Una familiar de un interno en un geriátrico expone su disconformidad con su situación. E. C.

Bienestar insta a Salud a «recuperar cierta normalidad» para los usuarios de geriátricos

Melania Álvarez exige «una flexibilización real y acorde a la situación», pero Pablo Fernández la subordina a «la evolución epidemiológica»

CHELO TUYA

GIJÓN.

Martes, 23 de marzo 2021, 02:47

A la pregunta directa, «¿Se ha peleado mucho con el consejero de Salud?», la compañera en el Consejo de Gobierno de Pablo Fernández, Melania Álvarez, siempre responde que no. Sin embargo, es un secreto a voces que las relaciones entre Salud y ... la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar chirrían desde el inicio de la pandemia.

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La toma del mando de las residencias, tras la declaración del estado de alarma, por el departamento de Fernández ha motivado algunos desencuentros en lo relativo al funcionamiento de los centros sociosanitarios. El último, el plan de desescalada. Es decir, las condiciones marcadas por la Consejería de Salud para que los usuarios de centros geriátricos puedan retomar su vida tras estar todos vacunados.

La propuesta de Salud, dividida en cinco niveles diferentes (1A, 1B, 1C, 2 y 3) se basa en los datos de positividad de cada concejo medidos en los últimos quince días. Aunque entró en vigor el pasado fin de semana, en muchos centros no se ha podido llevar a la práctica. En Siero, por ejemplo, una residencia cumple quince días de blindaje tras dar positivo un trabajador. Con el cierre ahora del concejo, la situación para los residentes seguirá siendo igual que si no hubiera desescalada: no tienen permiso de salida ni tampoco es posible el acceso de familiares.

Unas restricciones que han enfadado, y mucho, al sector geriátrico. Si el domingo, tal y como desveló EL COMERCIO, las patronales del sector calificaban el plan de «inhumano, abusivo y trasnochado», ayer Melania Álvarez dejaba claro que «tenemos que ser prudentes, pero eso no debe limitarnos a la hora de considerar la salud, tanto física como mental, de estas personas desde una perspectiva integral en la que son fundamentales, por ejemplo, el contacto con sus familias, los paseos al aire libre y la movilidad de aquellas personas que son autónomas».

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En su opinión, «la situación en la que se encuentran hoy los centros residenciales para personas mayores debe permitirnos recuperar al menos, cierta normalidad en la vida de miles de personas que han sufrido tanto en estos meses».

Al igual que defienden los geriátricos privados, la responsable última de la red pública, que gestiona Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA) recuerda que las residencias son «entornos en los que la vacunación ha venido a controlar la expansión del virus».

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Por ese motivo, anuncia que «en el ámbito de la coordinación sociosanitaria», que implica a su consejería con la de Salud, «seguimos trabajando para poder garantizar una pronta flexibilización de medidas real y acorde a la situación que atraviese cada centro», señaló Melania Álvarez.

Sin embargo, desde la Consejería de Salud se remiten a los ya anunciado en el momento de la presentación del plan de desescalada: «Es un documento dinámico y flexible y se adaptará en función de la evolución epidemiológica».

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«Solo pasa en Asturias»

Unas palabras que no convencen a los propietarios de los geriátricos privados. «Esto solo pasa en Asturias», aseguran con el argumento de que el plan de desescalada marcado por el Gobierno central es más laxo en las medidas que deben cumplir los residentes en centros geriátricos.

Recuerdan las patronales Ascege, Aarte y Lares, además, que «llevamos más de un mes sin brotes» en unos centros donde la mayoría de los residentes no solo han recibido la doble vacuna, sino que están ya inmunizados. «Y quieren recuperar su vida».

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