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IDOYA REY
Viernes, 16 de mayo 2014, 16:09
Las más de 200 personas que ayer por la tarde se acercaron hasta el Centro Social Ocupado y Autogestionado La Madreña cruzaron la puerta del edificio de General Elorza con una cosa clara: no están dispuestos a ceder, a rendirse. «No permitiremos un Oviedo sin Madreña. A partir de ahí hablamos». Es más, quieren que La Madreña se abra más, que cada día sea un poco más de todos y un poco menos de los de siempre.
«Queremos seguir manteniendo las actividades», aseguraban. Pretenden continuar con sus talleres, cursos, charlas, conferencias, proyecciones, mercadillos, acciones solidarias, como reparto de ropa, y conciertos como el que ayer mismo sonaba en la planta baja del inmueble, propiedad de la empresa de capital público Sedes y antigua sede de la Consejería de Salud. Que quieran seguir con sus actividades y se reúnan en asambleas como hacen habitualmente, no tendría nada de novedoso, de no ser porque la de ayer era una asamblea convocada tras conocer el auto que ordena el desalojo del centro emitido por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial. «En realidad hemos estado en peligro desde el principio y La Madreña la vamos a seguir abriendo», expresó Emilio León, parte del colectivo.
Los gestores del centro, que no es solo un edificio, «ya somos una comunidad», propusieron diferentes acciones. Por un lado, una manifestación el próximo miércoles, en principio a las 19 horas, aunque se confirmará la convocatoria, a la que esperan acudan miles de personas, usuarios que ha acumulado La Madreña en sus dos años y medio de vida. Por otro, seguir con las acciones judiciales, valorar acudir a instancias superiores que revoquen la orden de desalojo, algo que se torna complicado, e incluso querellarse contra los promotores de la conocida como operación de 'los palacios', por las que el inmueble quedó vacío.
Trabajadores de la empresa propietaria, de Sedes, afectados por el ERE que tiene en marcha, acudieron ayer a la asamblea para mostrar apoyo y proponer «explorar juntos esa querella contra los responsables de la operación urbanística. Tenéis nuestro apoyo y admiración. Disteis uso a este edificio, que refleja la especulación y nosotros seguimos vuestros pasos en el de Uría. Seremos los siguientes», intervino Cristina Pontón en nombre de los trabajadores despedidos de la sociedad.
Todos coreaban 'La Madreña no se cierra' y entre intervención e intervención de la asamblea, alguien propuso cortar el tráfico. Todos apoyaron. Fue durante unos minutos, «porque no queremos fastidiar a la gente».
La decisión del magistrado se conocía hace apenas dos días y respondía a un recurso de la propietaria. Desde que integrantes del 15-M ocuparan el edificio, uno que para ellos suponía el estandarte de la especulación urbanística, Sedes lleva pleiteando con cinco de sus usuarios. Contra ellos, identificados por fotos de prensa, según cuentan los imputados, presentó una demanda por usurpación que inicialmente se archivó.
Sedes recurrió y el proceso volvió a abrirse. Esta vez además de iniciar el pleito reclamó el desalojo, clausura y precinto del edificio como medida cautelar. El magistrado de Instrucción número 1 lo rechazó. Argumentó que el edificio está prestando servicios públicos y que sus ocupantes no causaban daño alguno al inmueble. Pero Sedes recurrió de nuevo, y la Audiencia Provincial refutó los razonamientos del juez de instrucción. Ha ordenado el desalojo que pude realizarse en cualquier momento. «Si nos cierran seguiremos abriendo La Madreña», concluyeron.
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