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PABLO SUÁREZ / ALBERTO ARCE / ALBERTO SANTOS
GIJÓN / OVIEDO / AVILÉS.
Miércoles, 30 de octubre 2019, 02:33
Según un estudio recientemente publicado por la Universidad de Oviedo, un 40% de los menores de edad encuestados reconocía haber realizado apuestas. Esta cifra, junto a otras igualmente alarmantes, es el reflejo de una tendencia que en los últimos años, de la mano de un contexto social determinado, ha ido creciendo de forma silenciosa hasta colocarse, por efectos y consecuencias, en uno de los principales problemas relacionados con las nuevas generaciones. Pero, si la Ley de regulación del juego prohíbe expresamente el acceso de los menores a este tipo de juegos, ¿cómo es posible que siga aumentando el número de usuarios pertenecientes a este grupo?
Sin duda, uno de los factores que explica este fenómeno es el aumento, directamente proporcional al consumo, de locales de apuestas. Los números no engañan. En las tres principales ciudades del Principado (Gijón, Oviedo y Avilés) hasta un total de 16.000 escolares pueden encontrar este tipo de establecimientos a menos de cinco minutos de sus respectivos centros educativos o, lo que es lo mismo, a escasos 500 metros de las aulas. En Gijón, por ejemplo, los establecimientos se han ubicado a lo largo y ancho de todo el espacio urbano, aunque con especial concentración en zonas que por motivos económicos y sociales tienden a aglutinar un mayor número de usuarios. La comparación con otro tipo de espacios de ocio asusta. Un menor gijonés tiene más de dos casas de apuestas por cada biblioteca o polideportivo municipal. La ciudad, que cuenta con un solo cine, registra un total de 25 casas de apuestas.
Dentro de esa distribución, los institutos Jovellanos, Doña Jimena y Fernández Vallín están prácticamente rodeados por este tipo de establecimientos. En un radio de quinientos metros se localizan hasta cinco casas de apuestas distintas que buena parte de los 2.130 alumnos que componen estos centros se cruzan en sus trayectos diarios. La publicidad de que con una pequeña inversión puede llegar a acumularse un bote estratosférico, hace el resto.
El colegio Inmaculada es otro de los centros cuyos alrededores han sido colonizados por las casas de apuestas. El distrito centro concentra buena parte de estos locales, lo cual asegura que de los 1.035 alumnos que reciben clases en el centro, una buena cantidad pase incluso por varios de estos locales de camino a sus casas.
Seis locales en Oviedo
En la ciudad de Oviedo, asimismo, hay al menos seis casas de juego y establecimientos dedicados a las apuestas deportivas. La apertura de nuevos negocios pronto quedará restringida por mandato del Ejecutivo regional, pero a día de hoy ya son 3.756 los escolares y adolescentes menores de edad de la capital del Principado cuyo centro educativo se encuentra a menos de cinco minutos a pie de uno de estos salones.
En ese sentido, la ley solo permite la ubicación de los locales de apuestas a partir de cien metros en línea recta de los colegios e institutos. Sin embargo, algunos de ellos están situados a solo unos pocos pasos más de lo permitido. En concreto, el colegio público Lorenzo Novo Mier de Oviedo se encuentra a 140 metros, callejeando, del centro de apuestas deportivas de la avenida de Pumarín. Por su parte, el colegio de Ventanielles se encuentra a 250 metros de la cafetería Play House Sportium de La Tenderina, y el local Sportium del Casino de Asturias en la capital asturiana aparece en el mapa a 290 metros del colegio Dolores Medio. Por detrás de estos, a más de 400 metros de una de las salas, aparecen los centros de La Milagrosa, la Inmaculada o el instituto Pérez de Ayala.
Los expertos ya han comenzado a alertar de los nuevos modelos de adicción sin sustancia y de los peligros que supone la ludopatía en menores de edad. Y es que, según el doctor en Psicología y profesor de la Universidad de Vigo, Manuel Isorna, que participó durante los pasados días en las XXI jornadas Municipio y Adicciones celebradas en Oviedo, «el 18% de los jóvenes hacen un uso problemático de Internet», bien para apostar dinero real en línea o para jugar a videojuegos. De ellos, constató, «el 2% ya han perdido el control con las apuestas y viven en una situación de riesgo real». En Proyecto Hombre, por ejemplo, ya existe un programa, el Reciella, dedicado a tratar, entre otras adicciones, la ludopatía en menores.
Por su parte, los vecinos de Oviedo ya han puesto el grito en el cielo en más de una ocasión. Hace unos pocos meses, el barrio de La Tenderina amanecía empapelado con 170 carteles que, en formato de esquela, alertaban de los peligros que traía consigo la apertura de un salón de apuestas en el barrio. También los vecinos de La Corredoria, más recientemente, han comenzado a movilizarse contra la apertura programada para los próximos meses de un establecimiento de apuestas en la zona, una vez más, a pocos metros del colegio, el instituto y el centro social.
3.900 escolares en Avilés
La proliferación de las salas de juegos ha sido exponencial en Avilés en los últimos años. En especial, en los últimos meses, el Ayuntamiento de la ciudad ha tramitado varias licencias para la apertura de nuevos locales que se concentran en las principales arterias de la ciudad y que han ido expandiéndose desde el centro hacia los barrios. Esta tendencia sitúa los negocios de apuestas muy cerca de centros educativos de primaria y secundaria, hasta el punto de que cinco salas de juegos están a menos de quinientos metros de ocho colegios públicos y concertados de Avilés. En cifra de alumnos, eso supone 3.900 escolares que, casi con toda seguridad, pasan caminando todos los días junto a sus familias, amigos o solos por delante de una casa de apuestas.
En el centro, se contabilizan tres salones de juego, dos en la calle Doctor Graíño, prácticamente juntos, y uno en la plaza del Vaticano, que tienen especial afección sobre tres colegios, el de Sabugo y los de Santo Tomás y San Nicolás de Bari. Todos ellos están en un radio de influencia de quinientos metros de media, si bien el colegio público de Sabugo se sitúa a trescientos metros de dos casas de apuestas.
En la avenida de San Agustín, una de las principales arterias de la ciudad, se ubica otra sala de juegos, a 260 metros del colegio público de El Quirinal, que suma 653 alumnos de infantil y primaria. A cuatrocientos metros está el colegio San Fernando, con 1.700 alumnos, de los que aproximadamente 630 son de secundaria y bachiller, mientras que otro colegio de infantil y primaria, el Palacio Valdés, se ubica a cuatrocientos metros.
En los barrios, Versalles se lleva últimamente la palma, con dos licencias para casas de apuestas prácticamente juntas, en Gutiérrez Herrero, y la calle Covadonga. En el barrio también hay dos colegios públicos, que se sitúan ambos a menos de quinientos metros de los salones de juegos. En el caso del colegio Marcos del Torniello esa distancia incluso bajaría a los cuatrocientos metros caminando hasta la calle Covadonga. El colegio de Versalles estaría a quinientos metros de los dos locales con licencia.
Tampoco se libran de la cercanía otros colegios de la periferia de Avilés, como el de Villalegre, debido a su proximidad con el concejo limítrofe de Corvera, ya que en la avenida del Principado de Las Vegas también hay una casa de apuestas. En su radio de acción están dos escuelas de educación infantil, además del colegio público de Las Vegas.
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