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La Cooperativa de Agua de Castiello de la Marina, en Villaviciosa, ha presentado una denuncia en la Guardia Civil por vertidos en el ... río Cañeu, en los alrededores del Cordal del Peón.
Según la entidad, están a la espera del informe del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y del Ayuntamiento para señalar al culpable directo, aunque, en su opinión, «los responsables son los de siempre, los maderistas« que se abastecen del eucalipto de la zona y con quienes lleva años batallando por el mismo tema. La situación se ha ido repitiendo por temporadas y »siempre es la misma historia«, explica Carlos Álvarez, representante de la entidad maliaya, »sólo que esta vez lo notamos rápido«, el mismo día.
Fue el jueves de la semana pasada cuando, en una de sus visitas diarias al depósito de la localidad, notó que «empezaba a entrar el agua amarronada«. Saltaron las alarmas y de inmediato se empezó a inspeccionar el río.
Tras una subida rápida al monte, cerca del arroyo donde suele aparecer la primera señal de vertidos, tanto él como más socios notaron cómo el agua empezó a enturbiarse ante sus ojos, por lo que se llamó de inmediato a la Guardia Civil y recorrió la zona en busca del origen.
En consecuencia, se tuvo que cortar el acceso al colector y vaciarlo en parte. Según estimaciones de la cooperativa, tiene una capacidad de unos 125.000 litros y abastece un área de entre cuatro y cinco kilómetros, por lo que también supone la pérdida de agua.
«Imagínese que hubiese llegado a las viviendas. Tuvimos que cerrar y coger el agua del Consorcio de Aguas (Cadasa) para que estuviera todo limpio y se mantuviera el abastecimiento a las casas del pueblo», señaló Álvarez.
Además de la denuncia –que ha sido más rápida que las veces anteriores–, se ha avisado también al Consistorio y el presidente de la cooperativa ha hablado de la situación con el alcalde, Alejandro Vega, a quien le ha transmitido su preocupación por que «los maderistas se vuelvan a ir de rositas, como hacen desde hace años».
La intención es «insistir en el tema de una vez por todas» y que se ponga algún tipo de vigilancia, aunque lo definitivo y «más importante», explicó Álvarez, «es mantener un registro fiel de quién accede al monte a talar«. Porque el problema en estos casos, indicó el presidente, es »el seguimiento a los responsables«. La falta de un control estricto, añadió, es lo que ha complicado, en anteriores ocasiones, hallar a »los culpables de los vertidos«.
De ahí que, entre las reclamaciones de la cooperativa se encuentra la de que el Ayuntamiento «informe y avise siempre quién va a subir a talar y cuándo». En teoría, señaló Álvarez, «los madereros tienen prohibido cruzar con ciertos aparatos de tala. El límite es el arroyo; por eso intervino el Seprona, porque creemos que lo cruzaron».
En casos anteriores, por el mismo motivo, llegó a intervenir la Coordinadora Ecologista, que incluso denunció el caso de contaminación de las aguas ante el Principado y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico.
En aquel entonces se señaló también a los maderistas como responsables de los vertidos. Según explicaron, la tala enturbiaba el agua de manera continua, además de que se vertían hidrocarburos. Se vio afectada la población de Castiello de la Marina, pero también los residentes de Fonduxu. Durante meses, los vecinos no pudieron ni usar las fuentes que se servían del agua del río Cañeu.
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