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La Madreña celebró una multitudinaria asamblea tras conocer la decisión de la Audiencia.:: M. ROJAS
La Madreña no se quiere ir
Oviedo

La Madreña no se quiere ir

El Centro Social Ocupado y Autogestionado ha recibido esta semana la peor noticia desde su nacimiento hace dos años y medio: deben desalojar

IDOYA REY

Domingo, 18 de mayo 2014, 13:57

Ya casi cuesta recordar aquellos inicios del Centro Social Ocupado y Autogestionado de La Madreña, aquellos días en que hasta a los propios impulsores de la ocupación del edificio vacío, propiedad de Sedes, donde hace unos años se ubicaba la Consejería de Salud, les costaba organizarse. Fue un grupo de simpatizantes del 15-M quienes decidieron instalarse en el edificio como denuncia de la operación de especulación urbanística, según sus palabras, que los gobiernos local y regional (uno del PP el otro del PSOE) habían realizado usando ese edificio como moneda de cambio. Ese inmueble propiedad de la empresa de capital público Sedes, cuyo solar fue recalificado y en el que se planeaba la construcción de edificios de lujo, tenía todos los ingredientes para denunciar los tejemanejes de la casta política justo a las puertas de unas elecciones.

Se quedaron un día. Dos. Tres. Al cuarto ya empezaron a imaginar. A soñar con lo que ocurre en otros centros autogestionados del país, por no mencionar un puñado del extranjero, que terminaron siendo centros sociales sin amenazas. Y así nació una comunidad nueva, algo con la misma raíz que el 15-M, pero que evolucionó hasta tener entidad propia. Hasta llamarse La Madreña.

Los comienzos fueron duros. Costó organizarse, que las ideas de las asambleas se materializasen, que la gente se implicara en un proyecto que requería de presencia física 24 horas. Los vecinos, los precursores en reivindicar el edificio para el barrio, miraban con cierto recelo a esos jóvenes ocupas. Aunque la Asociación de Vecinos de Pumarín siempre estuvo de su lado, a algunos les costaba dar el paso y abrir la puerta del centro social.

De eso hace ya dos años y medio. Porque el pasado jueves en la asamblea abierta que se celebró en el centro social tras conocer la noticia de la orden de desalojo, muchos vecinos del barrio quisieron estar presentes. «No entendemos nada de la justicia. Tenemos que apoyar a La Madreña, queremos que siga siendo un centro social», trasladaba el presidente del colectivo vecinal, José Ramón Sariego.

Los coordinadores de La Madreña, por llamarles de algún modo aunque insisten en que es de todos y todos deciden, organizaron jornadas de puertas abiertas con visitas guiadas incluso para mostrar el edificio, para que los recelos sociales se esfumaran.

«No la conocía, pero acabo de regresar a Berlín. Me ha encantado y es una pena que se cierren estos lugares», comentaba el pasado jueves una recién llegada a la ciudad. Fueron más de 200 personas las que acudieron a la asamblea en la que decidir las acciones de protesta, porque la Audiencia Provincial ha dicho que es necesario desalojar. «La medida de protección del perjudicado consiste en la restauración posesoria. El derecho a la disponibilidad del propio patrimonio no tiene por qué soportar dejar en la voluntad de los presuntos delincuentes su gestión», relata el auto. Es decir, que por mucho fin social que se realice, La Madreña es un edificio ocupado.

Otro juez, el de Instrucción número 1, había tenido un criterio distinto. Hace apenas dos meses, La Madreña celebraba y elogiaba su respaldo judicial. Pero Sedes recurrió en un proceso por usurpación contra cinco usuarios del centro, archivado inicialmente, y la Audiencia Provincial ordenó esta semana el desalojo. El auto volvió a manos del juez instructor que, vía fax, notificó a la Policía Nacional el requerimiento para que los agentes lo trasladaran al colectivo. Les dan siete días para abandonar el edificio. De lo contrario, se emitirá un nuevo requerimiento para el desalojo forzoso.

Entre tanto, en La Madreña estudian posibles acciones legales, aunque no ha lugar a recurso ordinario, y el extraordinario se torna complicado. La baza que jugará el centro es el apoyo social y las movilizaciones, que además coinciden en plena campaña a las elecciones europeas. De momento, el próximo jueves han organizado una manifestación, a las 20 horas, desde La Madreña a la plaza de la Escandalera.

Cuentan también con el apoyo del Partido Comunista que ayer envío un comunicado mostrando su «rechazo total a la orden del desalojo». «La Madreña se ha constituido como un verdadero epicentro cultural de Oviedo. Querían abocar a nuestra ciudad al ostracismo, pero desde el trabajo activista y militante, se sacan adelante todo tipo de proyectos. Es por eso que tienen miedo», resalta el comunicado.

Con esta tesitura arrancará esta semana La Madreña, que sobrevivió a las reticencias iniciales, a un corte del suministro eléctrico, incluso a un pequeño incendio y que ahora se enfrenta al desalojo. «Si cierran La Madreña la volveremos abrir».

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