá. Sin embargo, la Administración quiere contratar alumnos de enfermería a precio de saldo», critican.

Ante esta situación, plantean varias preguntas: ¿qué van a hacer con nosotros el 31 de diciembre? ¿quieren solucionar la pandemia?. Cuestiones ante las que se muestran tajantes. «Que cuenten con nosotros, con la enfermería eventual e interina», señalan y piden que haya una mejor organización.

Más enfermeros hicieron declaraciones pero prefieren guardar el anonimato. «No podemos pedir permisos, no hay conciliación laboral. Tengo que elegir entre cobrar menos para cuidar a mi hijo o a nada», lamenta una de las profesionales.

Otra trabajadora expone que «en abril me impusieron días de libre disposición y vacaciones, unos días que tiene que elegir el trabajador». En relación con las Ofertas Públicas de Empleo critican que «sacan siempre menos plazas que las que hacen falta en realidad». En el caso de las Unidades de Cuidados Intensivos, espacios donde las autoridades sanitarias ponen de manifiesto una mayor preocupación por los ingresos covid, los profesionales señalan que «la ratio de cada enfermera puede ascender a tres pacientes, cuando lo normal es que sea de un máximo de dos». Tras presentar sus reivindicaciones en la puerta de Hospitalización del HUCA, finalizaron con un largo aplauso, y partieron hacia el atrio, y de allí hasta la Dirección de Enfermería.

La protesta del personal de enfermería de Cabueñes coincidió con la concentración que la plantilla lleva a cabo cada miércoles para expresar su malestar con la saturación del centro y la gestión del mismo, llevada a cabo por el equipo directivo. Entre otros carteles pudo leerse la petición de «estabilidad laboral para el personal eventual, vacaciones incluidas», como parte de la reinvindicación que enfermeras y TCAE llevaron a cabo en la jornada de hoy.

Precisamente, la falta de personal de enfermería en el hospital gijonés, sigue siendo, como en el resto de los centros del Sespa el mayor impedimento para hacer frente a la alta demanda asistencial. Algo que los sanitarios del Área Sanitaria V aseguran se traduce en «la saturación del servicio y una insoportable sobrecarga laboral».

En Avilés, se concentraron más de 70 profesionales de enfermería y auxiliares. Entre sus protestas criticaron la «mala gestión que se está llevando a cabo de la pandemia». Así, ponen de ejemplo que en los Autocovid donde antes había enfermeras las sustituyeron por odontólogos. «Esa labor es específicamente de enfermería, nos sustituyen además por una mano de obra más cara», exponen. Sobre las unidades de críticos, advierten de que están contratando personal «sin formación», por ejemplo, «enfermeras generalistas que se inscribieron este año al máster específico de la UCI ya están siendo contratadas».

En este hospital, el colectivo leyó la carta «diario de una enfermera desesperada» en el que relataron la cruda realidad que viven día tras día. También remitió hoy una carta a la gerencia del Área Sanitaria III correspondiente a Avilés. En el escrito solicitan «una estabilidad de empleo, los descansos compensatorios y las vacaciones retribuidas al igual que el personal estatutario fijo». También se muestran contrarios «a los contratos de corta duración y a su encadenamiento, lo cual conlleva a una falta de descansos. Todo ello supone un exceso de la jornada sobre el total anual pactado que según la última resolución del Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias se cobrará como hora ordinaria y no como hora extra». En este sentido, reclaman «contratos con ubicación establecida, es decir, respetar la formación específica de cada trabajador en relación con los servicios especiales, para de esta manera dar una seguridad y calidad en nuestra práctica diaria y evitar los cambios continuos de servicio».

En las UCIS, tanto en el HUCA, Cabueñes como San Agustín, los trabajadores sostienen que «están llenas». «Estamos al 150%, sobre todo en las Unidades de Cuidados Intensivos para pacientes covid», indican.

CARTA LEIDA EN LA PROTESTA DE AVILÉS. 'DIARIO DE UNA ENFERMERA DESESPERADA'

He perdido la cuenta de todos los contratos que he firmado a lo largo de mi carrera profesional. Una compañera contó los suyos un día y el montante ascendía a 145. Y con cada nueva firma venían las ilusiones, los nervios, el insomnio o la incertidumbre… Hubo un tiempo en el que yo también pensé que ser enfermera era como lo pintaban en Hospital Central o Anatomía de Grey. Pero la realidad siempre supera a la ficción. Quizás alguien piense que una carta como esta no sea lo suyo en tiempos de pandemia. Tal vez me he creído tanto el papel de héroe que la sociedad me adjudicó que muchas veces pienso que tengo que seguir aguantado, que no puedo rendirme jamás porque eso es de cobardes. Y la realidad es una muy distinta. Hay días en los que la «heroína», lo único que busca es refugiarse en su capa para gritar de impotencia y para admitir que no puede más. Que hace tiempo que las gotas no colman mi vaso. Porque tengo tantas cosas que han hecho que rebose, que más que vaso es una jarra.

Si alguien me preguntase que es ser enfermera ahora mismo, diría que es algo muy complicado. Es empalmar contratos sin derecho a vacaciones (porque muchas veces son de días o de pocos meses) y, en el caso de que cojas uno más largo, tus derechos se vean aplastados por las necesidades del servicio o por la escasez de personal. Ser enfermera es pasar por el despacho día si y día también sintiendo que el corazón se te sale por la boca porque la incertidumbre de saber que puedes ir a un sitio dónde no sabes manejarte te paraliza. Es que te manden a un servicio donde se necesita tener un perfil del que tu careces. Es no tener un turno normal, con demasiadas mañanas o tardes, alguna noche suelta y pocos descansos. Es estar en una mañana en más de tres sitios distintos, o pasarte más de una noche tú sola con 30 pacientes a tu cargo, porque a tu compañera la tuvieron que sacar para hacer un traslado. Es ponerte un EPI hoy y mañana ir a una planta convencional. Es generar una barbaridad de excesos de jornada y que ahora, por obra y gracia del TSJA te lo paguen tarde, mal y nunca. Ser enfermera es comerse con patatas un decretazo con el que los que tienen la sartén por el mango te pueden mandar a La Feria, al Credine o a una UCI sin perfil, pero con una formación exprés de regalo, mientras en el hospital faltan enfermeras en las unidades. Y con el «no tengo a nadie» se soluciona el mundo y a mi, se me acelera un poquito más el corazón y se me muere un poquito más la ilusión. Es querer atender a cada persona como se merece y ver que no llegas, porque la sobrecarga de trabajo es bestial. Ser enfermera es que te digan que te ha tocado el premio gordo y que hoy doblas. Porque has tenido la mala suerte de que hoy el hospital está a -2 enfermeras. Es sentir que eres un número, que no eres más que la pieza de un puzzle que se debe completar. Ser enfermera es que te cambien la cartelera de la noche a la mañana, es vivir pendiente de un teléfono esperando que hoy cambie tu suerte. Es sentir que el que tienes enfrente a veces no empatiza con tu inquietud por ir a un servicio que desconoces. Es pensar que trabajas de cara a la galería y a contrarreloj para que el ciudadano de a pie no se percate de que urgencias está un poco más lleno de lo normal. Es sentirte agotado pero no tener tiempo ni para mear. Es saber que tenemos unos sindicatos que en ocasiones ni están ni se les espera.

Ser enfermera es perder un tiempo innecesario haciendo altas, valoraciones de enfermería y demás familia. Es sentir que priman más los formularios que la atención a las personas. Pero, a pesar de estas líneas, he de decir que a mi me gusta mi trabajo pero que no me dejan hacerlo en condiciones. Porque el ratio enfermera-paciente dista mucho del de otros países. Y eso repercute en la calidad de los cuidados. Cosa que se hace aún más difícil si encima no conoces a los pacientes. ¡Queremos cuidaros bien, pero no nos dejan!

Lo importante es que detrás de esta primera persona del singular hay muchas voces cansadas física y psicológicamente de estas condiciones precarias en las que trabajamos día a día. Es un grito de auxilio, de basta ya, de necesitamos un cambio y que nos escuchen. Comprendemos que esta situación es excepcional para todos y que tampoco ha tenido que ser fácil para los que están al timón de este barco pero sentimos que hay mucha desorganización y alevosía. Esto no se trata de víctimas y verdugos, de echarle las culpas al de enfrente… esto va de asumir que equivocarse es humano y rectificar es de sabios. Va de sentarse en una mesa, exponer las distintas posturas que tenemos y ver como se puede mejorar esta situación.

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