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El Gobierno regional ha anunciado esta tarde las nuevas medidas con el objetivo de frenar, en la medida de lo posible, la escalada de contagios de covid-19 que se está observando tras el periodo navideño en Asturias. Entre esas nuevas restricciones están el cierre de la hostelería y los comercios, con independencia de su tamaño (supermercados incluidos), a las 20 horas, el adelanto del toque de queda a las 22 horas y el cierre perimetral del concejo de Grado, cuya hostelería deberá cerrar totalmente.
El presidente autonómico, Adrián Barbón, entrevistado por la Radio del Principado de Asturias, lo había anunciado esta mañana:Asturias volvería a implantar a partir de este jueves, 14 de enero, el toque de queda a las diez de la noche, tal y como estaba hasta el pasado 18 de diciembre, cuando la decisión de permitir la reapertura de bares y restaurantes vino acompañada de ese margen de una hora más en la movilidad. También, desde este jueves y durante 15 días, los negocios de hostelería y los comercios de la región tendrán que cerrar sus puertas a las 20 horas. En cuanto al cierre de los comercios, afecta a todos, incluidos los supermercados. «Se intenta que disminuya la interacción social», explicó esta tarde el consejero de Salud. Además, no se podrá fumar en las terrazas de los establecimientos de hostelería y se harán listado de personas que tienen que cumplir cuarentena y listados de establecimientos que tienen que cerrar por brotes y se entregarán a las fuerzas de seguridad para su vigilancia.
Así, no se podrá circular por la vía pública entre las 22 horas y las seis de la mañana, salvo causa justificada: para adquirir medicamentos, productos sanitarios y otros bienes de primera necesidad; para asistir a centros médicos y veterinarios, para acudir o regresar del trabajo, para el cuidado de personas mayores, dependientes, con discapacidad o especialmente vulnerables y para cualquier otra actividad debidamente acreditada. La de adelantar una hora el inicio del toque de queda es una medida que en los últimos días han adoptado también comunidades como Andalucía, La Rioja, Murcia o la Comunidad Valenciana y que está vigente en al menos otras siete autonomías, además de en Ceuta y Melilla.
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Asimismo, se decretará el cierre perimetral de Grado desde esta medianoche y hasta el próximo 25 de enero debido a la elevada tasa de contagios en el concejo. Esta iniciativa pretende limitar los desplazamientos –y, con ellos, los contactos sociales y la confluencia de personas- para frenar la cadena de contagios en el concejo moscón. Además, mientras dure el cierre, también permanecerá cerrada la hostelería en el concejo.
El decreto que se publicará hoy mismo en el BOPA restringe la entrada y salida de personas del ámbito territorial de Grado durante dos semanas, salvo para desplazamientos debidamente justificados que respondan a alguno de motivos como asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios, cumplimiento de obligaciones laborales, institucionales o legales, asistencia a centros universitarios, docentes y educativos, incluidas las escuelas de educación infantil, retorno al lugar de residencia habitual o familiar, asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables, desplazamiento a entidades financieras y de seguros o estaciones de repostaje en territorios limítrofes, actuaciones urgentes ante órganos públicos, judiciales o notariales, renovaciones de permisos y documentación oficial, así como otros trámites administrativos inaplazables y realización de exámenes o pruebas oficiales inaplazables. También serán razones justificadas el acudir a entrenamientos y competiciones de actividad deportiva federada, ir a la huerta o atender a los animales, la adquisición de alimentos o productos de primera necesidad por parte de personas con residencia habitual en localidades que, siendo de otro concejo, carezcan de establecimientos para la adquisición de tales productos y sean limítrofes con Grado.
Estas tres últimas causas, ha recalcado el Principado, «habilitarán para el desplazamiento durante el tiempo indispensable para realizar la actividad, una única vez al día, y en ningún caso podrán desarrollarse durante el período de restricción nocturna de la movildad».
Lo que sigue vigente es el cierre perimetral de la región, medida que se puede mantener hasta el 8 de mayo amparándose en el decreto de estado de alarma aprobado el pasado 24 de octubre y que tiene una vigencia de seis meses.
Adrián Barbón ha justificado la adopción de nuevas restricciones dada la situación actual, con una tercera ola de la pandemia que preocupa sobremanera dados los datos de presión hospitalaria en planta y en unidades de cuidados intensivos. Porque los datos de incidencia «son malos», ha dicho. Pero sobre todo lo son en el colectivo de personas mayores de 65 años, las que son susceptibles de presentar complicaciones más graves derivadas de la enfermedad y requerir ingreso hospitalario. El presidente del Principado también ha expresado su «preocupación por situaciones como la que está pasando en Grado», donde un brote vinculado a un bar y un club de hockey suma más de 90 positivos y 160 contactos estrechos en aislamiento.
Nuevamente defendió el presidente autonómico la decisión que su Ejecutivo adoptó a principios de noviembre de cerrar todos los negocios considerados no esenciales, en concreto los de hostelería. «Los epidemiólogos lo clavaron», aseguró tras recordar que, según los expertos, tras ese cierre, el giro de la curva ascendente de casos se produciría entre los catorce y los veintiún días posteriores. Fue lo que ocurrió en Asturias, pero también en otras comunidades. «Lo he hablado con presidentes autonómicos y todos, independientemente del color político, han tenido que establecer decisiones de control y cierre de la hostelería», argumentó Barbón. Insistió, no obstante, en que el incremento de contagios «no es culpa de los hosteleros», sino que responde simplemente a una cuestión evidente: «La hostelería es un espacio en el que uno se quita la mascarilla, se acerca más a otras personas y está en una situación de mayor riesgo». En esos establecimientos, como en el entorno familiar o de amigos es donde se relajan las medidas de seguridad y protección frente al virus y donde el riesgo de contagio se multiplica. Por eso «yo, con mis padres, como no somos convivientes, intento llevar siempre la mascarilla», se puso como ejemplo el presidente del Principado.
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