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E. GARCÍA
OVIEDO.
Martes, 19 de marzo 2019, 03:31
Luis Yagüez Soberón y su mujer, Mariaje Rivas, querían ser padres. Tras varios intentos infructuosos, decidieron adoptar. Empezaron con una niña, Violeta, que ya tiene 18 años. Después llegó Luis, de 16 y, por último, Elena, que tiene 15. «Es la niña de mis ojos, todo el mundo lo dice», confiesa.
El proceso de adopción, como los otros dos, «fue en su momento largo y pesado». «Había que pasar muchos filtros, hacer papeleo, entrevistas, superar exigencias... pero la verdad es que cuando fuimos a China a buscar a Elena ya teníamos mucha práctica».
«Desde el principio tuvimos un gran vínculo. Vimos a una cría muy sonriente y agradable, un cielo, y fue un flechazo desde el minuto uno», rememora. Una relación que con el tiempo no ha hecho más que afianzarse. «Tenemos una serie de rutinas que hacemos ella y yo juntos, que compartimos, como ir a hacer la compra semanal los sábados o acompañarla a hacer gimnasia rítmica», explica este padre para quien «adoptar es la mejor decisión que he tomado en mi vida».
«La paternidad es lo mejor que me ha pasado. Ser padre transformó mi vida muy rápidamente y de manera definitiva: mis relaciones sociales, el ocio e incluso me cambió físicamente», reflexiona. Pero «fue un cambio querido del que he disfrutado y sigo disfrutando cada día». Si de algo está orgulloso Luis Yagüez es de haber hecho esto, haber ayudado a mis hijos a crecer, mejorar y poder ver sus logros y sus avances personales: «Solo me gustaría que continúen disfrutando de la vida y sigan siendo las buenas personas que ya son».
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